Dentro de la colección del fondo editorial de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) se localizan tres títulos que abordan el tema sobre códices del estado: el primero fue publicado en 2001 bajo el título Códices del estado de Hidalgo, libro que contiene la descripción de 27 documentos entre códices, anales, mapas, pinturas y lienzos que retratan el territorio y dan cuenta de las riquezas antiguas y actuales; 12 años más tarde la máxima casa de estudios publicó el trabajo de Cinthya Santos Briones, que contiene descripción e interpretación del Códice de Huichapan, documentado en video digital con animaciones de fragmentos extraídos del manuscrito colonial; posteriormente, se editó el texto titulado Códice de Tizayuca de Sergio Vázquez.

En referencia al primer título de esta entrega semanal, Yolanda Lastra comenta: “El Códice de Huichapan, que se encuentra en la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia, consta de cuatro partes: los folios 1-8 contienen los anales de Huichapan y Jilotepec (1539-1632); los folios 9-10, los 12 glifos de topónimos; los folios 11-13, el calendario otomí (pero el 12 está en blanco); y los folios 14-68, datos sobre la historia prehispánica y colonial desde 1403 hasta 1528”.

Y la investigadora agrega que “el códice fue descubierto por Alfonso Caso, quien lo dio a conocer en 1928. Al parecer había estado en el Museo Nacional de donde fue sustraído y vendido. El comprador, un señor inglés, conoció a Caso y se lo mostró. Este lo convocó a que lo devolviera y lo hizo con gusto. Al historiador Antonio Caso le interesó la sección sobre el calendario e hizo tres escritos al respecto; Soustelle (1937) y Carrasco (1950) también estudiaron esta parte. Alvarado (1976) publicó algunas secciones e hizo análisis lingüísticos. En 1992, Reyes Retana publicó un excelente facsimilar del códice con un breve prólogo de Ignacio Bernal, los estudios de Caso y una introducción sobre códices del propio Reyes Retana”. En 2001, salió a la luz la traducción de Lawrence Ecker del Códice de Huichapan, en el cual Yolanda Lastra junto con Doris Bartholomew dieron a conocer los avances de sus investigaciones.

Los anales de Huichapan y Jilotepec están escritos en otomí sin que aparezca ninguna pintura; los glifos de topónimos tienen cada uno (menos el primero porque el folio está roto, el séptimo y el 10 que son ilegibles) su glosa escrita en otomí; lo referente al calendario tampoco tiene pinturas; estas empiezan en el folio 14 y son muy bellas. En esta última sección, además de las pinturas que se refieren a lo sucedido entre 1403 y 1528, aparecen en la parte inferior dos cuadros con los glifos de las fechas, dentro del cuadro en la parte de arriba de cada glifo está escrito el año en números arábigos y arriba del cuadro aparece en números romanos, esta es parte de la investigación de Yolanda Lastra.

Con respecto al video digital que comentaremos derivado de las investigaciones de Cinthya Santos Briones, que publicó bajo un soporte digital respaldado con el sello editorial de la UAEH y apoyos del gobierno federal y estatal, refiere que el Códice de Huichapan está clasificado como: “Los documentos que comúnmente se denominan códices mexicanos, son manuscritos históricos muy antiguos que reflejan características culturales de las sociedades indígenas de México, antes y después de la conquista”.

Además, la investigadora cita que “en México solo se conservan códices prehispánicos de las culturas maya, mixteca y mexica. De los aproximadamente 500 códices conocidos en México, solo 17 de ellos son anteriores a la llegada de los españoles y el resto, en su mayoría, de la segunda mitad del siglo XVI”.

El texto escrito por Cinthya Santos documenta que: “Las grandes civilizaciones de Mesoamérica registraron sus conocimientos en estos manuscritos, los cuales nos proporcionan información de diversos aspectos, como creencias religiosas (ritos y ceremonias), historia, sistemas económicos, políticos y sociales, geografía, astronomía, entre otros”.

Entre la cultura otomí del Valle del Mezquital existe un manuscrito colonial llamado Códice de Huichapan, que data del siglo XVII (aproximadamente de 1632) y es el único documento de estas características escrito en otomí. Fue divulgado por el doctor Alfonso Caso en 1928, en el 23 Congreso Internacional de Americanistas celebrado en la ciudad de Nueva York, Estados Unidos. Previo a esa fecha, el documento había sido robado y vendido al coleccionista británico CC James.

El Códice de Huichapan está elaborado en formato de libro empastado en pergamino con papel europeo del siglo XVII.

Consta de 68 folios, divididos en cuatro apartados temáticos: “Anales de Huichapan y Jilotepec” (1539-1632), “Glifos toponímicos”, “Calendario” y “Anales prehispánicos” (1403-1528).

A los primeros ocho folios se les llama “Anales de Huichapan y Jilotepec”, están escritos en otomí, sin ninguna pintura y relatan acontecimientos históricos del pueblo otomí de la provincia de Jilotepec.

En los folios nueve y 10 aparecen 12 glifos toponímicos, es decir, un pictograma con su nombre en otomí. Los folios 11 y 13 (el 12 está en blanco) corresponden al calendario otomí. El folio 11 hace referencia a los días del calendario otomí.

El folio 13 tiene la lista de los meses de tres calendarios: el otomí, el mexicano y el cristiano.

El trabajo de Cinthya Santos Briones se enriquece con una traducción al hñahñu de Victorino Gómez Barranco.

La cuarta parte, que cronológicamente corresponde a la primera, folios del 14 al 68, concierne a los anales prehispánicos. Cada folio contiene algunas pinturas que relatan acontecimientos históricos. En la parte inferior de estos aparecen dos recuadros con identificación de los años en simbología náhuatl, mientras que en la parte superior se encuentra escrito en lengua otomí la explicación del relato pictográfico.

Los títulos Códices del estado de Hidalgo, Códice de Huichapan y Códice de Tizayuca del fondo editorial de la UAEH pueden consultarse en la dirección de ediciones y publicaciones en Ciudad del Conocimiento, Mineral de la Reforma.

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