Josué Ledesma*

Sábado, 17 horas. Luisa Estrada expone el proyecto Fonca mariana, el monstruo urbano, que Ruta Gráfica Mx creó para materializar una cartografía de la Ciudad de México a través de la participación de 150 infantes provenientes de 10 delegaciones. El resultado es una impresión en amplio formato presentada en un espacio escénico y posteriormente expuesta en la UAM Cuajimalpa. Norberto Treviño cuenta lo propio. El taller Gráfica el Chanate AC, con sede en Torreón, Coahuila, opera desde hace 20 años por iniciativa del pintor y escultor Arturo Rivera, llevando la gráfica a ferias del libro, barrios y calles con la finalidad de disminuir la violencia y ofrecer alternativas prosociales a sectores en riesgo “pues solo deseamos componer el tejido social”; señala que un pajarillo ha entrado en la sala y por un momento el silencio prevalece. José Ramón observa atentamente al cantor hasta que toca hablar de su propuesta: invadir el metro de la CDMX para sorprenderse con la astucia de quienes toman las piezas que deja en los vagones e inician historias de encuentros, muchas veces teñidos por el mutismo presente en la maraña que es la ciudad. Antes, Rafael Silva da una cátedra autogestiva y se abre para compartir su experiencia enseñando sobre xilografía y gubias en penitenciarías y comunidades rurales de Guanajuato o Querétaro, “el otro día estaba en la calle, se acercó una persona, me saludó y dijo que ahora en libertad dedica tiempo a las artes”. La sesión de preguntas y respuestas de la mesa de “Gráfica comunitaria y espacios públicos” se extiende, el pajarillo está sobre una viga de la Antigua Escuela Modelo. Después de esos viajes del compartir, uno siempre regresa al diálogo silente, me pregunto si aprendieron algo que hoy en día sea parte de su quehacer. Luisa sabe que laborar entre sonrisas no es fácil, “por más preparada que esté, siempre hará falta improvisar y hacer contacto con las niñas y niños para guiar adecuadamente en cada acción. Es difícil trabajar con grupos”. Norberto regresa al Torreón de su memoria donde nunca es bueno dejar morir la esperanza, “aprendí a buscar ayuda y a desistir en cerrarme las puertas, siempre hay alguien que desea sumarse”, “aprendí de mí, mucho… ahora una reclusa me enseña a bordar”, dice Rafael. José Ramón piensa en las herramientas necesarias que permiten interactuar con los transeúntes, “en el gremio, los colegas pueden interesarse más por la técnica utilizada en cada pieza, pero en el metro la gente aprecia un grabado porque le comunica y eso es lo que importa”.

20 horas. (Aleteos). El patio del centro cultural emula un cielo estrellado.

Venado

Andrés Ordaz coordina el Encuentro de Gráfica Centro desde su primera emisión. Por la tarde lo vi repartiendo pines y preguntando a cada expositor si todo estaba bien. Todo bien. En Pozos hay muchos canes, algunos se roban la foto y de a poco se acercan al grupo de artistas que activan sus talleres móviles para el disfrute de morritos entintados y turistas. Todo bien. Recuerdo eso ahora que su rostro se ilumina durante la conferencia que va iniciando, titulada “Neo-crónicas de la gráfica actual”, impartida por Alejandro Pérez Cruz, mismo que desde 1983 coordina el taller Gráfica actual en Ciudad Neza, además es docente, conferencista, historiador de su disciplina, expone de vez en cuando en Alemania, Polonia, África, Estados Unidos. Con dos libros en mano, nos sumerge en la escena contemporánea para cuestionar asuntos conceptuales, ideológicos e incluso procedimientos, como el desvarío de utilizar una aplanadora para lograr la impresión del proyecto de una de sus alumnas y el hallazgo de un gran tórculo que les permitió lograr el cometido. Termina dejando a todos con ganas de escuchar más y el pajarillo se regodea entre vigas. 21 horas. En el Venado Azul reparten tamales de rajas, salsa verde y dulce, también atole. Charlamos con Javier, Yos e Iván, coordinadores de la Olotera, un centro cultural independiente en Michoacán que es el frijol en un sector conformado por taquerías 24 por 24, prostíbulos y cantinas; se nos une Ale, del taller la Garrapata, “allá en Irapuato la situación está difícil, hay que tomar reservas”, “en Michoacán es mejor alejarse de la costa”. La cena tiene un sabor especial, fue un regalo del equipo que organiza el encuentro. El lugar respira de una manera diferente, observo a la comunidad de grabadoras/es como una muy interesada en el trabajo y crecimiento de sus pares, se retroalimentan mutuamente y ríen con las anécdotas que aletean entre voces.

