Marzo es considerado el Mes de la Mujer a manera de recordatorio de los pendientes de la sociedad y tiempo en el que vivimos; la conmemoración es para que hombres y mujeres tengamos acceso a los derechos humanos en igualdad de condiciones. Sabemos que los salarios de las mujeres son inferiores, también se ha mostrado que las horas de trabajo –remunerado y doméstico– les deja menores horas de descanso. Es sabido que los ingresos femeninos son destinados en su totalidad a la manutención de la casa, lo que hace casi imposible un fondo de ahorro o compra de un bien para sí misma.
Es del dominio público que mujeres de todas las edades corren mayor riesgo de ser violentadas en sus propios hogares, en la escuela, la calle o cualquier espacio público; sabemos que el peligro se incrementa con la desolación y la oscuridad. Aún con todo el autocuidado, la protección familiar y los programas de seguridad, mujeres de todas las edades han tenido un episodio de violencia en su vida y pueden contarlo, otras menos afortunadas les quitaron la vida. Los casos de asesinato de mujeres se concentraron en la región de Tula (Seiinac, 2016). La muerte asociada a razones de género es el grado máximo de violencia que se puede alcanzar luego de un tiempo de vivir bromas hirientes, chantajes, engaños, humillaciones, caricias agresivas, jaloneos, encierros, amenazas hirientes, entre otros (veáse Violentómetro).
Cuando se demostró la recurrente violencia en contra de mujeres de todas las edades, se tuvo que asumir como un asunto de salud y seguridad pública, que obligó a la generación de leyes e instituciones para su atención. En el municipio de Tepeji del Río se construyó la Ciudad de las Mujeres, es una instancia de atención integral para cualquier mujer que lo requiera. Supongo que su construcción fue la respuesta al número de muertes por razones de género ocurridas en la región de Tula.
El edificio es muy grato a la vista, pues combina arquitectura con arte, se trata de instalaciones cómodas que invitan a permanecer en ellas (https://www.gob.mx/presidencia/articulos/inauguracion-de-la-ciudad-de-las-mujeres-62676); solo que este aún no opera en todas sus capacidades porque aunque fue inaugurado el 2 de septiembre de 2016, oficialmente no ha sido puesto en marcha por el gobierno de Hidalgo. Tuve la oportunidad de conocer las instalaciones de Ciudad de las Mujeres y me regocijé por la calidad de las instalaciones, el equipamiento médico y tecnológico, además de la pertinencia de los perfiles profesionales contratados.
Ya metida en el conocimiento de los bienes y servicios de la institución, indagué sobre la suficiencia y calidad de su abastecimiento de insumos para atender a la población objetivo. En ese momento mi bienestar se convirtió en desilusión, porque no se puede hacer mucho cuando se tiene paracetamol y otros medicamentos accesibles en cualquier tienda de conveniencia. Fue duro mirar el síndrome de los gobiernos ostentosos que generan grandes obras con dinero público, tales pueden o no ocuparse para el bien de los y las gobernadas, o simplemente pueden dejarse para que el tiempo y el olvido conviertan las obras en mausoleos de las administraciones pasadas.
Ciudad de las Mujeres es firme candidata a mausoleo como otras obras grandilocuentes de gobiernos federales y estatales, pero en una región donde los niveles de violencia de género son parte de la vida cotidiana, no debe omitirse la urgencia de contar con un espacio público para prevenir, atender y acompañar a mujeres víctimas de violencia de género, me parece que las mujeres de la región Tula ya tienen suficiente violencia de parte de sus padres, hermanos, esposos, hijos, entre otros hombres que asumen su histórico “derecho” de violentar a las mujeres, ahora se suma la violencia institucional que el gobierno del estado ejerce al omitir la apertura y abastecimiento de Ciudad de las Mujeres en Tepeji del Río.
En estos momentos, Ciudad de las Mujeres es como tener en la cochera un automóvil de última tecnología cuyo diseño aerodinámico provoca admiración, pero ese vehículo no puede moverse porque alguien decidió que no es conveniente colocarle combustible.

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