Lol Canul

La cultura mexicana se precia por ser rica en celebraciones y rituales, buscamos hacer visible nuestra alegría y una de las formas que utilizamos para ello es la pirotecnia. Durante décadas, los fuegos artificiales son señal característica de los festejos colectivos por una actividad socialmente esperada, pero mientras las luces en el fuego son disfrutadas por los seres humanos, los animales no humanos han padecido los efectos de ello.

Mientras la iluminación genera alegría humana, año con año se reportan en diversas plataformas tragedias con accidentes y hasta muertes en la fauna cercana, como en perros, gatos y aves. Aunque no existe un registro específico de ello, sí se pueden encontrar publicaciones virales en redes sociales e incluso peticiones para la suspensión o prohibición de la pirotecnia; un ejemplo es el caso específico de Doga, dado a conocer en Change.

org, una perrita que falleció a causa de un infarto tras una fuerte exposición al sonido de fuegos artificiales.

En los perros el oído es más sensible y el sentido de audición mucho más desarrollado que el de los humanos. El sonido producido por la pirotecnia les genera estrés y ansiedad con síntomas como taquicardia, hiperventilación y alteración motora con temblores; el experto en neurología Gregory Berns explica que esto se debe a que los perros no tienen la capacidad de racionalizar la ansiedad de manera que su respuesta se podría comparar con una crisis de ansiedad en humanos. Probablemente, entre la gente lectora de esta columna alguien haya padecido alguna vez una crisis de este tipo y podrá reconocer lo terrible que es; quien no, quizá conozca a alguna persona cercana que pueda explicarle y generar mayor empatía respecto al tema.

Las respuestas ante ello demuestran que los perros que están fuera de un hogar tienden a correr despavoridos en dirección contraria al ruido, generando accidentes viales y que sean atropellados. Estando en una casa los riesgos son distintos, pues las consecuencias de la crisis pueden llegar a generar infartos, como ya se mencionó.

En gatos se observan problemas muy similares a los perros. Otras especies afectadas son las aves, de quienes se reporta que presentan desorientación, pueden abandonar sus nidos –dejando a sus crías en desamparo– y también corren riesgo de muerte. Se han reportado parvadas de aves muertas tras la explosión de fuegos artificiales.

Incluso los seres humanos pueden padecer efectos negativos: bebés, niños y niñas son sensibles al mismo estrés característico como respuesta, ya que su desarrollo psicológico aún no les permite el procesamiento de la razón del sonido, probablemente tampoco comprendan la causa de la festividad. Lo mismo puede ocurrir con personas con alguna discapacidad cognitiva.

Debido al arraigo de la actividad de la pirotecnia, se explica que su prohibición sea difícil, pero existen alternativas menos agresivas, como las opciones silenciosas que incluso pueden acompañarse de música para amenizar el ánimo festivo.

Las celebraciones patrias están muy cerca a realizarse y es sabido que también en ellas los fuegos artificiales hacen presencia y que son evocados hasta por las autoridades estatales, por ello la invitación es abierta a la población en general –incluidas dichas autoridades– para sensibilizarse en el tema y reflexionar si es necesario que una fiesta se convierta en una tragedia para algunos. Quienes sigan creyendo que el sufrimiento animal no tiene valía en el disfrute humano, estará centrando su opinión en el característico antropocentrismo que debe ser cuestionado, porque una sociedad en la que se desestima el bienestar de un sector, no es una sociedad justa.

Twitter: @lolcanul

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