Es muy posible que la piedra de la economía sea el desarrollo. Cuando al fin este se logre alcanzar y sostenerse en el tiempo, su sociedad encontrará una ruta para el bienestar, el crecimiento económico, el abatimiento de la pobreza, es decir, la igualdad económica y social se plantea como una meta posible, alcanzable. Así, el desarrollo se erige como un valor supremo. En busca de este horizonte, la Facultad de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México, a través del Programa universitario de estudios del desarrollo, que coordina el profesor emérito Rolando Cordera Campos, establece en el documento: “100 propuestas para el desarrollo 2019-2024” que “el crecimiento económico es la finalidad. En México puede crecerse incluso 3.

2 por ciento sin grandes cambios estructurales; sin embargo, una de las medidas debe ser el incremento de la recaudación”. Este análisis reconoce que para el periodo de tiempo que considera el PND “la tasa de crecimiento económico del producto interno bruto apenas rebasaría 2 por ciento. Ese escenario es insuficiente e inadmisible, por lo que se requiere una reforma hacendaria del lado de la tributación”. Este documento establece cuatro ejes temáticos: 1. Abatimiento de la pobreza y sociedad más igualitaria; 2. Crecimiento más elevado, incluyente y sustentable; 3. Desarrollo territorial y sustentabilidad, y 4. Reformas institucionales para el desarrollo inclusivo. Entre las propuestas que plantea el documento se destacan las siguientes: enfrentar la pobreza a partir del enfoque de derechos humanos; revisar los resultados de los programas sociales existentes; fortalecer las instituciones del trabajo, sobre todo la libertad sindical y la negociación colectiva; adecuar a nuestro tiempo el esquema limitado de seguro social en busca de un régimen de seguridad social universal para el siglo XXI. Fortalecer los sistemas productivos de alimentos que protegen la biodiversidad y el medio ambiente; promover un acuerdo básico acerca del significado concreto de calidad formativa en la educación básica y en la educación media superior; diseñar e implementar un paquete de prestaciones sociales con cobertura universal progresiva; reforzar la recaudación de impuestos de los gobiernos locales. Y finalmente: construir una visión política de Estado desarrollador, que apoye al capital y al emprendedor privado y que genere bienes públicos; diseñar una agenda científica, tecnológica y de innovación con las más altas prioridades políticas y alineadas con las necesidades de un desarrollo incluyente y sustentable (Gaceta UNAM, número 5056).

Este documento, elaborado por un grupo interdisciplinario de académicos de la UNAM, es una propuesta reformista que se plantea introducir modificaciones gradualistas, que hagan posible, en el mediano plazo, crecer a tasa de 3.

5 por ciento. El diagnóstico nos recuerda que estas reformas deben tener como cauce la estrategia monetarista. Asimismo, reconoce que el libre comercio es un eje fundamental del modelo, que busca armar un mundo interdependiente en la llamada aldea global, que integre a la mayor parte de las economías del planeta. Sin embargo, el documento también pone el acento en el mercado interno y las políticas públicas, que ayuden a lograr un funcionamiento eficiente y competitivo de las empresas estatales.

La ruta para alcanzar un crecimiento económico que supere el promedio de 2.

5 por ciento del PIB, que se mantiene desde 1982, debe considerar, por una parte, la estabilidad macroeconómica; esto es, mantener bajo control las variables básicas (y clásicas) como la inflación, el déficit fiscal, la deuda externa, las tasas de interés, la paridad cambiaria, entre otras. La otra parte de la ecuación, se debe ocupar de construir una agenda social capaz de enfrentar productivamente la pobreza. Esta interpretación se enfrenta a análisis como el del teórico británico David Harvey, catedrático de la City University of New York, quien señaló que este es un momento “frágil no solo para la izquierda, sino también para la centro-derecha, que enfrenta el hecho de que la única forma en que el neoliberalismo puede seguir funcionando es hacer una alianza con el neofascismo, y muchos no se sienten cómodos con eso”. En esta discusión, fundamental para el desarrollo, la Escuela de Economía del ICEA y el ICSHu tienen la inteligencia y el desafío de ser la voz del diálogo y la reflexión que permitan entender las particularidades económicas de nuestro tiempo.

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