Clara de Rivadeneira

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carmen lorenzo

A 150 años de la creación del estado de Hidalgo y del Instituto Científico y Literario (ICL), antecedente de la actual Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), no podemos dejar de pensar en los sucesos que, desde mucho antes, permitieron la conformación de una nueva entidad en el horizonte nacional. En ese devenir histórico no solo actuaron hombres, sino también mujeres que crearon, soñaron, sufrieron, lograron abrir brecha y construyeron el camino de todas aquellas que les seguimos. Sirva este espacio para conocer la historia de algunas de ellas.

Clara de Rivadeneira vivió en la antigua Tlahuelilpa a fines del siglo XVI y principios del XVII, en lo que después llegó a ser el Real y Minas de Pachuca, un pueblo de españoles. Su padre fue Gaspar de Rivadeneira, hombre muy rico que logró su fortuna a raíz de la explotación de minas y su asociación con otros poderosos mineros como Agustín Guerrero y Alonso de Villaseca, con quienes invertía en otras actividades como la agricultura y la ganadería. Su madre Francisca Velázquez de Salazar quedó viuda, pero con la riqueza de su esposo pudo dotar a su hija con la cantidad bastante respetable de 25 mil pesos de oro común.

La dote fue una costumbre que las familias de los estratos medios y altos de la sociedad novohispana adoptaron de los españoles para ofrecer a sus hijas seguridad económica al momento de casarse, es decir, era la aportación de la mujer para sobrellevar “las cargas del matrimonio”, sin embargo, en muchos casos la dote pasaba a manos del esposo, quien se encargaba de administrar los bienes de su mujer. La cantidad dada en dote representaba una posición de prestigio social y estatus económico, por lo que entre mayor era la cantidad, mayor era el interés por consolidar riquezas y transmitir fortunas familiares a la siguiente generación.

La doncella Clara de Rivadeneira se casó con Jerónimo López de Peralta, regidor y procurador de la ciudad de México, y en 1604 se celebró la ceremonia de velación, con la presencia de un párroco y dos testigos, haciendo válido su matrimonio. La doncellez indicaba que la mujer llegaba virgen al matrimonio, y como reconocimiento a su “virtud” y “honestidad” el hombre le entregaba las arras.

La dote matrimonial de Clara consistió en una esclava de nombre Felipa de la “tierra de Angola”, otra esclava llamada Elena y la mulata criolla Lorenza. Los esclavos llegaron a la Nueva España sobre todo para realizar trabajos pesados que requerían gran fuerza, como la minería, por lo que a la antigua Pachuca llegaron sobre todo de Angola. Con los esclavos negros también llegaron sus familias; las esclavas eran destinadas al servicio de las residencias, ya que el costo de un esclavo era muy caro, aproximadamente de 500 pesos considerando su edad y salud. Además de los esclavos, los vestidos fueron lo más apreciado en la dote de Clara, ya que algunos eran de terciopelo, de saya y de raso, confeccionados con bordaduras, mangas y guarniciones de oro y plata. También se incluyeron diversas joyas, un escritorio, una cama de camino (que se podía transportar), una colcha camera, paños de manos labrados de seda y almohadas. Es interesante que a su dote se sumara la increíble cantidad de 10 mil ovejas, lo que nos muestra la importancia de la ganadería de la región, no solo de la minería.

En algunos casos, antes de entregar la dote, la familia de la mujer otorgaba un recibo de dote en el que especificaban todos los bienes y los costos que recibiría el futuro esposo. Al momento de tomar la dote, López de Peralta se inconformó, reclamando que lo que recibía era de menor valor de lo que se le había prometido. Con esto podemos observar que el matrimonio era visto como un contrato y un arreglo entre familias para obtener posiciones de prestigio y poder, en una sociedad sumamente diversa y compleja.

Si quieres saber más sobre este tema consulta: Carmen Lorenzo Monterrubio (2015). Arte suntuario en los ajuares domésticos. La dote matrimonial en Pachuca, siglo XVII. México: UAEH.

Fuente
Archivo Histórico del Poder Judicial del Estado de Hidalgo. Carta de dote de Clara de Rivadeneira. Pachuca Protocolos. Escribano Juan Núñez Morquecho. 1604. f 1r-3v.

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