En el marco de la 32 edición de la Feria Universitaria del Libro, el doctor Eduardo Roldán presentó el libro de su autoría El mundo convulso de hoy, donde hace una traza general de las principales problemáticas mundiales, focalizadas en espacios geopolíticos bien definidos: Estados Unidos, China, Alemania, Rusia y la India.

La tesis del autor da pistas que permiten imaginar el devenir de las relaciones internacionales y pone en duda los viejos paradigmas que han dominado en los últimos tiempos, que centralizan el ejercicio del poder mundial en los Estados Unidos (EU) y está convencido del inminente arribo de China como jugador determinante en el tablero del ajedrez mundial.

Esa afirmación está fuertemente asociada a la idea de que vivimos en un mundo de cambios epocales donde una potencia, dice el autor, está desplazando a otra. En ese proceso, la tecnología como la inteligencia artificial está fortaleciendo el ejercicio del poder mundial y crea nuevos paradigmas en materia económico-comercial, reconfigura los conflictos y las guerras modernas. Ese cambio penetra todos los espacios y pone en jaque a naciones e individuos; por ejemplo, ya hay una desventaja que padece la generación actual de jóvenes, porque los niños de hoy ya traen otro “chip” tecnológico mucho más revolucionado.

Los pilares que sostienen esa embestida geopolítica de China, según el autor, están centrados en la educación de vanguardia, el desarrollo tecnológico y la creación de más de 500 proyectos chinos de largo alcance en el mundo. De hecho, a partir de esas variables el autor señala que China entra en la disputa del poder internacional, sintetizado cuantitativamente en el número de universidades chinas que producen inteligencia artificial, su producción industrial (por ejemplo, la de automóviles) y, desde luego, en la instalación de proyectos en toda la geografía mundial, asentada en una visión de largo aliento como la nueva ruta de la seda, cuya esencia tiene el objetivo de controlar regiones geoestratégicas.

Las afirmaciones del autor reviven un debate que desde la década de 1970 del siglo pasado ha estado en la agenda de diversos intelectuales que auguraban la visible caída de la hegemonía estadunidense, señalando que ese país contaba con diversas contradicciones en materia financiera y de una gran deslegitimidad por los conflictos globales provocados, o en los que decidieron involucrarse.

El debate del autor es sólido porque soporta sus argumentos con datos duros en materia de desarrollo tecnológico, ciencia, tecnología y la cobertura geográfica de los proyectos de China a lo largo del mundo. Sin embargo, si hacemos una revisión en variables como la disposición de reservas petroleras, número de think tanks, transnacionales que hacen ciencia de amplio espectro, proyectos culturales sobre el modo de vida americano (cine, arte, música, comida etcétera), producción y control militar, Estados Unidos rebasa por mucho el incipiente ascenso de la hegemonía china.

A más de 50 años, la hegemonía estadunidense tan criticada sigue siendo vigente, manteniendo y capitalizando sus contradicciones. No somos apologistas del poder estadunidenes, pero el monstruo sigue fuerte y es preciso conocerlo para desmantelar sus brazos hegemónicos y, por el momento, el dragón solo es un mito necesario para mantener la estabilidad de lo que muchos llaman el orden internacional: China no desplazará a EU en el mediano plazo.

Nota: este y otros debates se encuentran en la FUL, como alguien dijo “aquí se halla lo que uno no busca”.

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