En la pasada entrega dominical dedicada a los libros que produce la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) comentamos que este periodo vacacional nos brinda la oportunidad de descubrir y redescubrir el patrimonio cultural de nuestra entidad; en tal virtud, les presentamos el texto Conventos del estado de Hidalgo, donde se abordaron aspectos de 32 edificaciones monásticas de las órdenes religiosas de franciscanos y agustinos, construcciones que aún permanecen en pie y ofrecen la oportunidad de revalorar parte del patrimonio cultural hidalguense.

En esta ocasión abordaremos aspectos del libro Códices del estado de Hidalgo, publicado por la Autónoma de Hidalgo en 2001. El profesor investigador de la UAEH Víctor Ballesteros se dio a la tarea de invitar a expertos en la interpretación de códices y llegó a reunir a más de una decena de especialistas para el desarrollo del proyecto.

Códices del estado de Hidalgo reunió 27 documentos que retratan nuestro actual territorio y dan cuenta de sus riquezas, antiguas y actuales; advertimos que los originales están dispersos en regiones de la entidad hidalguense, del país y del mundo.

Con respecto a Hidalgo, los códices están en la localidad Santa María Xoxoteco, en Metzquititlán; Santa María Navitas Atenco, en Tezontepec de Aldama, y Las Pilas, en Nicolás Flores.

Ese libro da una referencia de los códices estudiados que contienen datos históricos, los cuales aluden, de manera directa, a una proporción de los actuales territorios de Nicolás Flores, Huichapan, Metztitlán, Metzquititlán, Tepetitlán, Tula, San Lorenzo de Xipacoya, Mixquiahuala, Tepatepec, Actopan, Epazoyucan, Tetliztaca, Zempoala, Tepeapulco y Acaxochitlán.

Sin duda, los datos permitirán al lector indagar más sobre el paradero de esos documentos, que fueron originados entre los siglos XVI al XVIII y en su escritura conservan elementos de la tradición prehispánica.

A continuación citamos el nombre de los códices y su localización: “Códice Xólotl”, “Historia tolteca chichimeca”, Biblioteca Nacional de Francia, en París; “Tira de peregrinación”, “Códice de Huichapan”, “Anales de Tula” y “Matrícula de tributos”, Biblioteca Nacional de Antropología e Historia, Ciudad de México; “Códice mendocino”, Biblioteca Bodley, Oxford, Inglaterra; “Códice Osuna”, Biblioteca Nacional de España, Madrid; “Códice de Santa María Nativitas Atenco”, capilla de Santa María Atenco, Tezontepec de Aldama, Hidalgo; “Códice de Nicolás Flores”, localidad Las Pilas, Nicolás Flores, Hidalgo; “Mapa de Actopan y sus alrededores”, extraviado.

“Pintura de San Lorenzo Xipacoya, San Marcos Tlalixticapa”, archivo histórico del Poder Judicial de Hidalgo; “Códices tributarios”, fragmentos Humboldi siete y 13, Biblioteca Estatal de Berlín, Alemania; fragmentos Poinsett uno y dos, Biblioteca Nacional de Antropología e Historia, México; “Tira de atributos de Mizquiahuala”, Latin American Library, Universidad de Tulane, Texas, Estados Unidos (EU); “Pintura del pueblo de Tecapec”, “Mapa cartográfico-histórico de Atenco-Mizquiahuala”, “Pintura de Zempoala”, “Pintura de Epazoyucan”, “Pintura de Tetliztaca” y “Rueda calendárica de Metztitlán”, Benson Latin American Collection, Universidad de Texas, EU; “Códices de Santa María Xoxoteco”, Santa María Xoxoteco; “Primeros memoriales”, Biblioteca de Palacio Real y Biblioteca de la Real Academia de la Historia, Madrid, España; y “Lienzo dos de Acaxochitlán”, Acaxochitlán, Hidalgo.

Esos códices tienen su clasificación, van desde manuscritos, mapas e ilustraciones; soportes en papel amate, papel europeo, ixtle de lechuguilla o tela de algodón. También es importante saber que sus formatos son en láminas, tiras, folios o libros, además de su foliación.

Cada códice encierra valiosas herencias de tradición indígena, un legado de sabiduría que debe ser conservado y resguardado para futuras generaciones.

Por su parte, la UAEH seguirá apoyando a la tarea de los investigadores, que tiene como propósito contribuir al conocimiento de nuestra historia, así como la conservación y difusión del patrimonio de la humanidad.

En la próxima entrega de asueto escolar hablaremos sobre Pintura rupestre del estado de Hidalgo.

El libro que abordamos en esta ocasión solo puede consultarse en la biblioteca central de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, ubicada en la Ciudad del Conocimiento, pues su edición está agotada.

El ejercicio de la autonomía universitaria se proyecta también en investigaciones en materia del patrimonio cultural que, por su pertinencia, son publicadas por la máxima casa de estudios de la entidad. Esperamos sus comentarios en la dirección electrónica: [email protected]

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