Ciudad de México.- El Premio Nobel de Física de este año reconoce, al mismo tiempo, la corroboración y la refutación de teorías científicas, una de las características que permite que la ciencia sea fiable.

Por un lado, el doctor Peebles predijo que, en caso de que el Universo hubiese tenido su origen en la llamada gran explosión, debería persistir una huella de ese suceso: el fondo cósmico de microondas. Años después, dicha radiación fue detectada, lo que corroboró la teoría cosmológica antes propuesta. Por otro, los modelos teóricos sobre cómo deberían de ser los planetas que giran alrededor de otras estrellas, o exoplanetas, predecían que estos serían parecidos a los de nuestro Sistema Solar. Las observaciones hechas por Mayor y Queloz refutaron esa propuesta teórica: el primer exoplaneta descubierto tiene casi la masa de Júpiter y la distancia a su estrella es menor que la que separa a Mercurio del Sol.

El premio a Mayor y Queloz

La doctora Yilen Gómez Maqueo, investigadora del Instituto de Astronomía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), es una de las pocas personas que llevan a cabo estudios en exoplanetas en el país, quien comentó que es muy emocionante el premio para Mayor y Queloz por haber descubierto el primer planeta que orbita una estrella “normal”, como el Sol. “Todo lo que sabíamos sobre planetas era estudiando a los de nuestro propio Sistema Solar.

” Explicó que antes de que se diera ese descubrimiento se habían llevado a cabo esfuerzos por encontrar planetas fuera del Sistema Solar, pero las observaciones estaban basadas en los que se conocían: “Los astrónomos esperaban encontrar planetas que tuvieran periodos de traslación de años. Mayor y Queloz estaban estudiando estrellas binarias (estrellas donde una gira alrededor de la otra). Fue por eso que sus observaciones no estaban limitadas a encontrar objetos que se tardaran años en dar la vuelta. Y, ¡oh sorpresa! En 1995 encontraron a 51 Pegasi B, el primer planeta fuera del Sistema Solar girando alrededor de una estrella parecida al Sol”.

La astrónoma hizo énfasis en cómo las observaciones empujaron a la teoría. Con ese descubrimiento hubo que cambiar todas las teorías de formación de planetas para poder explicar la presencia de este Júpiter caliente, llamado así por la gran masa del nuevo planeta y su cercanía a la estrella a la que orbita.

Yilen Gómez Maqueo ha colaborado con Didier Queloz. La primera vez fue cuando estaba haciendo su postdoctorado en el proyecto Búsqueda de gran angular de planetas (WASP, por sus siglas en inglés).

Ese proyecto busca exoplanetas a través del método de tránsito: cuando un planeta pasa frente a la estrella, esta disminuye su brillo y esto puede ser medido.

WASP es el proyecto que más exoplanetas ha descubierto usando un telescopio en la Tierra.

Recientemente ha colaborado con él en el proyecto Saint-Ex, el primer telescopio en México dedicado a la búsqueda de exoplanetas.

La investigadora compartió que el ahora galardonado con el Nobel forma parte del equipo científico y llegó a México para buscar el sitio donde sería instalado el telescopio.

Explicó que esa área de estudio es relativamente nueva, pero que posiblemente gracias a ese premio y con el proyecto Saint-Ex en México, más estudiantes del país se interesen por el estudio de exoplanetas.

Por su parte, el doctor Miguel Chávez, del Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE), reflexionó sobre la vida en el Universo.

“Desde hace más de 2 mil años, pensadores como Demócrito y Epicuro se preguntaban si habría otros mundos como el nuestro, con seres vivientes similares a los que se encuentran en nuestro planeta. Ahora nos acercamos a poder responder a esas preguntas. Es importante señalar que la gran mayoría de conceptos astrofísicos actuales, como galaxias, estrellas, hoyos negros, tienen apenas un siglo o quizá menos tiempo de conocerse. El descubrimiento de Mayor y Queloz marcó el inicio de numerosas investigaciones que han llevado al descubrimiento de más de 4 mil 100 exoplanetas. El reto, ahora, en el ámbito de la astrobiología, es saber si alguno de ellos presenta las condiciones para sustentar vida como la conocemos en la Tierra.

” Aclaró que “la astrobiología es un tópico que conjunta estudios de diversas disciplinas como la geología, la biología, la astrofísica, y la química, y que tiene como objetivo estudiar el origen, evolución y distribución de la vida en el Universo.”

James Peebles y la cosmología

El doctor Omar López-Cruz, astrónomo del INAOE, consideró que se le debía el Nobel a Jim Peebles.

“Penzias y Wilson recibieron el Nobel por el descubrimiento del fondo de radiación cósmica. Sin el trabajo de Peebles y Bob Dicke no hubieran sabido qué descubrieron.

” Sobre el trabajo de Peebles, Vladimir Ávila, investigador del Instituto de Astronomía de la UNAM, mencionó que ese premio “reconoce las grandes contribuciones que hizo en este campo, donde se puede considerar como pionero del paradigma cosmológico actual, así como la calidad humana de Peebles.

“Es una persona sencilla, muy reservada y alejada de reflectores y confrontaciones. Creo que es el prototipo del científico que vive internamente la ciencia, que plantea y resuelve problemas científicos, que genera y difunde el conocimiento, sin mayores pretensiones que el placer de crear y buscar la verdad.

“Él ha dedicado también mucho esfuerzo a escribir libros de texto que se han convertido en la biblia de la cosmología física y la formación de estructuras cósmicas. Estos libros han formado ya a muchas generaciones de cosmólogos y astrofísicos”, recalcó.

Bernardo Cervantes Sodi, del Instituto de Radioastronomía y Astrofísica de la UNAM campus Morelia, comentó sobre la ocasión en que convivió con el ahora Nobel de Física: “Tuve la fortuna de conocerlo personalmente durante la reunión de la Unión Astronómica Internacional en Viena, el año pasado. El profesor Peebles dio la conferencia inaugural del simposio, una conferencia clara, entretenida y motivante en la que nos puso al día respecto a los problemas actuales de la cosmología a escala galáctica.

“Después tuve la oportunidad de platicar con él sobre mi trabajo y el de mis estudiantes, Enrique Pérez y Osbaldo Sánchez, y realmente me sorprendió el interés genuino que mostró, no solo conmigo, sino con todos los allí reunidos, haciendo preguntas y comentarios con un entendimiento profundo de la física en cuestión y una sencillez notable. Me da mucho gusto que se le reconozca su labor científica con el Premio Nobel”.

Además, Cervantes Sodi agregó para Conacyt: “Yo creo que lo más emocionante de su investigación es la parte concerniente al fondo de microondas cósmico. Junto con Bob Dicke, predijo la existencia de este fondo de radiación que es el remanente de una etapa temprana y caliente del Universo, prueba fundamental de la teoría de la gran explosión. Con los resultados provenientes de la detección de esta radiación por Penzias y Wilson en 1965, se pudo deducir que la materia con que están hechas todas las cosas que conocemos contribuye solo con un 5 por ciento al total de materia-energía del Universo; el resto es algo desconocido que ahora denominamos materia oscura y energía oscura.

“Él fue también pionero en el estudio de la formación de estructura del Universo, ayudándonos a entender por qué las galaxias en el Universo forman una red filamentaria, además de incursionar en muchos aspectos de la formación y evolución de galaxias y grupos de galaxias.”

james

+Impresión del artista

de cómo podrían verse el exoplaneta 51 Pegasi B

+La radiación cósmica
de fondo observada por la sonda espacial WMAP

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