Pachuca.- La principal política epidemiológica para controlar la propagación del coronavirus (Covid-19) en el mundo fue parar el mayor número de actividades económicas, disminuir la movilidad y resguardarse en casa; el gobierno de México le llamó jornada nacional de sana distancia, la cual arrancó el 23 de marzo.

Cuando las autoridades consideraron que había un control relativo de los contagios, dieron por terminada esa etapa para iniciar lo que llamaron retorno a una “nueva normalidad”; periodo en el cual pretenden reactivar la economía de manera gradual a partir de los criterios definidos en el semáforo epidemiológico que publica la Secretaría de Salud federal (Ssa) cada 15 días.

El proceso es lento, porque el mundo aún espera la vacuna que garantice un verdadero control; mientras tanto, la principal inquietud es cuándo se lograrán niveles o condiciones cercanas a lo que había antes de la pandemia, tanto en el ámbito financiero, como social y de salud mental.

Bajo esa pregunta, la Universidad Iberoamericana, a través del Instituto de Investigaciones para el Desarrollo con Equidad (Equide), se dio a la tarea de diseñar y levantar una encuesta que permitiera conocer los efectos de la pandemia en el bienestar de los hogares mexicanos, no solo en el ámbito del empleo y ocupación, sino también en su alimentación, salud mental y acceso a programas sociales, dimensiones usualmente omitidas en otros proyectos de generación de información, explicó Manuel Triano Enríquez, doctor en ciencias sociales con especialidad en sociología por el Colegio de México, en entrevista con “Luciérnaga”, el programa de divulgación de la ciencia del Sistema Universitario de Radio y Televisión (SURTV) de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH).

#ENCOVID19Infancia

“Al revisar los resultados que encontramos desde la primera encuesta, percibimos la necesidad de recabar información que nos permita visibilizar y entender las afectaciones por la pandemia en el bienestar de las niñas, niños y adolescentes”, explicó Triano Enríquez. Así surgió la #ENCOVID19Infancia, también encuesta mensual que cuenta con el apoyo de la UNICEF México.

Los principales hallazgos acumulados de mayo a julio fueron que aunque hubo una mejora en los niveles de desocupación de los hogares con población de cero a 17 años, pero 71.1 por ciento aún reportó tener menores ingresos que antes de la cuarentena.

“En 35.2 puntos porcentuales de los hogares con niñas, niños o adolescentes reportaron que uno o más de sus integrantes perdió su empleo o fuente de ingresos entre febrero y junio de 2020. En hogares sin población infantil, ese porcentaje fue de solo 20 por ciento.”

La encuesta también reveló que las presiones económicas de los hogares con población infantil y adolescentes se reflejaron en una disminución en sus niveles de seguridad alimentaria, “uno de cada tres hogares con niñas y niños experimentó inseguridad alimentaria moderada o severa, es decir, se quedaron sin alimentos o pasaron hambre por falta de dinero o recursos”.

En cuanto a la salud mental, una tercera parte (33.8 por ciento) de las personas en hogares con población de cero a 17 años presentaron síntomas severos de ansiedad en julio, cifra inferior a la observada en mayo de 35.8.

“Asimismo, esos hogares presentaron mayores niveles de depresión en junio, cuando el 24.6 por ciento de las personas mayores de 18 años reportó tener síntomas de depresión.

“Algo preocupante en ese tema es que las experiencias de depresión se observaron más en los hogares de menores ingresos.”

Encuesta ENCOVID-19

La encuesta de seguimiento de los efectos del Covid-19 en los hogares mexicanos, llamada ENCOVID-19, es levantada cada mes desde abril por un grupo de investigadores de la Universidad Iberoamericana, “es una encuesta telefónica representativa de la población mexicana con un diseño científico robusto que recaba mensualmente información sobre empleo, ingreso, salud mental, alimentación y otras dimensiones relevantes para entender los efectos de la pandemia en la población mexicana”.

Ese trabajo de investigación científica de la Universidad Iberoamericana es posible gracias al apoyo de organismos como el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF, por sus siglas en inglés) México, Acción Ciudadana Frente a la Pobreza y la Organización de Estados Iberoamericanos (OEA), entre otros.

Incertidumbre financiera, ansiedad y depresión

Los resultados de la encuesta de seguimiento de los efectos del Covid-19 en el bienestar de los hogares mexicanos, que realizan científicos del Equide, son públicos y abiertos en la página www.equide.org.

Los datos más recientes, correspondientes a junio-julio, “reflejaron, entre otros puntos, que entre junio y julio el número de personas desempleadas, ‘descansadas’ sin goce de sueldo o que no podían salir a buscar trabajo por la contingencia pasó de 5.5 a 4.4 millones”.

Dos de cada tres hogares declararon que redujeron sus ingresos desde el inicio de la cuarentena y uno de cada tres declaró una reducción del 50 por ciento o más en sus ingresos.

La preocupación por contar con alimentos en el hogar continuó aumentando, “en junio, el 30.8 por ciento de los hogares encuestados no reportaron preocupaciones o dificultades para acceder a alimentos, mientras que en julio ese porcentaje fue de 27.2”.

En cuanto a la salud mental, en julio “el porcentaje de la población que se declaró muy preocupada por una posible afectación en su salud por el Covid-19 subió a 60.4 por ciento, respecto al 45.7 en junio”.

Los índices de ansiedad en la población se han mantenido en niveles altos, “pues aproximadamente tres de cada 10 individuos de 18 años o más presentaron síntomas severos de ansiedad en junio (32.5 por ciento) y julio (30.9)”.

Por último, respecto al porcentaje de hogares que reportó recibir una o más ayudas del gobierno o programas sociales aumentó de 27.2 por ciento en junio, a 39.4 en julio, aunque, señalaron los investigadores, “es necesario investigar más sobre la calidad y frecuencia de esas ayudas”.

¿Quién es? Manuel Triano Enríquez

Es doctor en ciencias sociales con especialidad en sociología por el Colegio de México (Colmex); maestro en población y desarrollo por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), su tesis titulada Desigualdad de oportunidades y trayectorias ocupacionales en la Zona Metropolitana del Valle de México obtuvo el segundo lugar del Premio Gustavo Cabrera Acevedo 2010 del Colmex.

Actualmente, es investigador del área de pobreza del Instituto de Investigaciones para el Desarrollo con Equidad (Equide) en la Universidad Iberoamericana.

Cuenta con experiencia profesional en investigación, además de consultoría en temas de pobreza, desigualdad, movilidad social e inequidad; el proyecto más reciente: “20 años después: cambios y continuidades de Prospera desde la perspectiva de funcionarios y exfuncionarios gubernamentales de alto nivel del programa” fue su coordinador.

Es autor y coautor en siete publicaciones científicas relativas a temas sobre política social y autor en tres publicaciones relativas a economía, política y sociedad.

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