En los últimos dos meses, una serie de televisión titulada simplemente “Chernobyl” (en español) es de las que han captado mayores audiencias.

Coproducción entre los canales HBO de Estados Unidos y Sky de Reino Unido se estrenó el 6 de mayo en Norteamérica y en Inglaterra un día después.

De hecho, miniserie de cinco capítulos, concluyó el 3 de junio.

Aborda, en excelente producción, la explosión del 26 de abril de 1986 del reactor cuatro de una gigantesca planta ubicada en Ucrania. En total, 31 personas murieron inicialmente, 28 de ellas por envenenamiento agudo y después, de acuerdo con estimaciones, otras 2 mil 500 por consecuencia de las enfermedades producidas por la radiación, y más adelante, cuando menos 200 mil fueron evacuadas de las áreas circundantes.

Muchos de los decesos se produjeron por cáncer.

Se dijo que como ejemplo, en Bielorrusia se detectó una mayor incidencia de cáncer de tiroides entre la población menor de 14 años.

El primer reactor de Chernobyl se remonta a 1977, y la planta nuclear creció hasta contar con cuatro, que generaban 3.2 gigawatts de energía.

Al parecer, la conflagración se produjo durante unas pruebas de los sistemas eléctricos de seguridad de los reactores.

Se dedujo que hubo errores del personal, carente de capacitación adecuada, lo que provocó un sobrecalentamiento crítico; una acumulación enorme de presión botó la capa de concreto y acero del reactor, lo que perforó el techo del edificio.

La planta nuclear se incendió y se liberó a la atmósfera un gran volumen de partículas radiactivas de 30 a 40 veces la cantidad de radiación que emitieron las bombas atómicas de Hiroshima Nagasaki.

La radiación se liberó durante 10 días y una espesa nube se extendió por el norte de Europa, aunque la mayoría se concentró en Bielorrusia, Ucrania y el sur de Rusia.

De acuerdo con últimas mediciones, ya no hay peligro, lo que explica que se organicen visitas guiadas en lo que se preserva como zona de desastre.

En la miniserie se destaca la presencia de los bomberos, quienes fueron los primeros en llegar al lugar y los equipos de mineros encargados de cavar un túnel crítico debajo del reactor cuatro.

La filmación de la miniserie no fue en Chernobyl ni en Pripiat, una de las ciudades más cercanas. Se rodó en la central nuclear de Ignalina, en Lituania, un centro que fue parcialmente cerrado tras el desastre.

Priat fue sustituida por Vilna, capital de Lituania, a poco más de 100 kilómetros de Lituania.

Se cuenta, en uno de los momentos más importantes, como tres voluntarios Alexei Ananenko, Valery Bezpalov y Boris Baranov son enviados a una muerte segura al encomendarles vaciar unas piscinas cuyo vapor podrían provocar una explosión aún mayor de consecuencias impredecibles.

Ellos descendieron con las protecciones habituales para enfangarse en una laguna de aguas fluorescentes y unos niveles de radiación jamás soportados por ningún tipo de vida en la Tierra.

Anticipaban que fallecerían, no en semanas, sino en horas.

Afortunadamente ninguno pereció como consecuencia de su trabajo.

Baranov murió en 2005 a causa de un paro cardiaco, y según cuentan, Ananenko y Bezpalov fueron condecorados hace algunos años por el expresidente ucraniano, Petró Poroshenko.

La miniserie se basa en gran parte en los recuerdos locales de Pripiat, contados por la ganadora del Premio Nobel bielorruso Svetlana Aleksiévich en su libro Voces de Chernobyl.

El guionista y principal responsable de la serie Graig Mazin es autor de los guiones de películas como Scary movie 3, Scary movie 4, Resacón 2 y Resacón 3.

Pasado el tiempo, la comunidad europea construyó un sarcófago al interior del reactor.

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