El resultado era previsible, y los magistrados así lo confirmaron. Todos sabíamos que era imposible cambiar el resultado que dio el triunfo a Omar Fayad en la elección de gobernador del 5 de junio. Recordemos que, según el conteo final, Fayad, de la coalición Un Hidalgo con Rumbo, obtuvo 524 mil 139 votos, equivalente a 43.14 por ciento de la votación, mientras que el panista Francisco Xavier recabó 338 mil 762 sufragios, que significan 27.88 por ciento de los sufragios totales. Esto quiere decir que entre el primero y segundo lugar hubo una diferencia de 15.26 puntos porcentuales, que representa la abismal distancia de 185 mil 377 votos. Con tal diferencia aritmética era difícil tomar en serio a Berganza, pero aun así los magistrados hicieron su trabajo y resolvieron anular la votación en 262 casillas, “debido a que no coincidían los sufragios recibidos con el número de boletas asentadas en actas”, número que se queda muy lejos del espíritu de la impugnación central que era anular la elección. Por otra parte, después de la resolución de ayer, dada a conocer por los magistrados en el Tribunal Electoral de Hidalgo, la impugnación de Berganza difícilmente tendrá éxito en Toluca, pues los panistas que apoyan a Xavier ya anunciaron que acudirán a la siguiente instancia. ¿Qué es lo que buscan probar? ¿Su extraordinaria necedad? Lo adivinamos así pues la dirigencia nacional panista no apoyó a su candidato ni siquiera cuando estaba en campaña. El comité ejecutivo nacional no tenía considerado a Hidalgo como una entidad en la que tuvieran una verdadera oportunidad de ganar. ¿A qué le apuesta entonces Berganza Escorza? Porque también no es un secreto que la dirigencia nacional no acompañó a Berganza en esta aventura precisamente por lo absurdo que es buscar revertir los resultados de una elección cuyo resultado fue tan contundente. De filón. Después del último enfrentamiento derivado del conflicto territorial que se vive en el cerro El Gavilán, las cosas siguen prácticamente iguales: las y los perjudicados que perdieron su casa hace tres meses siguen viviendo en caballerizas y solo esperan que las cosas no se pongan peor.

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