Durante la gestión de Francisco Olvera como presidente municipal de Pachuca (2009-2012), salió a la luz pública un libro titulado Mi Pachuca, 70 cartas a la Bella Airosa, en una tarea compartida con la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística Sección Hidalgo.

Raúl Arroyo fue el compilador.

Durante 10 meses apoyaron el proyecto Orlando Hernández Reyes, quien organizó y ordenó los textos, y Suly Sendy Pérez, en la revisión y corrección.

Las 70 misivas se ordenaron por estricto orden alfabético del apellido paterno de su autor y se acompañó una breve semblanza de quienes contribuyeron.

Por razones de espacio no se incluyen ni sintetizan todas las cartas. Esta es la tercera y última de tres entregas.

Carta de un pachuqueño a la ciudad que ha visto transformarse. Juan Manuel Menes Llaguno. Pachuca. (1948). Licenciado en derecho por la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, en la que se desempeñó como dirigente del Personal Académico, director del ICSO y rector. Desde 1985, cronista del estado.

“En la muy noble y muy leal ciudad de Nuestra Señora de La Asunción y Real de Minas de Pachuca, a los 27 días del mes de enero de 2009 de la era cristiana, el suscrito cronista del estado de Hidalgo, a la centenaria ciudad que le vio nacer y en la que descansarán sus restos y es como sigue:

“Es Pachuca tu histórico nombre

de montes formando garganta

y del metal que escondes a tu planta

que tanto codicia el hombre.

“Hoy Pachuca, el joyel ensortijado de las noches de mis mayores, se esparce vertiginoso por el valle, desbordando su nocturno caudal de luces más allá de los brazos de sierra, que otrora apenas alcanzaban a abrazar el caserío tendido en las faldas de la montaña.

“Hoy los recuerdos me regresan a ti Pachuca, que entonces despertaba más temprano, en medio del santo olor de sus panaderías y el beatífico aroma del carburo despedido por las lámparas de los mineros, que en las frías madrugadas recorrían con presteza el camino al centro de trabajo. Ese Pachuca, el del aire puro que cargado en los hombros de las rachas de los vientos del norte, obligaban a redoblar el paso por entre los ensortijados callejones de tu desigual traza urbana.”

Carta a la novia del viento. Prisciliano Diego Gutiérrez Hernández. San Juan Solís (1947). Profesor de educación primaria por la escuela normal Benito Juárez de Hidalgo y licenciado en derecho por la UAEH. Ha sido diputado local y federal. Excelente orador.

“Mi Pachuca.

“No nací en ti pero crecí contigo. Cuando la razón me hizo comprender que eras la capital de mi estado, el corazón había dictado tu nombre como el centro de mi mundo, de mi universo, de lo conocido, de lo ignorado.

“No nací en ti ni de ti. Eso me dio la capacidad para conocerte desde lejos; para descubrirte un poco cada día, proceso que 60 años después aún no termina.

“En el mágico realismo de mi pueblo (Valle del Mezquital, en ese tiempo tan cerca y tan lejano), seguramente desde el vientre de mi madre tuve noción de tu existencia. Cumplí, durante años, el sagrado ritual de visitarte dos veces por mes, de las manos de mis padres, para cobrar las exiguas quincenas que devengaba ‘la profe’ en la ruralísima escuela primaria Francisco Sarabia, comprar la despensa, los útiles escolares, el material docente y comer, familiarmente en El Huasteco, La Blanca o la fonda El Retiro, que se ubicaba en el mercado Benito Juárez.”

Pachuca, tierra de oportunidades y de añoranzas. Estela Quiroz Jiménez. Pachuca. (1945). Trabajadora social y licenciada en derecho por la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo en donde desempeñó diversos cargos. Asimismo, tuvo diversas responsabilidades en el servicio público.

“Querida Pachuca:

“Jamás imaginé que con motivo de tu 140 aniversario de ser la capital de nuestra entidad federativa, hubiese una inspiración que pudiese recopilar sentimientos que despiertas en personas vinculadas a ti por una o diversas causas.

“Te preguntarás por qué el jamás; pues bien, la mayoría de las veces al interpretar los conceptos ‘geografía’ y ‘estadística’, erróneamente solo se piensa en un determinado territorio y en números, quizá fríos y calculadores; sin embargo, como buenos académicos y seres bio-psico-sociales que son, consideraron como su objetivo ‘…reunir una diversidad de pensamientos, opiniones y críticas…’

“Asimismo, debo decirte que agradezco mucho la oportunidad de realizar un largo recorrido retrospectivo que me hace consciente de lo mucho que, tú Pachuca, me has dado, pero también simultáneamente se agolpan en mi mente demasiadas añoranzas, pero no por la popular frase ‘que tiempos pasados fueron mejores’.”

En ti, 15 de junio de 2009. Agustín Ramos. Tulancingo (1952). Escritor de los principales diarios, revistas y suplementos culturales de México y de publicaciones especializadas de otros países. Autor de novelas, cuentos y ensayos. Encabezó la puesta en marcha del museo interactivo El Rehilete.

“Pachuca querida:

“Te escribo una carta y lo primero en brincarme es lo inadecuado del género epistolar para meter en unas cuantas líneas cuánto siento y deseo: lo que eres para mí.

“Además, ¿a qué Pachuca dirigirme? ¿A la de ayer, que me recibió díscola y celosa, envenenada; a la ciudad poliédrica de cada día, con la que marco distancias, con la que marco distancias y refrendo amores; a la del futuro, que nos urge exacta y justa; a la que asoma hoy y siempre en los diáfanos rostros de la gente humilde o a esa población media y mediana de ojos de tachuela?

“Pachuca, abuela patria mía.”

Pachuca, “de mi tierra capital”. César Vieyra Salgado. Tula (1945) Licenciado en derecho por la UNAM. Diputado local y federal. Magistrado presidente del Tribunal Superior de Justicia entre otros relevantes encargos.

“Para escribir esta carta, al cumplir, el 27 de enero de 2009, tu aniversario de ser la capital del estado de Hidalgo, inmediatamente pensé ¿si en ella debo usar el tú, el usted o más castizo, el vos? Obviamente me decidí por el tú, porque es en él donde se refleja mayor confianza y se despiertan los mejores sentimientos de reconocimiento, admiración, orgullo, cariño, afán de progreso, respeto…imagínate: Usted Pachuca, vos Pachuca. Creo que suena más bien: ¡Tú Pachuca! “También, para escribir esta misiva pensé en una frase familiar que oía en mi ejercicio profesional de licenciado en derecho y que finalmente anima su contenido. “Hay abogados sin título y títulos sin abogado”, porque Pachuca como capital de nuestro querido estado, cuando este se creó, no fuiste considerada con tal categoría policía en el decreto de erección del mismo, aprobado por el Congreso de la Unión el 15 de enero de 1869 y promulgado al día siguiente por el presidente Benito Juár

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