Recuerdo hace unos meses haber ido a la inauguración de una calle en una localidad cercana a El Chico. Autoridades locales y estatales se dieron cita en el lugar y decenas de cámaras retrataban sus carismáticos gestos.

Entre todo el alboroto, una joven –parte del personal de alguno de los funcionarios invitados– acariciaba a los perros, porque hay que decirlo, en las localidades siempre hay muchos perros sueltos, quizá famélicos, pero regularmente con dueños que los procuran en medida de lo posible en un poblado donde la palabra desarrollo parece ser un conjunto de letras recopiladas al azar.

Un señora –parte del grupo de funcionarios invitados a tan magno evento– atinó a decir: “¿Cómo es posible que tengan tantos perros cuando no tienen ni para comer?” Esa persona, quien no consideró en primera instancia que estaba opinando desde un lugar privilegiado y descontextualizado, era Lucía Ortiz, la esposa del actual presidente municipal de Mineral del Monte, quien con esa pregunta tan básica no logra deshilar todo lo que comprende una problemática de esa naturaleza.

Quizá en ese momento estábamos lejos de la civilización realmontense, quizá ese lugar sí era más pobre aún que el pueblo mágico que tanto alaba los pastes, pero resulta que Mineral del Monte es un municipio que durante dos sexenios no ha destinado recursos para el control canino, esto a pesar de que por ley debe gestionarlos a través de su área de Servicios Municipales; ¿esta señora se pregunta cuántos perros han nacido en las calles durante ese periodo gracias a la negligencia gubernamental?

Hoy Real de Monte se tiñe de veneno y mata a su paso a los perros que viven en las calles sin distinción alguna, pero mientras, esta persona –que además es titular del DIF municipal– habla de un tema que desconoce, que no se ha detenido a reflexionar y sobre todo antes de asimilar que el municipio que preside su esposo hoy oculta a quienes perpetran delitos contra los animales no humanos que ellos mismos han decidido dejar nacer en las calles.

Ese día, en un ambiente político, no resolví responderle nada, simplemente no se me ocurrió, pero ahora tengo la certeza de todo aquello que me anonadó en ese momento:
Si uno revisa la plataforma DGIS Cubos de la dirección general de información en salud resulta que Mineral del Monte no ha sacrificado animales desde 2016, ¿pero qué grandiosa estrategia ha implementado este municipio para erradicar los sacrificios semanales? Nada; en realidad no tiene que hacer nada, solo dejar de destinar recursos al área de Servicios Municipales para la atención del control canino. Pero si no se destina recurso, el Centro Metropolitano de Control Canino no puede siquiera enviar su vehículo recolector puesto que no hay ingreso para solventar la gasolina y su manutención.

Real del Monte hace muchos años dejó por la paz el tema de control y pretenden que hoy –sin un plan estratégico, sin destinar recursos y con la bendición de todos los dioses– el problema se arregle mágicamente.

Lucía Ortiz, ¿sabes por qué esas personas tienen tantos perros aún sin tener para comer? Porque comprenden que no saben ni cómo ni cuándo ni por qué nacieron ahí, pero ahí están, padeciendo las carencias sin tener oportunidad de salir del ciclo de pobreza y discriminación; porque la discriminación por pobreza o condición étnica es similar al especismo, porque se invisibilizan la voces por no hablar el mismo idioma.

¿Sabes por qué más? Porque las oportunidades que tenemos en las zonas urbanizadas no son siquiera similares a las que existen en las rurales, porque en las urbanas existe más acceso a la información, mientras que en las rurales apenas y llegan servicios médicos, y sin servicios médicos para tratar la enfermedad, ¿cómo van a tratar la enfermedad de la pobreza que deja que la planificación familiar sea decisión de Dios porque nos hace nacer una y otra vez sin la oportunidad de acceder a los mismos servicios?

Si como gobierno no comprendemos que nuestras negligencias son parte fundamental de la toma de decisiones personales de los individuos, ¿cómo esperamos que los pobladores hagan de la vista gorda ante el sufrimiento de un ser que tampoco tiene acceso a sus derechos básicos para la subsistencia y que no puede dejar de reproducirse sin la intervención del ser humano?

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