A la memoria de los masacrados en
Tlatelolco – 2 de octubre de 1968
Jueves de Corpus – 10 de junio de 1971
Tlatlaya – 30 de junio de 2014
Ayotzinapa – 26 de septiembre de 2014

Violencia de Estado

La transición que los mexicanos estamos viviendo no solo es de la administración del gobierno federal, no solo es el cambio de poderes, sino que es el cambio de modelos tanto de gobierno, como en lo económico, lo ideológico-político es un terreno arenoso, las fuerzas políticas reaccionarias enemigas de las mayorías y de los principios sociales de la Constitución de 1917, desde la década de 1980 se incrustaron a través de la democracia mutilando los derechos humanos, dejando un país en quiebra en lo social, lo económico, rezagado tecnológicamente, con una desigualdad lacerante, las estructuras políticas, judiciales y la práctica publica general en el pantano de la corrupción, con una violencia sin control, un país donde la muerte cabalga por las calles alentada por la corrupción galopante.

La transición a la cuarta transformación es una lucha política e ideológica por rescatar al país del neoliberalismo depredador, que enriquece a los menos a costa del hambre de las mayorías, de los mexicanos de a pie.

El liberalismo social considera la intervención del Estado en la economía y considera válidas la propiedad privada, la regulación del mercado y la distribución de la riqueza, en tanto el neoliberalismo, fortalecido por el consenso Washington definido por Williamson en 1990, se caracteriza por que el Estado no intervenga en la economía, se fundamenta que el libre mercado propiciará el crecimiento, pone como motor de la economía a las grandes empresas sobre todo a las trasnacionales, en la actualidad su dominio se fundamenta en el control de los flujos financieros, como los flujos de información, ciencia, tecnología y propiedad intelectual.

Quien domina los mercados domina el mundo. Kelly More precisa que son las corporaciones multinacionales, tanto industriales como financieras, las beneficiarias de los procesos de innovación.

La cuarta transformación tiene a los espacios legislativos como uno de los principales campos de batalla, por ello hoy en día la Cámara de Diputados, como la de Senadores, y los congresos estatales, requieren de un órgano ciudadanizado de científicos y tecnólogos como de ambientalistas, que de soporte a los procesos legislativos, y ya no se promulguen leyes desde el dogmatismo, la ignorancia y la manipulación política; sobre todo hoy que distinguir la objetividad en la información pública cada vez es más complejo.

Los legisladores no son todólogos ni están obligados a serlo, pero si tienen a cuestas la alta responsabilidad de legislar, a favor del interés nacional y de las mayorías, como mandato democrático y no para congraciarse con las empresas transnacionales, las televisoras, o inclinaciones partidistas, ni tampoco porque el presidente lo pide, eso que hasta le fecha prevalece, debe ser ya superado.

La formulación de políticas públicas y la legislación de leyes basadas en la evidencia, es la mejor manera de tomar decisiones plenamente compatibles con un proceso democrático, en aras de la transparencia y la rendición de cuentas.

En varios parlamentos del mundo ya existe un organismo formado por científicos y ambientalistas, cuya responsabilidad con su país es la de asesorar a los legisladores, con el objetivo de que el conocimiento científico y la sustentabilidad, así como el sentido social en bien de su nación, sean los determinantes en la formulación de leyes y políticas públicas; es llevar el método científico a todos los espacios legislativos, para la toma de decisiones con objetividad por parte de los políticos, los cuales fueron elegidos, por y para el pueblo, no para grupos fácticos o intereses transnacionales.

Avanzar en la gestión legislativa basada en la evidencia requiere contar con un Inegi independiente, autónomo, técnica y financieramente, identificado con los intereses estratégicos de la nación y de la mayoría de los mexicanos, con capacidad de difundir la información estadística con transparencia y objetividad, dotado de personal altamente calificado, en el análisis de datos y la evaluación de políticas públicas por sus impactos en la población. Es impostergable que México cuente información relevante, confiable, oportuna y de calidad. ¿Y usted qué piensa?

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