Venado

Domingo. Decido tomar el día para caminar por Pozos, me encuentro a Oswaldo y extrañamente lo saludo como si no hubiéramos llegado en el mismo auto. Me dirijo a una ventana que da hacia el cielo en lo alto del camino, de paso me encuentro una calle nombrada Cortázar, será augurio. La plaza Melchor Ocampo es buen sitio para fumar un cigarrillo. Encuentro el escenario abierto que seguro se utiliza durante el festival de jazz, me quedo allí un rato para escuchar el andar de los perros, hay uno blanco, parecido a un conejo.

15 horas. Después del taller de Mokulito nos juntamos para comer. El Kalako Kalavera no alcanzó refrigerio, así que entre varios le completamos las enchiladas y frijoles refritos. “De él es el grabado que te mostré en Pachuca”, me dice Omar. Joel toma su nombre artístico a causa de un ensayo de Paul Westheim, después nos contará que lleva al menos la mitad de su vida inmerso en las artes. Comenzó aprendiendo teatro, luego saltó al dibujo, de pronto estaba leyendo sobre la muerte, cuervos y filosofía existencialista. Actualmente se encuentra experimentando con diferentes técnicas para imprimir sus calaveras y tzompantlis que a ratos deciden ser amorosas, inmersas en aparente caos o posan contemplativamente para el artista.

Venado

Por la noche, asistimos a la inauguración de la exposición Gráfica chichimeca, allí conozco a Scarlett, una joven promesa con 12 años de edad a la que seguro veremos haciendo cosas increíbles en poco tiempo. La muestra de su obra comprende fondos coloridos en los que formas cuasi-humanas transitan libremente por el ensueño. Tristemente no alcanzó a montar, pero su trabajo es parada obligatoria en los márgenes de la exposición. Platico brevemente con Octavio, su papá, que también es grabador y ha procurado sembrar en sus hijos el gusto y apreciación por varias disciplinas artísticas, “hace poco me sentí desplazado por mis hijos, tramaron todo un proyecto de intervención cultural que les fue aprobado… es gacho cuando ya no lo necesitan a uno, aunque es bonito verlos crecer y tomar su camino”.

21:30 horas. Amo la pizza de huitlacoche. Tomamos el patio trasero del Pizza´n Chela para hacer un performance con la última cena del encuentro. El ánimo del grupo es inversamente proporcional al desgaste que percibo en Andrés y Ale Fraga. Platicamos un poco sobre los obstáculos del encuentro, la posición que ocupa la cultura en Pozos, ocurre que pensamos hacer algo en los cafés de Pachuca, “va “. Amo la pizza de huitlacoche.

Venado

Lunes, temprano. Toca presentar ambas versiones del libro Ocho entre ocho | Hidalgo: Crítica, crónica y comunidad junto a más proyectos independientes. Llama mi atención el Guanajuato International Post Print en cuya carpeta da gusto contemplar piezas de artistas hidalguenses como Carla Ibarra. Comenzamos la presentación del libro con “Diablitos borrachos”, un relato de Oswa Sáenz; Omar introduce al auditorio en el proyecto hablando del contexto hidalguense que enfrenta la gran mayoría de artistas jóvenes; Aura María lee “Alba” y “Comunidad”, poemas de Suzel Gómez que interpretó en un grabado a dos placas que, al mirar detenidamente, va más allá de “aquí hay una panorámica del Mezquital”.

Listo, finaliza la edición del Encuentro de Gráfica Centro 2019. Se intercambia obra, “estamos conectados”; “me dio gusto conocerte y hablar de poesía”; “nos leemos pronto”; “¿entonces?”, “órale, va “.

A eso de las 15:30, la cámara de Oswa captura un gavilán posado cerca del camino, en medio de un azul sosegado. El pelaje de los perros se mece con las buganvilias.

Venado

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