Pachuca.- México enfrenta un panorama alimentario y nutricional muy complicado, en particular por la llamada transición epidemiológica caracterizada por la persistencia de antiguos problemas ligados a la pobreza, tal como la anemia, bajo peso y baja talla; así como complicaciones nuevas asociadas con el desarrollo económico en algunas zonas urbanas, como el sobrepeso y la obesidad.

Desde 2014, diversos organismos internacionales realizan anualmente un diagnóstico sobre nutrición en alrededor de 140 países, entre ellos México. En el más reciente de 2018, la principal conclusión que arrojó fue que la malnutrición sigue siendo intolerablemente elevada a nivel mundial y que los gobiernos no están en vías de lograr las metas que se han fijado.

El Informe de la nutrición mundial 2018 hizo un seguimiento de los progresos en cada nación en cuanto a cumplir con las siguientes metas: sobrepeso en la infancia, emaciación en la niñez (peso inferior respecto a la estatura), retraso del crecimiento en la infancia, lactancia materna exclusiva, diabetes en mujeres y hombres, anemia en edad reproductiva, obesidad en ambos sexos.

Como principales datos, fue encontrado que el 88 por ciento de las personas sufren más de una forma de malnutrición, y en el 29 se registran niveles elevados en tres formas de ese mal en 141 países analizados.

En el caso de México, de acuerdo con ese análisis, la mayor afectación de malnutrición es el sobrepeso.

De acuerdo con las y los especialistas que participan en esos diagnósticos, es indispensable que la nutrición ocupe un lugar central en los esfuerzos para poner fin a la pobreza, combatir las enfermedades, elevar los estándares educativos y luchar contra el cambio climático.

Para lograrlo, sugieren acciones concretas en las que participen de manera coordinada la academia, autoridades y el sector privado que permitan acelerar el progreso en ese tema.

Bajo esos parámetros, hace 20 años la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) abrió la licenciatura en nutrición y actualmente ese programa no solo cumple con estándares de calidad, sino que cuenta con un sólido cuerpo de investigadores e investigadoras que aportan resultados de alto impacto social para la entidad y el país con estudios, encuestas, patentes y colaboración internacional.

Alimentación y nutrición, ¿es lo mismo?

La diferencia entre los conceptos alimentación y nutrición es que la primera se refiere a la acción de alimentarse y la segunda son los procesos subsecuentes como la digestión, la absorción intestinal de nutrimentos, la distribución a todo el organismo, la asimilación y el metabolismo por cada célula, así como la excreción de los desechos.

Entonces, la nutrición implica aspectos diversos y conectados entre sí, como la información genética heredada sumada a la particular historia ambiental que abarca características físicas, biológicas, emocionales y sociales que rodean a las personas.

Una buena nutrición es lograda solo cuando todos los factores anteriores son propicios, incluyendo una buena alimentación. Quien se alimenta mal no puede tener una buena nutrición, pero como en esa intervienen muchos otros elementos, una buena alimentación no basta para tener una buena nutrición.

Un defecto genético, un clima extremo, una infección, el sufrimiento emocional o la insatisfacción social pueden interferir con la nutrición.

Historia como carrera

La nutrición como actividad dentro de la ciencia tiene poco tiempo, ya que fue hasta el siglo XVIII que Antoine Lavoisier descubrió la función del metabolismo al demostrar que la oxidación de los alimentos es la fuente del calor corporal.

En México, algunos autores consideran al médico José Quintín Olascoaga Moncada como el pionero de la dietología en 1935, cuando fue nombrado jefe de la sección de investigación de la alimentación popular en el hospital general.

Entre 1943 y 1945, el hospital infantil de México y el Instituto Nacional de Cardiología impartieron una capacitación a los primeros equipos de dietistas para los nosocomios.

A petición del médico Ignacio Chávez, fundador del Instituto Nacional de Cardiología, creó la primera Escuela de Dietética en 1945.

Hasta 1972, la Universidad Iberoamericana abrió la primera licenciatura en nutrición en el país. A partir de esa fecha, poco a poco las universidades se fueron sumando a esa propuesta. La Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) lo hizo en 1999.

Aniversario 20

La máxima casa de estudios de la entidad creó en 1999 la licenciatura en nutrición, la cual fue rediseñada en 2016 con la finalidad de cumplir con las exigencias actuales de la sociedad, de las y los egresados y con los empleadores, hecho que la posiciona como la mejor institución en la entidad para formar nutriólogas y nutriólogos.

A 20 años de distancia, suma 32 generaciones con un promedio de 800 egresados. El programa cumple con los estándares de calidad que rigen a los organismos evaluadores y acreditadores de educación.

Además, la carrera profesional fue sometida a exámenes por el Comités Interinstitucionales para la Evaluación de la Educación Superior (CIEES) en 2012 y obtuvo el nivel I, el máximo para ese instrumento, el cual fue refrendado en 2016.

Por parte de organismos acreditadores, dicha licenciatura fue sometida a evaluación en 2010 y logró la distinción por cinco años, reacreditándose en 2016 por otros cinco años.

Nutrición y ciencia

A 20 años de su fundación, el área académica de nutrición de la universidad cuenta con dos programas de posgrado: maestría en nutrición clínica, que a solo tres años de creación logró el reconocimiento ante el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) para ser incorporada en el Padrón Nacional de Posgrados de Calidad (PNPC).

El segundo es el doctorado en ciencias de los alimentos y salud humana, aprobado en 2015, y que también está dentro del PNPC, lo que significa que sus estudiantes reciben una beca federal mientras realizan sus estudios.

La plantilla docente está conformada por 80 profesores. De los cuales, 15 son de tiempo completo: 11 con grado de doctorado y cuatro de maestría. Nueve de ellos pertenecen al Sistema Nacional de Investigadores (SNI): dos a nivel candidatos, cinco con nivel uno y uno con nivel dos; 14 cuentan con el perfil deseable Prodep.

En el área de investigación, cuenta con dos cuerpos académicos consolidados: el de Nutriología y el de Epidemiología Nutricional y Molecular.

Ambos posgrados tienen en su haber logros importantes como registro de patentes, programas de impacto social como el perfil nutricional de escolares de Hidalgo y prevención del sobrepeso y obesidad en escolares de Hidalgo, además de la colaboración de un proyecto internacional con la Universidad de Chile.

Comentarios