Hace unos meses les platiqué de Highly Suspect, trío originario de Cabo Cod, Massachusetts, que, sin deberla ni temerla, en menos de dos años se convirtió en uno de los referentes del rock actual al grado de ser nominados, este año, a tres premios Grammy. Así las cosas, y con un breve descanso de por medio la banda estadunidense regresa a los escenarios con The boy who died wolf, segundo álbum de estudio que representa una mayor apuesta por consolidarse en un escenario musical donde las vidas y la frescura son cada vez más breves.
Pero vayamos por partes. El año pasado la tercia debutó a nivel mundial con Mister asylum, placa que destacó por una mezcla de hard rock, post-grunge y blues que rápidamente conquistó los oídos de una generación ávida de un rock más sólido, pero también de aquellos nostálgicos de Nirvana y Pearl Jam. Tal fue la atracción por Highly Suspect que su sencillo “Lydia”, un himno raudo sobre el desamor y el miedo al cambio, fue reconocido con nominaciones a diversos premios y, aunque no se llevó ninguno, exhibió al planeta el potencial de Johnny Stevens, Rich y Ryan Meyer.
Es por ello que, para no perder el hype por su debut, sus alocadas presentaciones y su esencia grungera con toques bohemios, el trío se aventuró a lanzar un segundo material. La decisión aparenta mucha premura, pero en el fondo resulta un movimiento bien ejecutado. Y es que Highly Suspect tiene para todos en esta ocasión: temas para complacer al escucha de un rock fácil, algunas canciones que quedaron fuera de Mister Asylum y sencillos nuevos para deleitar a aquellos que buscan algo más profundo y con esa chispa de blues que los puso en lo mejor de 2015.
“My name is human” comienza este álbum de manera magistral con un sonido desesperanzador y una letra que nos habla sobre la poca libertad que gozamos, el binomio amor-guerra y ponernos frente a frente ante nuestros dioses. ¿Nuestra arma? Somos humanos y venimos de las estrellas. “Little one” es una carta que comienza tranquila pero se transforma en un crescendo sobre el autosabotaje en las relaciones. ¿Miedo de amar a alguien que supere el miedo a perderlo? Así va la cosa en esta canción que termina chupándonos el alma.
“Serotonia”, primer corte del disco, es una psicodélica metáfora sobre el cambio, ya sea con el abandono de los 20 para recibir los 30, la mudanza a una ciudad más grande y cosmopolita, así como la bienvenida a la fama. Existe el miedo por ello y quizás no seamos lo suficientemente buenos, pero quién quita la experiencia. Finalmente, en “Postres” tenemos un Highly Suspect que conoce a Queens of the Stone Age, de esos hits bizarros que nos hacen disfrutar el Sol con cerveza en mano mientras vemos pasar un desfile de bikinis.
The boy who died wolf, segundo álbum de Highly Suspect, resulta una excelente opción para terminar el año. Aunque el trío de Cabo Cod no supera lo hecho en su debut, por lo menos lo iguala y se abre a otros horizontes. Quizá para algunos el acercamiento pop sea demasiado, pero lo cierto es que Stevens y los hermanos Meyer saben codearse con lo mainstream sin perder su esencia alternativa. La tercia nació como hombres y ahora se ha convertido en una jauría de lobos.

@Lucasvselmundo
[email protected]

Rating: 4.0. From 1 vote.
Please wait...

Comentarios