Cartas amorosas a Beatriz del Carmen

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Consejero editorial

Bajo el sello editorial de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) y con el patrocinio del Patronato Universitario fue publicado en 2011 el libro Cartas amorosas a Beatriz del Carmen de José Luis Cuevas.
En las primeras páginas, los críticos de arte Emmanuel Carballo y Beatriz Espejo, distinguidos intelectuales mexicanos dedicaron sendos textos en torno a la obra del artista mexicano José Luis Cuevas (1931-2017).
El libro fue presentado y comentado en la UAEH el 23 de febrero de 2012, durante la tercera visita del artista a nuestra casa de estudios. Fue un privilegio para quienes escucharon a uno de los creadores más significativos de México en la segunda mitad del siglo XX y su transición al XXI. Los comentarios del texto fueron vertidos por Emmanuel Carballo y Beatriz Espejo, quienes se distinguieron
por ser admiradores de la obra plástica de Cuevas.
Habría que recordar que, previamente a la edición del libro, José Luis Cuevas expuso el 27 de abril de 2011 su nutrida colección de dibujos-cartas en la inauguración del museo Casa Grande, localizado en el centro histórico de Mineral del Monte.
El libro que nos ocupa esta semana y que comentamos como un reconocimiento al legado que deja a México a través de su obra en dibujos, grabados, cartas epistolares y escultura, se convierte en un referente para quienes aprecian y gozan del arte mexicano y sus artistas. Cuevas recibió en vida innumerables reconocimientos otorgados por instituciones culturales, como el Premio Nacional de Bellas Artes 1981. Ahora, después de su muerte, será recordado como un hombre creativo que captó paisajes urbanos abstractos con sus lápices y pinceles, que fueron sus instrumentos de trabajo.
Volviendo al libro de José Luis Cuevas, Cartas amorosas a Beatriz del Carmen, recuperamos y recreamos los dos textos que acompañan esta edición. Escribía Emmanuel Carballo: “Cuevas es, desde la primera juventud, una persona famosa que dedica a su arte, la pintura, lo mejor de sí mismo. En cada dibujo da muestras del amor con que ejercita el oficio y la habilidad con que lo promueve. Es un artista, un gran artista y, también, es un promotor, un gran promotor. A ratos se dedica a construir el pedestal de su estatua y en otros descansa allá arriba acostumbrándose a la pose con que lo coagulará la historia…”. Y agregó: “A Cuevas lo admiro tal como es: egocéntrico, extrovertido, petulante, el mejor artista de su generación y el dibujante que cambió el dibujo mexicano a partir de los años cincuenta y siete del siglo XX, hasta ese momento no había usado el color ni los papeles de grandes dimensiones. Será necesario que lleguen a su vida ciertos acontecimientos que lo modifiquen por dentro y por fuera.
“Este cambio no se preparó poco a poco. No era previsible. Hizo su aparición súbitamente. Dejó atrás al posible escritor que tanto prometía,
al dibujante admirable que comenzaba a repetirse, al amante de tiempo completo. Ocurrió una aparente catástrofe en todos los frentes: José Luis Cuevas se había enamorado.
“Solo José Luis sabe por qué y cómo una mujer, Beatriz del Carmen, entró a su vida y él a la suya. Ese tipo de amor ocurre pocas veces. Olvidar el pasado solo es posible cuando
lo sustituyen con creces el presente
y el futuro…”
En el libro que publicó la UAEH aparecen los comentarios de Beatriz Espejo y refiere que José Luis Cuevas: “Inteligente, imaginativo y laborioso dibuja sin tregua. Desecha mucho. Inventa grabados, elabora series. Solo los legos pueden decir que se repite. Marca grandes transformaciones.
Hay una evolución que lo guió hasta sus gigantes, hasta la Giganta, hasta sus notables cartas como la que dirigió a Gunter Gertzo convertida en muñeco de goznes, a experimentar con una gama reducida de colores y a numerosas esculturas de tamaños diversos en los brazos y piernas…
“José Luis, que siempre ha sido confesional, conocemos sus libros autobiográficos y sus columnas periodísticas que causaban controversias, decidió hacer un diario íntimo en que de pasada comenta los materiales, tinta china, aguada y acuarela, óleo, técnica mixta, acrílico, carboncillo sobre papel. No halló mejor forma de comentar los pormenores de unas relaciones maduras que lo enfrentaban a la pasión.
“Sin ponerse trabas anotó experiencias pasadas y presentes. Recuerdos revisitados, los de un niño que dibujaba junto con su madre, los juegos que entretenían sus horas infantiles…”.
Beatriz Espejo concluye su aportación al libro Cartas amorosas
a Beatriz del Carmen y escribe:
“Pocas mujeres han recibido tantos homenajes y pocos hombres son capaces de hacerlo”.
El libro contiene cerca de 100
dibujos dedicados a Beatriz del Carmen, en los que incluyen los textos que el artista plasmó en diversos soportes y en los que utilizó tinta, acuarela, carboncillo, lápiz carbón.
Sin duda, admiradores y críticos de arte en los próximos días y años seguirán escribiendo sobre el pintor-literato y escultor José Luis Cuevas y
el legado de su obra plástica.

En las primeras páginas,

los críticos de arte
Emmanuel Carballo y Beatriz Espejo, distinguidos intelectuales mexicanos dedicaron sendos textos
en torno a la obra del artista mexicano José Luis
Cuevas (1931-2017)

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