Charlan especialistas sobre armas autónomas

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Wanda Muñoz, investigadora y experta en seguridad humana, opinó que deberían prohibirse

Pachuca.- El desarrollo de armas autónomas es preocupante desde muchas perspectivas, por lo que deberían prohibirse, opinó la investigadora y especialista en seguridad humana, Wanda Muñoz.

Lo anterior lo expresó durante su conferencia “La autonomía en sistemas de armas: ¿por qué deben prohibirse las armas autónomas?”, misma que fue impartida en el marco de actividades de la 33 Feria Universitaria del Libro (FUL) en su modalidad virtual.

Al respecto, la especialista explicó que esos sistemas podrían seleccionar y atacar a un objetivo sin control humano significativo, y aunque podrían parecer alejadas de la realidad, lo cierto es que ya existen.

“Cuando hablamos de esos artefactos, a los que también nos referimos como robots asesinos, imaginamos a un Terminator, como si fuera algo de ciencia ficción, pero no, ya se están desarrollando y no son necesarias antropomorfas, puede tratarse de drones, tranques submarinos etcétera.”

La mayoría, abundó, provienen de países como Corea del Sur, Israel, Francia y Estados Unidos y pueden desplegarse vía aérea, terrestre, submarina, u otras.

Sin embargo, explicó que aunque se dice que “en el amor y la guerra todo se vale”, ambas tienen sus reglas, y en ese sentido el uso de cualquier aparato en los conflictos es regulado por el Derecho Internacional Humanitario y de Conducta de Hostilidades, donde existen una serie de principios fundamentales que deben aplicarse en todo lugar y circunstancia.

Por ejemplo, no debe causarse más daño al adversario que el estrictamente necesario para venderlo o hacer que se rinda, así como que las partes en conflicto deben distinguir en todo momento entre civiles y combatientes y se prohíbe causar ataques cuando se prevé que habría muertos y heridos entre la población o bienes de carácter ciudadano que sean excesivos en relación con la ventaja militar prevista.

Por tal motivo, explicó que la discusión sobre una posible regulación de las armas autónomas se ha tratado desde 2014, en una convención donde un grupo de países apuesta porque sean impedidas, y otros quieren que se aprueben para utilizarlas, aunque plantean que existan directrices.

En su opinión, consideró que el desarrollo de esos equipos sería preocupante desde muchas perspectivas, incluyendo ética, legal, seguridad, técnica, entre otras. No obstante, la principal objeción es desde la ética y los derechos, pues por un principio de humanidad no debería permitirse que las acciones con consecuencia de vida o muerte sean delegadas a un robot que no tiene discernimiento para entender lo que significa quitar una vida y lo que ello ocasione.

“La respuesta es enfocándonos en cómo garantizar el control humano significativo sobre la aplicación de la fuerza, no en la tecnología como tal, es decir, un tratado internacional debe garantizar que, independiente de la tecnología que se utilice, será una persona la que identifique el objetivo y tome la decisión de atacar y además esa persona será jurídicamente responsable de las consecuencias”, sentenció.

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