Central de abastos, entre el olvido y la indiferencia

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Inundaciones, hacinamiento, falta de servicios básicos como drenaje y agua, insalubridad, así como un estacionamiento insuficiente, son algunos de los problemas que enfrentan comerciantes y clientes de la central de abastos de Pachuca, un lugar que, a más de 37 años de su creación, naufraga entre la indiferencia de las autoridades y los sueños de sus locatarios por contar con un espacio digno para ofrecer sus productos, mismos que, impulsados por esa necesidad, decidieron apostar por la construcción de un nuevo espacio que no solo pretende dar solución a las dificultades que enfrentan diariamente, sino que promete ser, como ellos mismos refieren, la central de abastos más moderna de América Latina. No obstante, el impulso del gobierno del estado para concretar dicha idea, gravita en una pausa de casi dos años que, al día de hoy, parece no tener fin.

El problema

Según el Sistema Nacional de Información Municipal, fue hace más de 37 años cuando el entonces gobernador Jorge Rojo Lugo, en un terreno de siete hectáreas, inauguró las instalaciones de la central de abastos de Pachuca, justo en lo que en ese entonces eran las afueras de la ciudad y a un costado de la también recién inaugurada central de autobuses, pues ambas formaban parte de un proyecto para modernizar la capital del estado. No obstante, desde su creación ese espacio careció de servicios básicos; asimismo, su edificación fue realizada sin considerar un sistema de drenaje, lo que genera que cada año, durante la temporada de lluvias, ese sitio registre inundaciones.
Otro problema es el estacionamiento, que desde hace tiempo está rebasado por vehículos de locatarios y clientes que, ante la falta de espacio, optan por estacionarse en lugares cercanos como las calles de la colonia San Javier o el estadio Hidalgo, situación que incomoda a los vecinos de ese fraccionamiento y que además contribuye a generar el tráfico constante en esa zona, como relata Maribel, quien habita en una calle ubicada justo frente a la central. “Es un caos, los lunes que es cuando viene más gente a comprar, no se puede ni pasar, tengo que salir hasta una hora antes al trabajo porque ahí, entre la de autobuses y la de abastos, se hace una fila de carros tremenda, y luego entran camiones y hasta tráileres que ocupan toda la calle, entonces es imposible pasar”.
También están los clientes, quienes acuden a ese centro de abastos en búsqueda de los mejores precios, del “llévelo güerita, le doy precio, le pongo dos kilos por uno”, pero que, al igual que los locatarios, se quejan de las instalaciones. “Yo la verdad vengo porque sí hay una que otra cosa más barata, aunque últimamente los precios ya no son como antes, además sabes que tienes que aguantar los golpes de los diableros, la gente que también te pega, el mal olor, a veces ya ni dan ganas de comprar comida de imaginarse dónde estuvo”, platica Nancy, quien acude cada semana por su mandado para surtir su negocio de comida.


Es por ello que esos problemas ya no solo representan sufrir incomodidades, sino que cada día se convierten en una amenaza para los ingresos de los comerciantes ante la creciente competencia que representan los supermercados que, aunque no ofertan los mismos precios, cuentan con mejores instalaciones; así lo explica Gerardo, un comerciante de frutas y verduras quien comenta que cuando comenzó a vender ahí “hace ya casi 10 años mis ganancias mensuales eran de unos 22 o 23 mil pesos al mes y ahora apenas y llegan a 15, quizá tiene que ver con la crisis pero sí nos afecta el estado en que está la central, mucha gente ya no quiere venir porque dicen que nunca encuentran dónde estacionarse, tienen miedo de dejar sus coches y que les pase algo o hasta que los asalten… nos hace falta otro espacio más grande, más bonito o, de mínimo, arreglar bien este”.
Ante ese panorama, los comerciantes de la central de abastos señalan que en diversas ocasiones han planteado soluciones que no llegan a concretarse, pues incluso el gobierno del estado reconoce que no existen recursos para mejorar sus condiciones. Al respecto, este diario publicó justo hace cuatro años, en octubre del 2014, que la entonces Secretaría de Planeación había abierto la posibilidad a la industria privada para que interviniera en la instalación de una nueva central, toda vez que el recurso asignado al estado era insuficiente incluso para la compra del terreno.

  • Según el Directorio
    Nacional de Unidades Económicas actualizado en mayo de 2011, la totalidad de establecimientos ubicados en la central de abastos de Pachuca sumaba 193, de los cuales 159 pertenecen al ramo 46 conocido como “comercio al por menor”
  • Del mismo estudio
    se desprende que 170 establecimientos contaban con un rango de trabajadores asalariados que va de cero a cinco ocupados, 19 tienen entre seis y 10 empleados, y cuatro reportaron entre 11 y 30
  • Teniendo en cuenta
    los ingresos promedio del sector “comercio al por menor” en los rubros citados según el Inegi, la derrama alcanzaría 152 millones de pesos anuales en su cifra más conservadora
  • Y existían otros 24
    dedicados al ramo 72, cuya actividad en su subgrupo es “preparación de bebidas y alimentos”

