La planeación urbana es algo de lo que adolecemos en México y eso se nota cuando visitamos las principales ciudades a lo largo y ancho de nuestro territorio. Desde que uno circula por carretera, se aprecian los grandes fraccionamientos como islas inconexas en las goteras de la zona urbana. Esas extensas manchas urbanas son una característica que se reproduce en nuestro territorio y que denotan una política de ordenamiento urbano errónea o de plano inexistente. Por su lejanía con los centros urbanos principales y por la falta o la deficiente oferta de servicios, esas islas de la periferia con frecuencia son subocupadas y algunas decaen pues son abandonadas o cooptadas por la anarquía y el hampa. ¿Quién es responsable de que este fenómeno se repita en todo el territorio nacional? En principio una política urbana equivocada que fomentó el crecimiento de los fraccionamientos en las periferias. Pero también la corrupción y la falta de responsabilidad tanto de las autoridades como de las constructoras han provocado que el ciudadano quede en medio, en el limbo, con pocas armas para defenderse. Por eso vemos casos como el que llegó a este diario, donde un vecino inconforme narró a este diario lo que ha tenido que pasar tras haber adquirido una vivienda en el fraccionamiento Privada Esmeralda. Un drenaje y asfaltado deficiente; una planta purificadora sin funcionar, cámaras de videovigilancia obsoletas, luminaria deficiente, un salón de usos múltiples inconcluso son solo parte de los defectos de las viviendas del fraccionamiento en donde decidió invertir su patrimonio. Pero no solo eso, lo notable es que quienes administraron el proyecto son cercanos a funcionarios estatales, quienes se supone deberían velar por el interés público. ¿Y entonces con quién nos quejamos? ¿Quién debe poner orden para velar por la ciudadanía? De filón. Llegó el día cero de la elección presidencial en Estados Unidos. Si gana Donald Trump seremos testigos de que la historia no siempre marcha hacia adelante ni es sinónimo de progreso. También podemos retroceder, involucionar. Ya veremos.

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