Clásico atípico

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pichardo

El 23 de diciembre del 2007. Estadio Camp Nou. El Real Madrid derrota por mínima diferencia al Barcelona. Baptista hizo el único gol del partido en una edición del clásico español que envejeció, encontrando su lugar en los anales de la historia. En aquella Navidad pintada de blanco, Lionel Messi siguió las acciones desde la tribuna, con la pierna izquierda inmovilizada tras una operación. Por su parte, Cristiano Ronaldo, probablemente, siguió el juego de juegos por televisión, desde su casa en Manchester. Ninguno de los dos fenómenos participó en aquel encuentro.

Once años después, la historia se repite de manera similar. El 10 argentino verá el partido desde un palco junto a su hijo, Thiago. Mientras tanto, el portugués estará observando a sus excompañeros desde Turín, probablemente en diferido. Por lo menos el día de hoy, el duelo más importante de todos los deportes pierde a sus protagonistas de casi una década.

Lo anterior no resta importancia, bajo ninguna circunstancia, a la batalla campal que se librará en el césped del Camp Nou. Los dirigidos por Ernesto Valverde llegan con una recuperación de la senda del triunfo, luego de acumular cuatro partidos ligueros sin ganar. A la vez, el partido de Champions frente al Inter de Milán fungió como ensayo para anular la llamada “messidependencia” frente al archirrival. Con el argentino fuera, Luis Suarez y Philippe Coutinho tendrán la responsabilidad de comandar al equipo. Aunado a esto, Sergio Busquets vivirá su primer clásico como capitán.

Por su parte, los pupilos de Julen Lopetegui vienen de consagrar la segunda peor crisis goleadora de su historia. Gareth Bale y Karim Benzema continúan con la mecha húmeda, por las lágrimas derramadas tras la marcha de Cristiano. Para colmo, el entrenador español se juega el empleo en Cataluña, tras no convencer a la realeza madridista con su escasa reacción táctica. Si no es el partido del talento, por lo menos sí lo será del morbo.

Con los dos mejores de la época fuera de foco, el choque entre madrileños y catalanes recobra su sentido colectivo. De los 22 hombres que participaron en aquella victoria de Nochebuena para el Madrid solo repiten Sergio Ramos y Marcelo. El resto vivirá en carne propia la escritura de un nuevo episodio en la historia del balompié; uno que nos anuncia cómo será el clásico ibérico en un futuro no muy lejano.

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