Es fecha FIFA y los equipos que no pelean el repechaje aprovechan para sondear las aguas rumbo a Rusia 2018. En México, agradecemos infinitamente que se trate de partidos de atractivo mayor, aun cuando debamos verlos a escondidas en la junta o en clase de geometría. Por fin, “dejamos a un lado el mole y nos dan futbol gourmet”, diría Christian Martinoli. Tenía rato que los amistosos del Tri no eran, ya saben, decentes. Y qué mejor que un épico empate a tres goles contra Bélgica para comenzar.

Mucho podríamos hablar sobre la noche en Bruselas. De entrada, que Osorio parece acercarse, a paso tortuga, a un 11 ideal. Segundo, que la defensiva mexicana no anda bien, y eso lo notamos en el ritmo de juego: Moreno, acostumbrado a enfrentar a delanteros de talla mundial, sucumbió ante el poderío de Hazard y Lukaku. Lo propio ocurrió con Salcedo, que también flaqueó ante los titanes de la Premier League. Tercero, que Guillermo Ochoa se pone el traje de Superman cuando defiende la patria. François Memé le habló de tú a Thibaut Courtois, portero belga, demostrando que su grandeza es gracias a la selección. Los clubes todavía no le hacen justicia a Paco Memo. Y cuarto: Lozano.

¿Qué pasó exactamente con Hirving? Dio una exhibición de todo lo podríamos esperar de él: futbol fresco, rápido, desequilibrante y diferente. Nos recordó que aún tiene 22 años a los que ya lo vemos como un gigante consolidado de 27 primaveras, esto en el sentido de su explosividad y ganas de devorarse al mundo de un bocado. ¿Y lo mejor? Lo está logrando. Sus primeros 100 días en Europa han superado a los de Maradona, Hugo Sánchez, James Rodríguez y Radamel Falcao, habiendo logrado un gol cada 10 días naturales.

Al Chucky le llegó la prueba de fuego por doble partida: calzarse la verde y enfrentar, siendo titular, a uno de los mejores combinados del planeta. ¿Su respuesta? Dos golazos que por poco son tres. Con la ausencia de Corona y la inestabilidad de Vela, el extuzo apunta fuerte para adueñarse de la titularidad, pues los halagos de hinchas y críticos ya las lleva en el bolsillo. Muchos periodistas y medios siguen creyendo que Lozano salió “de la nada”. Nosotros, en la Bella Airosa, supimos que su futuro apuntaba hacia arriba desde que silenció al estadio Azteca en su debut profesional con 17 años.

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