Del proyecto

El proyecto, que llevará
por nombre central de abastos Miguel Hidalgo, cuenta con cerca de 100 inversionistas hidalguenses y de otras partes de la República
Los comerciantes adquirieron
un terreno de 25 hectáreas localizado en Zapotlán, a cuatro kilómetros del Arco Norte, pero a 14 kilómetros de Pachuca
Para la creación de este proyecto
tomaron como referencia el éxito de la central de Chicoloapan, ubicada en el Estado de México
Pese a lo anterior,
y a que los comerciantes aseguran cumplir con los requisitos que las autoridades en la materia les han solicitado

La propuesta

Han pasado dos años desde que David Heras, comerciante e hijo de los fundadores de la central de abastos de Pachuca, junto con un grupo de 45 locatarios mayoristas de ese espacio, emprendió un proyecto que no solo pretende dar solución a los problemas que viven a diario sus compañeros, sino que busca, como el mismo lo describe, “tomar el destino en nuestras manos y dar un golpe de timón, ser proactivos y construir una central con nuestros propios recursos, la central más moderna de América Latina”.
En entrevista para Libre por convicción Independiente de Hidalgo, este empresario relata cómo surgió la idea, en qué consiste, qué beneficios traerá para la entidad y por dónde avanza actualmente. “La idea surgió aquí, con los comerciantes de Pachuca. Nosotros entregamos un documento que se llama ‘Diseño y conceptualización de una nueva central de abastos’, justificando con características, con datos duros, por qué queremos hacer una nueva central, y emanado de ese trabajo el secretario de Economía nos dice ‘hagan todo lo que tengan que hacer y no hay ningún problema’, y eso fue lo que hicimos”.
Heras afirma que el proyecto, que llevará por nombre central de abastos Miguel Hidalgo, cuenta con cerca de 100 inversionistas hidalguenses y de otras partes de la República que se han sumado; “tenemos gente de Puebla, Tlaxcala, Estado de México, Michoacán, entre otros, o sea, le vamos a dar un valor insólito al mercado que actualmente ofrecemos”.
Para dicho propósito, los comerciantes adquirieron un terreno de 25 hectáreas localizado en Zapotlán, a cuatro kilómetros del Arco Norte, pero a 14 kilómetros de Pachuca. “Y la gente se preguntaría, ‘por qué ahí, está muy lejos’, pero es que nosotros no estamos queriendo vender al ama de casa, queremos hacer un negocio de mayoreo, hacer un boom en el mercado”.
David, que desde hace 20 años se dedica a la venta de piñas al mayoreo, dice que el proyecto tendrá una inversión de mil 500 millones de pesos en seis años y prevé la creación de 5 mil empleos directos y más de 3 mil indirectos, pues el espacio está diseñado para albergar 200 bodegas en una primera etapa. Sin embargo, asegura que la construcción de ese nuevo sitio no implica la remoción de la actual central de abastos, como algunos comerciantes y compradores minoristas temen, simplemente será una alternativa para el comercio que, además, aligerará la saturación que los mayoristas representan para ese espacio.

“¿En qué va a ayudar? En que por ejemplo seguramente los 45 comerciantes de mayoreo que estamos aquí, que representamos el 80 por ciento de la venta fuerte de este lugar, ya no vamos a meter nuestros camiones porque vamos a tener otro espacio, y quizá vamos a meter nuestra mercancía en camiones menores y eso aligera y le da viabilidad a este lugar”.
Heras cuenta que para la creación de ese proyecto tomaron como referencia el éxito de la central de Chicoloapan, ubicada en el Estado de México; no obstante y pese a la bondades que asegura que ese centro de abastos traerá para la entidad, además de aseverar que cuentan con todos los requerimientos que el gobierno les solicitó, el proyecto permanece frenado.
“El pasado 7 de noviembre tuvimos otra reunión con Benjamín Rico Moreno (secretario de Medio Ambiente y Recursos Naturales de la entidad) porque le interesó el asunto y ofreció aperturarnos la ventanilla única, que hasta este momento no nos han abierto, y quiero suponer que es porque el gobernador ha sido mal informado, yo creo que no se dieron cuenta que nuestro propósito era muy serio y pensaron que no íbamos a tener la capacidad, pero estamos demostrando que la tenemos, incluso hicimos un trabajo para presentarlo al gobernador y le dijimos que ya lo teníamos, que nos abriera la puerta”. Sin embargo, al cierre de esta investigación, dicha respuesta continuaba pendiente.

¿Dónde están las autoridades?

Comerciantes de la central de abastos de Pachuca comentaron que el lugar cuenta con un administrador de nombre Francisco Juárez, a quien este diario intentó localizar; sin embargo, explicó vía telefónica que no tenía autorización para dar información al respecto, por lo que cualquier dato debía ser consultado en las oficinas de comunicación social de la Secretaría de Desarrollo Económico, misma que únicamente refirió que “algunos grupos han manifestado su interés en la construcción de una nueva central de abasto privada. Sin embargo el estado, no ha recibido un proyecto ejecutivo, se les ha orientado sobre los trámites, permisos y factibilidades como a cualquier proyecto privado que se presente a la Sedeco como ventanilla única”.
No obstante, los comerciantes aún confían en que el gobernador atienda pronto sus demandas, para que según su planeación, 2019 se convierta en el año en que, “en beneficio de todos los hidalguenses”, la nueva central de abastos Miguel Hidalgo vea la luz.

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