Yolanda Sánchez Torres
Profesora investigadora ICEA-UAEH

La semana pasada, el New York Times reveló la transcripción completa de la conversación realizada el 27 de enero de 2017 entre el presidente de México Enrique Peña Nieto (EPN) y el de Estados Unidos (EU). Al respecto, pueden realizarse varias reflexiones sobre la desgastada relación bilateral que actualmente viven ambos países.
No hay manera de abstraerse de las declaraciones de Donald Trump por el simple hecho de que existe una interdependencia entre ambas naciones en materia económico-comercial, migratoria y de seguridad. En consecuencia, cada acción que realice el vecino del norte indudablemente repercutirá de manera directa en la vida nacional de México. Y no es casual, pues cerca de 80 por ciento de nuestro comercio se realiza con este país y millones de connacionales habitan su territorio, razones suficientes para replantear el esquema comercial clásico que ha seguido nuestro país y que parece estar agotando su ciclo.
La retórica utilizada por el representante de esta potencia es rico en símbolos y conceptos empleadas por los teóricos del realismo político, donde el uso del poder duro (hard power) es un elemento clave que sigue empleando la hegemonía estadunidense.
Imposición. “Así que si México impone impuestos, nosotros impondremos impuestos”, dijo Donald Trump, reiterando que no hay obstáculo moral, ético y económico para prescindir del comercio con México, reafirmando con ello que no importa ningún chantaje económico que haga nuestro país.
Anarquía. Las acusaciones hacía México no cesaron durante toda la conversación, señalando que somos el país de origen de las drogas, los narcotraficantes y del abuso histórico hacia EU. Por lo que, Donald Trump señala que nuestra nación tiene problemas que van más allá de lo económico, por lo que ofrece todo su apoyo para contenerlos. Es decir, hace manifiesto que en territorio nacional priva la anarquía, por lo que el apoyo de una hermana nación como EU es necesaria para proteger a nuestras débiles instituciones como el Ejército, que parece temerle a la delincuencia “y tal vez tu milicia les teme (a los narcotraficantes), y nosotros les ayudaremos al 100 por ciento”, sentenció Trump.
Maniqueísmo. “Si tú quieres, puedes dar a conocer un comunicado en el que digas que tuvimos una gran llamada telefónica y que nuestros equipos van a continuar con la conversación y solo di que no comentaremos más del muro fronterizo.” Esta declaración fue una invitación al presidente mexicano para engañar al mundo, decir no pasa nada, cuando en realidad siempre estuvo la insistencia en señalar que México pagará por el muro fronterizo.

Nuestro compromiso

La conversación a la que hemos referido en esta entrega hace manifiesta la vigencia de los conceptos teóricos del (neo) realismo político, acuñados por los intelectuales orgánicos de la hegemonía estadunidense.
Al mismo tiempo, se muestra como la diplomacia de Enrique Peña Nieto fue insuficiente para hacer recular las intenciones de renegociación del TLCAN del presidente estadunidense, esperemos que nuestro presidente por ningún motivo se haya dejado seducir por el canto de la sirena Trump que le sugirió trabajar por la reelección presidencial.
Frente a esa coyuntura, los estudiosos del comercio exterior estamos obligados a explorar rutas que descentralicen nuestro comercio con el norte, integrar a nuestros productos mayor valor agregado y establecer acciones que dinamicen el mercado interno. Los universitarios tenemos el compromiso histórico de generar propuestas creativas para asegurar a las nuevas generaciones un país menos dependiente y más dueño de sus propias decisiones.

mario_cruz10096@ueah.edu.mx yolasato08@hotmail.com

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