Previo a la audiencia inicial sobre el caso en el que se acusa a Cipriano Charrez Pedraza de supuesto homicidio doloso en grado de tentativa, cientos de simpatizantes del exalcalde llegaron a las calles de Pachuca donde se manifestaron tanto en la plaza Juárez como frente a los juzgados de oralidad. Con pancartas en las que se leía “Respaldo total al ingeniero Cipriano Charrez”, “No al linchamiento mediático” y “Cipriano no estás solo”, los manifestantes acudieron no solo para expresar su descontento con la forma en que se detuvo al diputado federal desaforado, sino para ejercer presión en ese asunto que es considerado tanto por el propio Cipriano como por sus abogados y seguidores como una clara persecución política. La acusación por la cual se tiene al exalcalde de Ixmiquilpan privado de su libertad parece sostenerse con hilos. No es verosímil, por ejemplo, que después de ser víctima de intento de homicidio el actual alcalde Pascual Charrez no presenta siquiera una lesión visible. Estamos sin duda en terrenos resbaladizos de la justicia que deben desahogarse con pruebas sólidas que más bien parecen muy endebles. Y más porque un caso como este, que involucra a un activista que convoca un respaldo popular innegable, tiene implicaciones en la ya de por sí muy frágil gobernabilidad de Ixmiquilpan, un municipio de vital importancia para nuestro Valle del Mezquital. De filón. Técnicos especializados de la Secretaría de Obras Públicas y Ordenamiento Territorial (SOPOT) visitaron ayer la zona que se inundó durante la tarde y noche del martes, frente a la plaza Explanada, en el sur de la capital hidalguense. Fueron para hacer labores de limpieza y desazolve y para hacer un dictamen técnico que explique qué pasó para que se inundara por varias horas. Quizá deberían preguntarle a los vecinos, que desde hace meses han advertido de la falta de drenaje y del pésimo estado de la infraestructura urbana.

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