Su vida profesional estuvo durante años ligada a la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo

Pachuca.- La vida profesional de Ciro Jesús Velázquez Jaén estuvo durante años, muchos años, ligada a la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH). Hoy, ya retirado, expresa que “realizar lo que a uno le gusta, como a mí, en la institución que me formó, fue lo más satisfactorio. Soy agradecido con un pasado que tanto me significó”.

Como en un apunte selectivo, anuda sucesos que le resultaron trascendentes, como su relación con Carlos Herrera Ordóñez, por afinidades de especializaciones, y otra, lo que significó, y ha significado para la institución, a quien identifica como hombre permanentemente preocupado por el desarrollo, en todos los órdenes, de la máxima casa de estudios de la entidad: Gerardo Sosa Castelán, hoy presidente del Patronato Universitario.

“En mayo de 1992 él era rector. Evidente desde entonces su liderazgo era notorio. Lo había tratado, lo conocía, algunas veces con el puente que consolida relaciones, bromas sutiles, respetuosas.

“En ese mes platicamos, y sin más, mirándome fijamente, sin asomo de tonos ligeros, me preguntó:

“¿No te gustaría que tu centro de cómputo se volviera un gran centro a nivel de Latinoamérica?”

“No lo esperaba, pero le respondí que sí, por supuesto. Y de ahí lo que se convertiría en centro de cómputo universitario en ese entonces de gran nivel.

“No quedó ahí, porque el ICE pasó a ser Instituto de Ciencias Básicas e Ingenierías; concepto preciso. Empezaron a crecer alternativas de nuevas licenciaturas, requiriéndose el desarrollo de laboratorios y talleres.

“Lo fui a ver, anunciándole que íbamos a implementar un gran sistema institucional de laboratorio, en donde se asentaban los laboratorios de ingeniería.

“Y me espetó, afectuoso: es de ya, finalizando con ‘¿Puedes o no puedes?”.

“Surgió el laboratorio de usos múltiples. Fue obra titánica, hubo una nada sustancial resistencia de algunos profesores y alumnos, que al final se diluyó ante los resultados. Iba de la mano al desarrollo de proyectos de desarrollos extraordinarios.

“Sobrevino un avance en infraestructura
y equipo. Fue trascendente en la academia y
se dieron licenciaturas y posgrados, con apoyo de becas para estudios en el país y el extranjero. En ingeniería se lleva a cabo una primera revisión curricular.

“Con Sosa Castelán, se escuchaba a las comunidades y los invitaba a pensar más allá del tiempo presente, lo que se resume en planeación prospectiva.”

Autonomía universitaria

Cuidadoso en sus formas, lleva a su fuero interno su definición de autonomía, en particular la de la universidad, para luego exponer:
“Autonomía es la libertad que tenemos los universitarios para hacer y decir, en el marco de los valores y fines de nuestra institución”.

Ciro Velázquez pasó a ser director general de bibliotecas y centros de información de la UAEH, entre ellas las de medicina y bachillerato.

Logró concretar el proyecto de biblioteca digital, el servicio de catálogo en línea, el desarrollo de acervos, el crecimiento y operación de las bibliotecas en cada una de las escuelas, institutos y campus, así como de las bibliotecas especializadas en los centros de investigación.

También, participó a nivel nacional en proyectos de desarrollo bibliotecario para instituciones de educación superior.

Fue comisionado para la elaboración del Plan de Desarrollo Nacional, ocupando, además, la secretaría del consejo nacional para asuntos bibliotecarios (ONPAB).

“Se rompió con el esquema de biblioteca tradicional y dados los determinantes de las nuevas formas de aprendizaje y administración del conocimiento, se impulsó el desarrollo de acervos diferentes, soportes y formatos.”

Con discos compactos

“Empezaron con el desarrollo de información en formatos de disco compacto.

“El primer intento de biblioteca digital fue instalar una red interna para lectura, con torres de discos compactos.

“A nivel nacional e internacional se da una ruptura para cambiar el concepto de redes incorporando fibra óptica y el acceso a Internet.”.

Reafirma que con Gerardo Sosa la disciplina es el trabajo. Pensar siempre en el logro;, no quedarse a la mitad en el aprendizaje, en resultados, “en mi caso para abanderar ámbitos académicos y administrativos y el pensamiento del futuro”.

Originario de Mineral del Monte, en donde estudió primaria y secundaria, su segunda etapa que resalta incluye bachillerato y licenciatura, en la UAEH, ya asentado en Pachuca, en donde radica con su esposa y su hija desde hace 35 años.

Se le comenta: “Largo tiempo…”

Y asiente, un tanto reflexivo: “Ciertamente que sí”.

Es ingeniero industrial, y abordó, además, especialidades en docencia, sistemas y planeación, tecnología y maestrías en administración y tecnología educativa.

