Frente a la crisis que vive el Partido Revolucionario Institucional (PRI), en estos días se están llevando a cabo movimientos que hablan de profundos reacomodos en todo el país. En la arena local, la renuncia del exsecretario de la Política Pública Israel Félix al gobierno de Omar Fayad abre muchas preguntas sobre el futuro del partido tricolor en Hidalgo. A Félix se le ubicaba como aspirante a la alcaldía de Pachuca por el PRI, e incluso se le llegó a nombrar como una de las posibles cartas para competir por la gubernatura en futuros procesos electorales. Pero la noche del martes, a través de un escueto mensaje, el gobierno de Hidalgo anunció la separación de Félix sin más explicación que “motivos personales”. Posteriormente, al otro día, a través de su cuenta de Facebook, Félix mostró una gráfica con su nombre en la que destacaba el fondo color vino, muy similar al que actualmente usa el logotipo del gobierno federal y que también guarda mucha semejanza con la imagen que identifica a Morena. Por supuesto, la especulación se desató y el presidente de la junta de gobierno del Congreso local Ricardo Baptista expresó que si finalmente Félix terminara en Morena sería “una gran equivocación”, aunque lo consideró poco probable. Eso quizá parezca un asunto ajeno a lo que sucede en el proceso interno para renovar la dirigencia del PRI nacional, pero quizá no lo sea tanto. No es asunto menor la renuncia que presentó ayer José Narro, quien era uno de los más serios aspirantes a encabezar la dirigencia nacional priista. ¿La salida de Félix es una de las primeras antes de que el barco priista en Hidalgo se hunda? De filón. Este fin de semana se espera la visita del enfant terrible de Morena Alejandro Rojas Díaz Durán, quien viene a Pachuca para sumar adeptos a su causa en pos de la dirigencia nacional morenista. Son días de agitación y cambios, en los que nadie se salva.

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