VERÓNICA MUÑOZ
Pachuca

Aunque se habla poco de ello, el abuso sexual infantil es una realidad latente, por lo que es necesario tomar medidas preventivas. ¿Es posible mantener a un niño a salvo de depredadores sexuales sin estar a su lado todo el tiempo? Por supuesto, aunque el riesgo estará presente sin importar lo que hagamos, podemos reducirlo considerablemente siguiendo tres sencillas recomendaciones.

1.- No cuestiones su credibilidad.

Es muy común que los abusos sexuales hacia menores vengan de personas que están en situación de poder, o que pertenecen a su círculo más cercano, estas condiciones usualmente son aprovechadas por las y los abusadores para amenazar a las y los niños, haciéndoles creer que si dicen una palabra sobre lo ocurrido nadie les creerá y/o serán ella quienes reciban la reprimenda. Es alarmante la cantidad de veces que esta treta funciona para mantener relaciones abusivas incluso durante años, en los que la o el niño crece callando un infierno. Generar una atmósfera de confianza propiciará que tu hija o hijo se sienta cómodo hablándote de cualquier tema.

2.- Muéstrale cómo puede defenderse.

En realidad nosotros no tenemos que enseñarles nada, ellos por instinto identifican cuando alguien no se acerca con buenas intenciones, y desde muy pequeños reclaman respeto a su espacio personal; somos nosotros quienes los hacemos desconfiar de su instinto de conservación, en el afán de enseñarles buenos modales los obligamos a poner buena cara en las reuniones cuando una veintena de extraños les pellizcan las mejillas, los alzan en brazos y les dan besos, estén o no de humor, les agrade o no la persona.
Es importante educar a nuestros hijos e hijas inculcándoles el respeto y la cortesía pero, ante todo, ellos deben estar seguros de que son a su vez merecedores de respeto. Dejarlos decidir quién puede tocar su mejilla y quién no, permitirá que ofrezcan mucha más resistencia ante un posible abuso sexual, pues estarán seguros de que solo ellos deciden sobre su cuerpo y confundirlos no será tarea fácil.
Asegúrale que si un adulto quiere agredirlo de algún modo, él tiene derecho a gritar, rasguñar, morder y hacer lo que sea necesario para mantenerse a salvo, ellos nacen sabiéndolo.
Existen además muchas estrategias que podemos adoptar si el riesgo de abuso sexual o rapto es alto, una de ellas es dar al niño un silbato e instruirlo para que lo sople sin parar en caso de que se sienta amenazado, la mayoría de las y los abusadores de menores se alejarán ante la posibilidad de ser descubiertos.

3.- Aprende a identificar señales de alarma.

Mantén una comunicación constante con tus hijos y con todas las personas involucradas en su crianza, de ese modo podrás identificar cualquier indicador de que algo no marcha bien. Si tu hijo de pronto experimenta retraimiento o una inusitada timidez, obsesión por la higiene personal, se niega sin motivo aparente a ir a determinado lugar o convivir con ciertas personas, tiene pesadillas, siente un interés desmedido por los genitales o prodiga muestras de afecto con una carga sexual, es conveniente que te acerques a un especialista para descartar un posible caso de abuso sexual.
En el caso de bebés de 18 meses o menos, es más difícil identificar alguna situación de esa índole, por tanto, requieren de una vigilancia más estrecha, estar siempre al pendiente de lesiones extrañas, especialmente en el área genital y no dejarlos a solas bajo ninguna circunstancia con personas que no sean dignas de la confianza más absoluta.

Qué hacer si descubro que mi hijo sufrió una agresión sexual

Probablemente hayas notado que no usé la palabra víctima en ningún momento durante la redacción de este artículo, creo firmemente que una experiencia, por horrible y dura que haya sido, no tiene porqué marcar de por vida con una etiqueta a nadie. Al identificar un posible abuso sexual debe realizarse un diagnóstico profesional con psicólogos especialistas y, en caso de confirmarse, seguir la terapia sugerida por el psicólogo para manejar de la mejor manera posible la situación.

Infórmate

Te invitamos a leer con tus hijos o hijas ¡Estela, grita muy fuerte! de Isabel Olid. Una historia conmovedora donde Estela, una niña tímida y amorosa, transforma su carácter a partir del truco que le ha enseñado Conchita, su profesora: “cuando alguien quiera hacerte daño, Estela, ¡grita muy fuerte!”. Y gracias a ese fantástico consejo, Estela obtiene la valentía para afrontar a su tío Anselmo, quien últimamente le hace cosas que a ella no le gustan nada. Este libro será imprescindible para todo aquel que desee alertar a las y los niños sobre el creciente problema del abuso infantil.

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