Las cumbres del desfalleciente “Occidente” se han vuelto disfuncionales, como sucedió con el G7 en Canadá y luego con la APEC donde ni siquiera pudieron acordar un comunicado conjunto, lo cual refleja la fractura y el “(des) orden global en la era post-Estados Unidos”.

El G20 de Buenos Aires tampoco será la excepción y va que vuela al fracaso: creado con un enfoque economicista/reduccionista después de la quiebra de Lehman Brothers en 2008 no sirve para nada ni ha tenido concreciones saludables.

La única gracia del G20, como las demás cumbres aludidas, es haberse convertido en un “punto de contacto” para trascendentales reuniones tangenciales al margen de sus deliberaciones.

Este G20 de Buenos Aires pudo haber sido el catalizador del nuevo orden tripolar global entre EU/Rusia/China, o cual hubiera marcado el hito histórico del siglo XXI cuando se habían programado sendas reuniones de Trump con el zar Vlady Putin y con el mandarín Xi, a quien invitó a cenar.

Todo es posible con la volatilidad de Trump quien puede cambiar de opinión en el último instante con el fin de sacar ventajas transaccionales a sus rivales cuando ya canceló la anhelada cumbre con su homólogo ruso debido al recalentamiento del contencioso ucraniano, el cual Réseau Voltaire se debió a un sabotaje deliberado de EU e Israel para torpedear la reunión bilateral de Trump y Putin.

Una cumbre inesperada es la que entablarán el zar Vlady Putin y el primer nipón Shinzo Abe que puede llevar a la firma de un acuerdo de paz con consecuentes arreglos geopolíticos.

El portal Breitbart, portavoz oficioso de Trump –quien al primer día ya había maltratado al anfitrión Macri y al saliente Peña– avanza “cinco puntos a seguir en el G20”:

1. La cumbre de Trump y Putin ya fue cancelada. Trump deseaba hasta el último minuto reunirse con su homólogo ruso pero fue desaconsejado por su primer círculo, lo cual no se descarta puedan reunirse, quizá de contrabando, en cualquier momento.

2. La cena de Trump con el mandarín Xi: China ha mostrado flexibilidad en ciertos rubros que han sido desechados por Trump como “inaceptables”. Sin embargo, NYT considera que a pesar de su “dura retórica” Trump “busca una tregua comercial con China”, lo cual se empata con mi hipótesis de un “cese al fuego”. La pésima noticia es que el sinófobo superhalcón Peter Navarro, reincorporado a la lista de seis funcionarios que acompañarán a Trump durante la cena, quien fungirá de espantapájaros. Es curioso que los multimedia chinos estén optimistas. Como que no suena lógico que inviten a cenar al mandarín Xi para humillarlo, de lo cual es capaz Trump.

3. Arabia Saudita y las secuelas del asesinato del periodista saudita Khashoggi: El presidente turco Erdoğan ha reclamado la suavidad del tratamiento especial al príncipe heredero saudí Mohamed Bin Salman quien ha recibido saludos cordiales de Trump, la primer ministra británica Theresa May, el zar Vlady Putin y el primer indio Narendra Modi, mientras queda “volando” la tragedia bélica en Yemen.

4. Las sanciones de Irán: “Significativa fuente de tensión entre EU y Europa que desea continuar haciendo negocios con Teherán y preservar vivo el arreglo nuclear de Obama”, lo cual tendrá un impacto sobre el precio del petróleo que Trump exige disminuir.

¿Vendió Trump el cadáver de Khashoggi, columnista de The Washington Post, por un barril de petróleo?

Y 5. Brexit: Trump interpeló que el acuerdo reciente entre la primer británica May otorgó demasiadas concesiones a la Unión Europea, lo cual “pudiera interferir en el acuerdo bilateral comercial de Gran Bretaña con EU”.

El G20 de Buenos Aires llega a una bifurcación: dependiendo del resultado de las negociaciones de Trump con China, que apunta a un cese al fuego, dejará su impronta histórica; otro camino marcará la tragedia del comercio global.

cumbre del G20

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