Caso Tizayuca: crimen sin precedentes en Hidalgo

498
editorial

En la historia reciente de Hidalgo han ocurrido crímenes que han cimbrado a la sociedad, pero ninguno tiene comparación con lo que pasó la noche del miércoles en Tizayuca. En este diario hicimos un ejercicio para recordar algunos hechos de impacto. Por ejemplo, cuando en 2009 un enfrentamiento entre policías y miembros de los Zetas dejó 12 personas muertas, entre ellas el comandante Mascafierros, en ese entonces líder de esa banda del crimen organizado. O cuando en agosto de 2010 la PGJEH recuperó restos humanos en tiros de mina en Pachuca y Mineral de la Reforma, hecho que fue también atribuido al cártel de los Zetas. Después, el 22 de enero de 2011, otro hecho provocó estupor en la sociedad hidalguense: ese día un automóvil cargado de explosivos estalló en Tula. Nunca había pasado algo similar. El saldo de ese ¿atentado? fue un comandante de la Policía ministerial muerto y tres agentes heridos. Otro hecho que captó los reflectores de medios y de la sociedad ocurrió el pasado 13 de mayo de 2017, cuando dos personas fueron asesinadas a balazos por sicarios en la céntrica Calzada de Veracruz, en Pachuca. Una de las víctimas fue una persona apodada el Pino, quien estuvo preso por colaborar con los Zetas. El crimen de 11 personas en Tizayuca dejó, además de indignación, muchas interrogantes abiertas. Si fue un ajuste de cuentas, como afirmó a los medios de comunicación el procurador Javier Ramiro Lara, ¿quiénes protagonizaron esa venganza? ¿Fue una pelea entre bandas del crimen organizado? Recordemos que, según el procurador, el móvil tuvo que ver con una persona llamada Rubén C V, quien falleció durante la masacre y que contaba con antecedentes delictivos. La procuraduría estatal debe aclarar estos hechos y no apostar a que la sociedad los olvide. También debe, está obligada, a capturar a los responsables. De no hacerlo, se sentará un precedente que mostrará que en Hidalgo una banda puede masacrar a una familia sin que algo pase. El gobernador Omar Fayad, y su equipo de trabajo, tiene la delicada encomienda de mantener a Hidalgo en niveles aceptables de seguridad. De lo contrario podríamos convertirnos en un símil de Tamaulipas, Estado de México o Chihuahua. Veremos si la reacción del gobernador Omar Fayad está a la altura de las actuales circunstancias de la entidad.

Comentarios