Cleptocracia proviene del griego clepto (robo) y kratos (gobierno o dominio); es decir, ‘el gobierno de los ladrones’. Es la institucionalización del robo a costa de una constante simulación de legalidad. Es un cáncer que ha hecho metástasis sobre todo el cuerpo institucional, al grado de que es prácticamente imposible contar con anticuerpos judiciales, fiscales autónomos, mecánicos de rendición de cuentas reales, no simulados.”

Esa definición es clave y soporte del último libro de Jenaro Villamil, politólogo y periodista especializado en el análisis de los medios de difusión masiva: Cleptocracia. El nuevo modelo de la corrupción (Grijalbo, 2018).

En un recorrido histórico reciente, el autor nos lleva al origen de ese fenómeno político en el que hoy vivimos, de las formas de gobierno y sus gobernantes de finales de la década de 1960 hasta la actualidad. Su tesis y objetivo: “no busca predecir el triunfo de un candidato, sino destacar que la actual cleptocracia es una clara degeneración de la tecnocracia dominante y de su modelo neoliberal y profundamente autoritario”.

Villamil, avezado en la investigación de los hechos, con cifras y datos precisos, organiza su obra en cinco capítulos condensados, que no tienen desperdicio alguno por su rigurosidad y documentación de la historia política de casi medio siglo. 1. El origen: el ascenso de la tecnocracia; 2. Las disputas de la tecnocracia en la sucesión; 3. La República electoral de los ladrones; 4. Peña Nieto es la corrupción: la línea de los escándalos, y 5. Los goberladrones y la operación Zafiro.

En el primer capítulo ofrece el escenario mundial y nacional que llevó a la transición de un modelo económico liberal a neoliberal: “Se pasó (en los setenta), entonces, de la Guerra Fría a una guerra abierta entre los mercados emergentes y las economías industrializadas…

El monetarismo dejó de ser una corriente de conocimiento econométrico que abogaba por medidas de disciplina fiscal y monetaria para evitar enormes déficits. Se transformó en dogma… La economía mexicana formó parte del consenso de Washington, un conjunto de recetas se convirtieron en paradigma internacional, con tres ejes centrales para un nuevo modelo de desarrollo: a) El repliegue del ‘Estado obeso’; b) La privatización de las compañías estatales, y c) La liberalización y apertura del comercio y la inversión”.

De acuerdo con Villamil, el presidente de 1976-1982 José López Portillo era experto en política y cuestiones teóricas sobre el papel del Estado, pero nada de macroeconomía, y pronto se vio cercado por los tecnócratas en ascenso: Miguel de la Madrid Hurtado y Carlos Salinas de Gortari, excelentes representantes de los Chicago Boys que predominarían a partir de la presidencia del primero en la conducción del país. “López Portillo pasó a la historia no como el nacionalizador de la banca, el artífice de la ‘administración de la abundancia petrolera’ o el que apoyó la apertura del sistema a través de la reforma política, sino por ser un emblema de la corrupción y la ineficacia… la cleptocracia que hundió al viejo modelo, que superada con creces por la tecnocracia, que tomó por asalto el poder y emprendió un modelo económico neoliberal, excluyente y profundamente autoritario en lo político y social”.

Los siguientes capítulos refieren detallada y documentadamente cómo a partir del ascenso de los tecnócratas, sin dejar de lado el periodo de la alternancia panista de Vicente Fox y Felipe Calderón, hasta el retorno del PRI, se dio un proceso de amalgamiento entre capos de la droga, políticos y agentes estadunidenses, afirmando que “ni la tecnocracia ni la cleptocracia, derivada del crimen organizado, se pueden explicar ajenos a este periodo histórico que está a punto de concluir”.

Eso, sin dejar de señalar el autor, que “el ascenso de la narcopolítica en México se dio de manera simultánea al de la tecnocracia y llegó hasta el primer núcleo de la élite política mexicana. A fin de cuentas, tanto el crimen organizado como los Chicago boys mexicanos aprovecharon la máxima del libre mercado y la apertura de fronteras. No solo fue una ‘economía moderna’ la que instauraron, sino también una ‘economía criminal’ paralela y, en muchos sentidos, vinculada al control de los centros neurálgicos del poder político”.

La obra de Jenaro Villamil se convierte en un tema obligado de referencia y actualización sobre lo que vivimos y lo que sucede en lo político, económico y social. Nos demuestra con creces cómo se minaron y destruyeron los cimientos institucionales para que una clase política degenerada y degenerativa secuestraran al Estado en aras del poder y el saqueo de las riquezas del país, de ahí su virulencia ante la amenaza de perder “lo que tanto” les costó: su pacto de impunidad y su consecuente omnipotencia. Con el triunfo de Andrés Manuel López Obrador, queda por entender cómo se desmantelará y neutralizará a esa mafia del poder aún vigente. Una pauta para comenzar es ese libro sobre esa élite corrupta y descastada.

Ese libro se presentará con el autor dentro de las actividades de la Feria Universitaria del Libro 2018, el domingo 2 de septiembre a las 13 horas en el pabellón internacional Margarita Michelena.

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Doctora en ciencias políticas y sociales por la UNAM y especialista en estudios de la mujer por El Colegio de México. Periodista colaboradora en medios desde 1987. Defensora de lectores y articulista del diario Libre por Convicción Independiente de Hidalgo. Integrante del consejo editorial de la agencia de noticias Comunicación e Información de la Mujer AC. Docente universitaria desde 1995 en la UNAM. Profesora investigadora de tiempo completo en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo desde 2008. Integrante y cocoordinadora del grupo de investigación Género y Comunicación en la Asociación Mexicana de Investigadores de la Comunicación. Línea de investigación y publicaciones sobre periodismo, comunicación y género.