Nueva York

La candidata presidencial demócrata Hillary Clinton y el republicano Donald Trump protagonizaron anoche un intenso debate en Nueva York, en el que esencialmente reafirmaron sus personalidades opuestas y sus propuestas contrarias.
Frente a una audiencia calculada por los organizadores como la mayor para un debate presidencial en la historia de Estados Unidos, Clinton intentó destacar sus propuestas para impulsar la economía y mejorar las relaciones entre las comunidades en Estados Unidos.
La exsecretaria de Estado también se dio tiempo para atacar a Trump, de quien expresó que “vive en su propia realidad”, e insinuó que ella sí está preparada para ser presidenta, al contrario del republicano, un empresario sin experiencia política.
“Necesitamos tener una economía que funcione para toda la población, más que para las personas que estén en la cima”, declaró Clinton en la sesión inicial del debate.
Asimismo, calificó la propuesta económica y fiscal de Trump como un sistema de goteo para las personas menos favorecidas en Estados Unidos. Ante una de las interrupciones del republicano, respondió: “Únete al debate diciendo más locuras”.
Clinton también recordó que Trump calificó el cambio climático como “un fraude perpetrado por los chinos”, algo que el republicano negó de manera enfática, aunque ha publicado mensajes sobre el tema en su cuenta de Twitter.
Otra de las líneas de ataque de Clinton en contra de Trump fue destacar que el republicano ha defraudado a docenas de socios de negocios, y que no ha presentado de manera pública su declaración de impuestos.
Trump ha dado “cero para tropas, cero para veteranos… debe ser algo muy importante, o terrible, lo que está tratando de esconder”, asentó.
La estrategia de Trump fue tratar de mostrar a su rival demócrata como una política tradicional que no será lo suficientemente firme contra el crimen o contra el terrorismo internacional, ni defenderá los empleos nacionales.
Clinton “es solo charla y no acción. Suena bien, pero eso nunca va a suceder. Nuestro país está sufriendo por personas como la secretaria Clinton”, dijo Trump.
El republicano, tal como ha hecho en su campaña presidencial, caracterizó los acuerdos comerciales de Estados Unidos como la razón por la que la industria de la manufactura pierde, a su juicio, empleos en el país.
“Tu esposo firmó el TLCAN (Tratado de Libre Comercio de América del Norte), que es una de las peores cosas que han pasado”, aseguró el republicano, en referencia al entonces presidente William Clinton.
En sus intervenciones, Trump tampoco dejó pasar la oportunidad de señalar a los dos culpables de la crisis comercial por la que de acuerdo con su análisis atraviesa Estados Unidos: México y China.
En México “están construyendo algunas de las mejores plantas, de las más sofisticadas plantas del mundo. En Estados Unidos no pasa eso”, dijo.
Además, Trump insistió en que él se opuso a la guerra de Irak, pese a que en numerosas ocasiones respaldó esa invasión y negó haber alimentado por años el rumor de que el presidente Barack Obama nació fuera de Estados Unidos.
Las reacciones de los observadores del debate fueron, como sucede en estos actos políticos, divididas. La académica de la Universidad de Purdue, Roxane Gay, aseveró que Clinton “ganó en cada frente posible.
“Mientras se desarrolló el debate, la ignorancia de Trump en asuntos nacionales e internacionales se hizo dolorosamente clara”, escribió Gay en un comentario publicado en la página electrónica del diario The New York Times.
En contraste, el gobernador republicano de Iowa Terry Branstad manifestó en un comentario distribuido por la campaña de Trump que el republicano es un “nuevo líder que transformará el estado de las cosas y que pondrá primero al pueblo de Estados Unidos”.

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