Entre las causales de la inevitabilidad de la próxima guerra de EU y China, según la visión americanocentrista del controvertido politólogo de Harvard, Graham Allison, en su polémico, sesgado y fatalista libro Destinados a la guerra: pueden EU y China escapar a la trampa de tucidides, no viene citada la Guerra Geofinanciera ya desatada entre ambas superpotencias, donde el oro juega un papel relevante para desbancar al dólar de su tambaleante trono.
No es novedad alguna la Guerra Aurífera de la dupla anglosajona de EU y Gran Bretaña (GB) contra China y Rusia, la cual se subsume en la Guerra Geofinanciera global donde las plazas de Wall Street y la City todavía presumen la otrora hegemonía unipolar financierista de EU a quien le queda su dólar como arma de disuasión masiva, más por ausencia de validos competidores que por virtudes propias.
EU y GB (esta en particular) han intensificado su Guerra Aurífera mediante la abrupta liquidación de sus reservas con el fin de apuntalar al dólar estadunidense y a la libra esterlina (caso perdido con el Brexit y su terrorismo doméstico).
La liquidación de las reservas de oro de GB, en plena crisis de 2008, por el exprimer fundamentalista neoliberal, con máscara socialista, Gordon Brown fue un tremendo desastre. Cuando las sociedades de EU y GB implosionan debido a los estragos, entre otras variantes, de la cataclísmica globalización financierista, China se pertrecha con mayores reservas de oro que se prepara a descolgar en el trayecto (literal) de su mirifico proyecto de la “nueva ruta de la seda (OBOR, por sus siglas en inglés)”, a juicio de Zi Yang (ZY), consultor chino educado en universidades de EU.
La conectividad de OBOR no es solo textil, geoeconómica y geopolítica, sino también comporta un relevante vector geofinanciero que le procura su divisa cada vez más internacionalizada, el renminbi, y las exploraciones por las gigantes mineras chinas que ayudarán a Beijing a cerrar la brecha con las supuestas reservas de EU en Fort Knox, cuya existencia ha sido puesta en duda por el excongresista texano Ron Paul quien desde hace mucho exige una auditoría para conocer con certeza las tenencias de la Reserve Federal.
La “nueva ruta de la seda” puede representar el equivalente histórico de la cruzada por el oro en 1848 en California, por cierto, arrebatada a México por EU, de lo cual ni siquiera han de estar enterados los itamitas que lo han despedazado deliberadamente y que, apuesto, no han visitado el museo de las Intervenciones en Churubusco.
El oro de la ruta de la seda tiene menor costo que las inmensas reservas de China. ZY aduce que es difícil señalar con precisión las reservas “exactas (sic)” de China que considera al oro como un “activo estratégico” por lo que el “gobierno no publica los datos de su comercio aurífero”.
No solo la Reserve Federal de EU engaña con sus supuestas “tenencias” de oro, sino que también el banco central chino lo imita en sus ocultaciones en el “póquer de cartas cerradas” del inasible mercado aurífero.
Según las estimaciones del Consejo Mundial del Oro en 2016, China detenta mil 843 toneladas y tiene como objetivo rebasar las de EU que se encuentran en 8 mil 133.46 toneladas. A ese ritmo gradual y prudente ‑quizá para no disparar su precio en el mercado manipulado por la banca Rothschild en la City‑ le tomara muchos años a China rebasar a EU.
En forma impactante, en 2016 China importo más de mil 300 toneladas, mientras su producción doméstica fue de 453 toneladas. Cualquiera que haya viajado a China, India e Irán se habrá percatado del culto icónico de sus poblaciones por el oro y la plata. En China el año pasado la demanda de los consumidores fue por 975 toneladas, mientras la demanda institucional fue de 778 toneladas.
Más allá de sus reservas, China ostenta sustanciales “depósitos” auríferos ‑alrededor de 11 mil 563.46 toneladas, en 2015‑ pero sus mineras alegan que su extracción será muy costosa. De todas maneras, llama la atención que más de la mitad de su consumo aurífero provenga de sus importaciones que quizá consideren se encuentra muy accesible antes de que se detone su precio.
Lo relevante hoy radica en que las mineras chinas estén dispuestas a sacar provecho del proyecto y trayecto de la nueva “ruta de la seda” que derrumbará barreras y expandirá las zonas libres comerciales.
Según la Asociación de Oro de China, los países que forman parte de la nueva “ruta de la seda” detentan reservas por 23 mil 600 toneladas: ¡42 por ciento del total mundial! Más aún: los países del OBOR producen mil 150 toneladas al año: ¡36 por ciento del total mundial!
A ese ritmo, solo fuera de China, se calcula que los países del OBOR rebasaran a EU de cinco a 10 años, lo cual provocará un choque monetario global y el inicio del fin del caduco sistema dolarcéntrico que correrá la misma triste suerte que su progenitora: la libra esterlina.
ZY expone la penetración de la principal minera china Zijin que ha invertido hasta ahora cerca de 2 mil millones de dólares en varios países: Tayikistán, Kirguistán, en Tuva (Rusia), Sudáfrica, República Democrática del Congo, Australia, Papúa Nueva Guinea y Perú (sic).
En forma anómala, ZY no toma en cuenta a Rusia ni a India, no se diga Sudáfrica, quienes tampoco se encuentran con los brazos cruzados. A juicio de ZY, la demanda aurífera china, como inversión, seguirá viento en popa. Al primer trimestre de este año incrementó su demanda de barras físicas de oro en 60.2 por ciento comparado a 22.4 por ciento del mismo periodo el año pasado. Las plazas de Wall Street y la City venden “papel oro” mediante sus especulativos cuan etéreos ETF’s
(Exchange Traded Funds: Fondos de Intercambio Bursátil) que no tienen ninguna garantía de entrega real a su vencimiento, mientras en China, India, Rusia e Irán procuran mayores transacciones con barras físicas. A través de la plaza de Hong Kong se espera que este año China supere la barrera de las mil toneladas de importaciones auríferas, comparadas a las 771 toneladas del año pasado.
Un motivo adicional por el tropismo de China por el oro es la reciente incorporación del renminbi como divisa de reserva del FMI que así es más apuntalado con una mayor reserva aurífera.
Además, el oro se ha vuelto un refugio “seguro (sic)” de los inversionistas chinos debido a la desaceleración económica, la depreciación del renminbi y la preocupación por las burbujas especulativas de las acciones y los bienes raíces.
Según ZY, la cruzada multivectorial aurífera de China no debe causar sorpresa alguna ya que “está interesada en acumular oro para diversificar sus activos y reducir su dependencia del dólar estadunidense”. Todo lo contrario que ha hecho el “México neoliberal itamita” con su plata, que también regalo como su petróleo.
Mi humilde apreciación sobre la compraventa del oro por China es que, si se deprecia la cotización, compran mucho y si sube, pues compran más: se trata de una decisión de carácter estratégico para rediseñar el nuevo orden monetario internacional, como reflejo del nuevo orden global multipolar, que por la “naturaleza de las cosas”, como hubieran descrito los clásicos helénicos, será tripolar o no lo será.

@AlfredoJalifeR_
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