Ayer sobre el cierre de edición en la mayoría de los medios impresos la noticia paró literalmente las prensas. Fidel Castro Ruz, el legendario líder de la Revolución cubana, había muerto a la edad de 90 años. La noticia corrió como pólvora. La cascada de comentarios en favor y en contra sobre la figura del expresidente cubano fue inmediata.  Para unos el deceso es sinónimo de libertad, para otros, un enorme vacío histórico. El tema seguramente ocupará en los siguientes días gran parte de la agenda mediática por las repercusiones políticas, económicas y sociales que traerá el fallecimiento del polémico comandante. La primera incógnita es qué pasará con las reformadas relaciones que alentó la política del presidente Barack Obama con la isla, el futuro no es difícil de predecir luego que el mandatario electo de Estados Unidos Donald Trump calificó a Fidel como un “brutal dictador”. Trump ha prometido condicionar la normalización de relaciones con Cuba a avances en materia de derechos humanos en la isla, esta condicionante viene aderezada con la manifestación de miles de cubanos que salieron a las calles de Miami a celebrar la noticia. Fidel es, junto con Ernesto el Che Guevara, sin ninguna duda el más importante referente de la izquierda Latinoamericana. Más allá del gran legado ideológico, nadie puede dudar del envidiable sistema educativo y de salud que heredó a los isleños. El debate entre partidarios y detractores del castrismo continuará, porque eso provocan las leyendas de un pueblo como Cuba, donde si bien persiste atraso y pobreza, por otra parte fue un férreo defensor de las víctimas del neoliberalismo. Como dirían por ahí, Fidel Castro es algo así como Porfirio Díaz y sus más de 30 años al frente de la presidencia de México: muchos claroscuros, logros e injusticias. Lo cierto es que el futuro nos dará la razón. De filón. Más de 20 fraccionamientos en Mineral de la Reforma, importante municipio metropolitano de Hidalgo, no cuentan con licencia de construcción, y para acabar pronto, nadie sabe quién ni cuándo los construyeron. Así o más clara la anarquía territorial que nos heredaron los gobiernos.

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