El periodismo como medio de comunicación ha presentado un papel muy importante en la vida de un país o nación por la necesidad de conocer qué aconteció, dónde, cuándo, a quién, cómo y por qué y, la habilidad del periodista para reflejarlo; todo dependiendo del lugar y sus movimientos, proporcionando información rápida y veraz por una persona que por utilidad o por casualidad encuentra datos sobresalientes que son de interés. Para la licenciatura en periodismo de la Universidad de Palermo, “el periodismo es una disciplina sometida en los últimos años a los nuevos desafíos surgidos del vértigo tecnológico, la esencia del periodismo permanece atada a la búsqueda de la verdad, al rigor informativo y a la capacidad de satisfacer la necesidad de todo ciudadano de estar informado”, como ejemplo, se tienen los datos precisos de lo acontecido en la segunda Guerra Mundial.

Hoy en día, gran parte de la información que se tiene acerca de ese hecho ha sido recabada por medio de testimonios, periodistas, voluntarios, soldados y víctimas que lamentablemente vivieron en esa época de conflicto. “Esta guerra dejó un saldo de víctimas cercano a 2.5 por ciento de la población mundial y sus hechos más resaltantes fueron el holocausto, en el cual murieron millones de judíos, y la explosión de dos bombas atómicas en las ciudades de Hiroshima y Nagasaki, en Japón” (Morales, 2019).

Incontables fueron las destrucciones que la guerra dejó; una vez terminada se realizaron cambios transcendentales en los contextos políticos, sociales, económicos y hegemónicos, gran parte del territorio europeo se vio devastado, los edificios en ruinas y sin olvidar a las personas que se encontraban sin hogar, sin familia y sin un sustento económico después de este desastre.

Pero en cada momento difícil siempre existen almas que se tocan el corazón sin importar las consecuencias que esto pueda causar, en el mundo se ha visto que cuando algún país se encuentra en situaciones difíciles como los desastres naturales o simplemente por conflictos políticos que afectan a la población, las personas del mundo se unen de diferentes maneras posibles para poner un granito de arena y otorgar ayuda de corazón.

Hoy me permito recordar con cariño a una mujer que fue gran periodista y que, sin miedo alguno, tuvo el valor de anunciar los inicios de uno de los acontecimientos más importantes para la humanidad: la segunda Guerra Mundial. Ella no solo dio la exclusiva de este importante acontecimiento, sino que ejerció su profesión con gran pasión, además de realizar acciones de labor humanitaria en este suceso para el mundo, me refiero a Clare Hollingworth. Nació el 10 de octubre de 1911 en Leicester, Inglaterra; sus padres fueron Daisy y Albert Hollingworth. La madre de Clare siempre notó en su hija un gran interés por la escritura y las letras; el primer trabajo de alguna manera de Clare y, aunque Daisy no estaba del todo feliz lo aceptó porque su hija inició voluntariamente como periodista a la revista política New Statesman. “Antes, Clare había empezado a trabajar como secretaria para la League of Nations Union (LNU) mientras asistía a la universidad para profundizar en sus estudios sobre Europa del este” (Ferrer, 2017).

En 1936, Clare encontró el amor a lado de Vandeleur Robinson, quien formaba parte de la LNU, casándose ese mismo año. Pasaron tres años y Clare viajó a Polonia para colaborar con British Committee for Refugees, organización dedicada a la ayuda humanitaria con especial apoyo a los refugiados checoslovacos después de la invasión por parte de las tropas nazis. Ella se mantuvo en la zona de ataque en marzo y julio de 1939, salvó miles de vidas checoslovacas mediante acarreos en los barcos británicos; el trabajo y esfuerzo de esta gran mujer llegó a oídos de Arthur Wilson, director del periódico de gran formato The Daily Telegraph. Arthur quedó sorprendido de su labor humanitaria y le ofreció trabajo como periodista en ese reconocido diario. La joven de 27 años llevaba una semana trabajando en el periódico cuando viajando por la frontera de Alemania y Polonia “tuvo que hacerlo con un coche del consulado y mientras circulaba por la zona descubrió medio escondidos una larga hilera de tanques y vehículos blindados alemanes preparados para actuar” (Ferrer, 2017). Y así fue como se dio cuenta del movimiento de las tropas, sin pensarlo comunicó la noticia al Daily Telegraph; justo un mes antes de que la guerra estallara la joven se instaló en una pequeña población polaca de Katowice, un lugar cercano a la frontera con Alemania.

Instalada en su nuevo hogar, Clare fue en busca de refugiados, agotada, regresó al hotel y gracias a los fuertes vientos que levantaban el camuflaje de los tanques nazis pudo percatarse de que las tropas de Hitler estaban siendo preparadas para entrar en guerra. “El 29 de agosto –un día antes de la invasión–, la mujer reportó los hechos. La nota, sin firma, se titulaba: ‘Mil tanques concentrados en la frontera polaca’. Esa pudo haber sido la noticia del siglo” (KienyKe, 2017). Sorpresivamente, el primero de septiembre de 1939 despertó escuchando terribles sonidos de bombas, rápidamente se comunicó con el periódico para confirmar que efectivamente sus predicciones eran ciertas. Pero no le creyeron debido a que en esa época se pensaba que Alemania y Polonia estaban “negociando”; por lo que se vio obligada a sacar el teléfono por la ventana de su cuarto para que se escucharan los estallidos de las bombas. “The Daily Telegraph publicó entonces el inicio de las hostilidades, gracias a la información facilitada por Clare” (Ferrer, 2017). Desatado el conflicto, Clare siguió cubriendo los acontecimientos más importantes de la guerra. “Desde Bucarest relató la abdicación de Carlos II de Rumanía; mientras que en Egipto, Turquía y Grecia fue testigo de la internacionalización del conflicto. Años después se trasladó a Argel a cubrir la llegada de las fuerzas del general Eisenhower para el periódico Chicago Daily News. En Irán, se convirtió en la primera persona en entrevistar al Sha Mohammad Reza Pahlavi” (Ferrer, 2017).

Concluida la guerra, Clare permaneció como periodista pero ahora en diversos medios y diarios, asimismo, también cubrió los hechos más relevantes de los conflictos en China y Vietnam. En 1951, su vida cambió al divorciarse de Vandeleur Robinson y casarse en el mismo año con el corresponsal del periódico Times Geoffrey Hoare, durando esta nueva unión hasta la muerte de él en 1965, nunca tuvieron hijos. Clare se mudó a China en 1973, continuó trabajando como corresponsal del periódico The Daily Telegraph. Por su gran labor periodística, Clare fue galardonada con varios premios; su valor y fuerza más su humildad la llevaron a convertirse en gran ejemplo de vida para el mundo; gracias a que fue testigo principalmente de uno de los acontecimientos más importantes para la historia de la humanidad en el siglo XX; a la par compartió e informó acerca de estos hechos que pudieron salvar miles de vidas. Finalmente, en 1981 Hollingworth se retiró del periodismo, pero sus valiosas aportaciones y humildad se quedaron plasmadas para siempre en la historia, ya que falleció a los 105 años de edad, el 10 de enero de 2017, en Hong Kong.

“Coraje, sacrificio, determinación, compromiso, rudeza, corazón, talento y valor. Eso es de lo que están hechas las pequeñas chicas; al diablo el picante y el dulce”
Bethany Hamilton

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