Ayer, primero de septiembre, “Sinfonola” cumplió cinco años. Sí, así es. Cinco años que han implicado poco más de 250 columnas, más de 200 discos, más de 2 mil 400 canciones, cerca de mil horas de escuchar música, unas 50 llamadas para saber si iba a entregar a tiempo la encomienda y poco más de 10 para avisar que faltaría a la tarea. Pero aquí seguimos, cinco años más viejos, quizá ya no con la misma juventud de aquel mítico 2012, pero sí con la madurez y el amor con la que se comenzó este proyecto.
Aún recuerdo cómo pasó todo. Propuse a la anterior directora de este H rotativo, la querida Elsa Ángeles, un espacio para escribir. Con gusto accedió a mediados de agosto y para inicios de septiembre “Sinfonola” era publicada, por primera vez, dentro de la sección de cultura del Independiente de Hidalgo. Años después, y con el nombramiento del gran amigo Jorge Romero para ocupar el trono de hierro, este espacio continuó semana tras semana hasta llegar al lustro. Mil gracias a ambos por la oportunidad y por continuar respaldando a este escribidor…
Han sido cinco años maravillosos de un sinfín de alegrías, algunas cuantas decepciones pero eso sí, mucho, muchísimo aprendizaje siempre acompañado de una de las artes que más amo: la música. Sin embargo, llega un punto en que ciertos ciclos deben cerrarse y este es el momento idóneo para despedir a “Sinfonola”. ¿Por qué? Verán, luego de casi una década escribiendo sobre música, primero como un ejercicio escolar y posteriormente en un periódico, he llegado al punto en que el alma me pide más.
No, no he perdido los ánimos de seguir escribiendo sobre música, pero sí he comprendido que es momento de diversificar este espacio, de brindarle nueva energía, de renovarlo a fin de, si se puede, contagiar a los lectores sobre lo bella y asombrosa que es la vida cotidiana, un poquito más allá de la música. ¿Lo lograré? Francamente no lo sé, pero es lo de menos; dar un pasito adelante, rumbo a lo desconocido, es lo que importa.
Así las cosas, a partir de la siguiente semana “Sinfonola” deja su espacio a “Común y corriente”. Mismo escribidor, mismo día de publicación, nuevas emociones. Si bien no dejaré de escribir sobre música, este nuevo comienzo da oportunidad a otros temas que, por su naturaleza ajena a la música, no podían formar parte del tocadiscos. Que el título trillado de nuestro nuevo invitado no te engañe, ya que la belleza de la vida cotidiana se encuentra en eso, en lo común y lo corriente que, gracias a unos sentidos aguzados, se convierten en cuestiones extraordinarias.
Bueno, estos cinco años han sido todo un privilegio que debe celebrarse. Agradezco una vez más a Elsa Ángeles y Jorge Romero por el chance de crear este espacio, así como a toda la comunidad que me ha apoyado, me ha sugerido ideas y además se ha tomado un poquito de su tiempo para leer y contribuir al crecimiento de la columna. Nos veremos pronto “Sinfonola”, quizá en un futuro no tan lejano, mientras que la siguiente semana “Común y corriente” arribará a probar fortuna con nuevos temas por escribir. Mil gracias a todos.

@Lucasvselmundo
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Licenciado en ciencias de la comunicación y maestrante en ciencias sociales. Reportero ocasional y columnista vocacional. Ayatola del rock n’ rolla. Amante de la cultura pop, en especial lo que refiere a la música, el cine y los cómics. Si no lo ve o lo lee, entonces lo escucha. Runner amateur, catador profesional de alitas.