Uno de los primeros grupos en incorporar a la música rock el sonido de los metales, que solo era común escuchar en las grandes orquestas, fue Chicago.

A mediados de la década de 1960, la mayoría de los grupos de rock siguieron la instrumentación de Los Beatles, dos guitarras, bajo y batería, la sección de viento empezó a escucharse solo en el género rhythm and blues. En el verano de 1966, Los Beatles utilizaron dos trompetas y dos saxofones tenores, en la melodía “Estarás en mi vida”, posteriormente los grupos comenzaron a seguir su ejemplo. En 1967, Reed Walter Parazaider, Lee Loughnane y James Pankow, estudiantes de la Universidad de Paul, en Chicago, tenían un empleo en algunos clubes de la ciudad tocando diversos estilos de música que interpretaban en los metales, por esa época se toparon con otros músicos liricos no menos talentosos que se integraron a su proyecto, como Terry Kath y Danny Seraphine. Walter Parazaider convocó a una reunión de la banda, invitando a un talentoso organista y cantante que había conocido, Robert Lamm, a quien le propuso que podría sustituir el bajo que aún no tenían, con los pedales del órgano (habilidad que no dominaba), pronto se unió a la banda el bajista y cantante Peter Cetera, haciéndose llamar de forma inicial Gran Cosa.

A mediados de 1968, James Willian Guercio se convertiría en su promotor y manejador, financiándoles su traslado a Los Ángeles. Derivado de su influencia, les cambio el nombre a Autoridad de Transito de Chicago, su álbum debut salió con el nombre homónimo, siendo un álbum doble, que era raro para la presentación de un grupo, en 1970 vendió más de un millón de copias que le valió un disco de platino, innovando la industria de la música, ya que presentaba un sonido con influencias sonoras hacia Los Beatles y Jimi Hendrix. Su nombre lo recortaron por problemas jurídicos con la autoridad de Transporte Publico de la ciudad. Dejándolo permanentemente como Chicago. En 1970, la banda publicó su segundo álbum doble, bajo el título Chicago II, que contenía varios hits basados en el rock-band. Su tercer disco de 1971, también doble, llamado Chicago III continuó en la misma línea que el anterior, con un elevado nivel de composición, ejecución y creatividad, aunque la crítica lo consideró inicialmente inferior a los dos anteriores, no obstante, el tiempo le dio su lugar como una obra maestra.

Ese mismo año, la banda publicó un álbum cuádruple grabado en directo en el Carnegie Hall (Chicago IV) que no obtuvo una buena recepción por la crítica derivado de sus deficiencias de audio y errores tanto en los coros como en la interpretación, entre otras fallas, ocasionados por el entusiasmo de su presentación. Reconocido por los elementos de la banda, su opinión permanecido dividida a través de los años sobre los méritos del álbum. En 1972 presentaron su álbum Chicago V, aun cuando contenía algunos temas destacados y el hit “Sábado en el parque” el material no logró el nivel de calidad de sus previos en estudio.

Por lo que su época de oro musicalmente hablando se consideró realizada. En esa etapa ofrecieron conciertos en Japón, donde editaron y vendieron exclusivamente en ese país un álbum doble, que contenía un extracto de las tres presentaciones en el Festival Hall de Osaka y que además incluía algunos temas cantados en japonés.

Los siguientes años vieron cómo el grupo sacaba nuevos discos Chicago VI, en 1973, que incluía el éxito “Solo tú y yo”; en 1974; el grupo se reforzó con el percusionista Laudir de Oliveira presentando hasta 1975 su Chicago VII, en el que se escucharon temas más apegados al jazz. En ese mismo año, su Chicago VIII, que se escucha con una gran variedad de estilos, remarcó algunas reminiscencias de su disco anterior. El vinyl Chicago IX fue producido en ese año, que solo fue una recopilación de éxitos.

En 1976 salió Chicago X, que contenía su más conocido éxito “Si me dejas ahora”, balada que contribuyó para que mantuvieran un gran éxito comercial, especialmente su número uno de todos los tiempos en la corriente del pop. Su música seguía perdiendo creatividad. En 1978 la banda entró en una profunda crisis y transición: James Willian Guercio abandonó definitivamente la producción; Terry Kath murió de un tiro cuando jugaba a la ruleta rusa; en 1985, Peter Cetera los abandonó para seguir una carrera solista; en 1990 Danny Seraphine también salió y creó su banda de jazz llamada Autoridad de Transito. Los discos Chicago XI, XII, XIII, XIV, XV y XVI fueron considerados álbumes sin mayor relevancia, salvo algunas aportaciones como en Chicago XVII con “Noche y día”, lanzado en 1995, que es un long play de corte clásico con covers al estilo Big Band y Swing. Así podría llegarse hasta el Chicago XXXIV de 2011, algunos tienen detalles de creatividad dentro del rock-pop, sin pasar a mayores comentarios.

En 2004, Chicago y Tierra, Viento y Fuego se unieron y lanzaron el DVD Live at the greek theatre, alcanzando un éxito arrollador por la fusión de estilos. En 2012 participaron al lado los Doobie Brothers. El 26 de enero de 2014 Chicago y Robin Thicke actuaron juntos en los premios Grammy, cantando algunos temas clásicos de Chicago. En febrero de 2015 Chicago lanzó un álbum de dos discos en vivo Chicago en Symphony Hall. En 2018, después de 27 años, los abandonó el baterista Tris Imboden. En abril de 2018, Chicago lanzó Chicago seis décadas en vivo (Esto es lo que hacemos), una caja que narra sus presentaciones en vivo a lo largo de su historia; para octubre de ese año, Chicago lanzó el álbum Chicago: greatest hits live, de una presentación en vivo de 2017 para la serie de PBS Soundstage.

Para este año, la banda iniciará su periodo de presentaciones en marzo, posiblemente se presenten en México como lo han efectuado en varias ocasiones a partir de noviembre de 1975 en el Auditorio Nacional de la Ciudad de México.

Chicago sigue siendo un verdadero embajador de su amada ciudad natal, llevando el nombre de esa con orgullo y dignidad en todo el mundo.

Si me preguntaran qué discos recomiendo de Chicago, que son importantes en una colección, me referiría a los tres primeros, los siguientes cinco bastarían para considerarte un gran admirador.

Los gustos son variados, ustedes deciden.

Hasta la próxima, recuerden, es solo rock and roll pero nos gusta.

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