Saber decidir

En algún espacio trabajó en la Compañía Real del Monte y Pachuca en el área de laboratorio, molinos y flotación. Lo recuerda bien. Su papá también laboró ahí; experimentado electricista.

Estudió en la escuela de Ingeniería Industrial. El director era un caballero de finas maneras y cortesía impecable: Carlos Herrera Ordóñez. Después sería rector.

“En la universidad inicié actividades en mantenimiento eléctrico y desarrollo de proyectos de electrodeposición en los inicios de lo que se llamó, en aquellos días, Instituto de Investigación Científica y Tecnológica (Iicyt) el cual desplegó una línea laboral en tecnología educativa.

“Particularmente se me encomendó el trabajo de fotografía y cine con el fin de apoyar el desarrollo de recursos audiovisuales, y paralelamente el desarrollo de la memoria gráfica de la institución en el libro Siete años de acción universitaria; sumando alrededor de 500 fotografías.”

Apunta que en la Preparatoria uno fungió como docente, impartiendo física durante dos años.

“Desde que era estudiante me incorporé, como una especie de servicio, en el último año de mi carrera.”

El ingeniero Herrera Ordóñez, con quien aprendió mucho de química, le llegó a decir afectuosamente: “Decídete, la UAEH o la Compañía Real del Monte”.

Escuchó el consejo y fue cuando incursionó en fotografía en el área de tecnología educativa.

“Eran imágenes en blanco y negro. Empleaba cámaras Leica y Minolta en 35 milímetros. Impartí un curso a profesores. Empleaba mucho el plus X y alto contraste.”

En su reminiscencia anota: “Hubo nuevos rectores: Juan Alberto Flores Álvarez y Juan Manuel Menes Llaguno”.

“Con ese último me sumé a la dirección general de planeación, para acometer el primer Plan de Desarrollo Institucional. Nos incorporamos a nuevos lineamientos de la SEP y de la ANUIES. Lo llevamos a cabo en menos de un año.”

Ciro Jesús Velázquez,UAEH

Instructor en Guerrero

“Y se compendió el reglamento de planeación y el modelo de planeación participativa de cuya experiencia la ANUIES me solicitó, a través del rector, para fungir como instructor y comunicar esa experiencia en talleres que se realizaron en la Universidad de Guerrero.”

Y hay otro episodio que le satisface, cuando al regresar a la UAEH el Honorable Consejo Universitario lo eligió director del Instituto de Ciencias Exactas (ICE). Eso fue el 17 de mayo de 1990; el cargo fue por cuatro años.

No olvida que hubo otros nombramientos con la misma responsabilidad: directores: “Adolfo Pontigo Loyola, Preparatoria uno; Jesús Rodríguez Sosa, Preparatoria dos; Salvador Jiménez Valencia, Preparatoria tres; José Manuel Moreno Vera, Preparatoria cuatro; Juan José Aguilar Lugo, Instituto de Ciencias Agropecuarias; Manuel Chávez Muñoz, odontología; Leonardo Ramírez Álvarez, Instituto de Ciencias Sociales; José María Sánchez Ramírez, Instituto de Ciencias Contables Administrativas; Adrián Valdez Espinosa, medicina; Maricela Uribe Mora, trabajo social y Sonia Saula Gayosso Arias, enfermería.

“Organicé por primera vez la evaluación curricular de las licenciaturas entonces vigentes, la propuesta de nuevas alternativas en ciencias e ingenierías, el proyecto de laboratorio central de usos múltiples, el diseño de proyectos para el fortalecimiento de infraestructura y equipamiento (proyectos FOMES), entre otros.”

En su recuento de catedrático, resalta que en 35 años nunca dejó de impartir clases.

Empezó con alumnado de la Preparatoria uno: física y matemáticas; en el ICE; asimismo a ingenieros industriales: sistemas computacionales y de electrónica.

Reforma en bachillerato

Al concluir el encargo en la dirección del Sistema Bibliotecario, se sumó a la dirección de educación media superior y terminal (Demsyt) de la UAEH (Demsyt), coordinando áreas de matemáticas, física, química en investigación.

“Destacaría la participación en la reforma curricular del bachillerato en la institución, en el marco de la reforma integral de la educación media superior en México, en donde participé como instructor en Hidalgo del módulo uno del diplomado nacional.

“Experiencia enriquecedora fue mi desempeño en la Escuela Superior de Zimapán, con la misión de dar seguimiento, evaluar y controlar actividades académicas.”

A los 68 años, vive una vida muy familiar con su esposa Esther Claudia Mattar García, contadora con especialidad en impuestos, y con su hija Itzmar Uraya Velázquez, contadora con maestría en auditoría.

Ciro Jesús Velázquez

Realizar lo que a uno le gusta, como a mí, en la institución que me formó, fue lo más satisfactorio. Soy agradecido con un pasado que tanto me significó

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