Las prácticas más populares del arte público son la pintura mural y la escultura monumental. Por lo regular, cuando el gobierno destina recursos para arte público vemos aparecer convocatorias para que los jóvenes pinten muros, generalmente con temáticas impuestas por los organizadores del concurso o los patrocinadores. En Pachuca el tema favorito parece ser el viento.

En otras ocasiones hemos visto florecer, de repente, pesados bultos metálicos a la entrada o a la salida de las ciudades mexicanas, tales como la figura de un ángel gigante en cuclillas en el Estado de México, o algunas esculturas geométricas del artista Sebastián esparcidas en avenidas de Pachuca. Estas adquisiciones del gobierno son emplazadas en el espacio urbano arbitrariamente, los que habitamos los barrios o las ciudades generalmente no decidimos en qué queremos que se inviertan los fondos etiquetados para arte público.

Si se observa con atención y desde un panorama enfocado en las prácticas del arte público actual es posible distinguir que la mayoría de las esculturas y los murales beneficiados por la política cultural hegemónica son anticuados y, en el mejor de los casos, ornamentales.

En 2015, Claire Doherty publicó el libro Out of time, out of place. Public art (now), en el cual elaboró una revisión y clasificación de algunas obras significativas a lo largo del mundo. Desafortunadamente los ejemplos de arte público hechos en América Latina son prácticamente nulos en este texto. Como complemento a esta publicación es útil el libro de Iria Candela intitulado Arte contemporáneo en Latinoamérica 1990-2010, en el que la autora dedica una generosa sección a las acciones ejecutadas en el espacio público por artistas.

En ambas publicaciones, las obras analizadas generalmente son acciones o situaciones planeadas por artistas o colectivos que implican voluntaria o involuntariamente a los transeúntes y a los vecinos. Algunas obras son efímeras e inmateriales, otras son permanentes y buscan mejorar las condiciones culturales de los barrios en donde son hechas.

Solo por mencionar un ejemplo analizado por Doherty, tenemos la obra 2-3 calles de Jochen Gerz. En la región alemana del Ruhr, en 2010 Gerz invitó a través de una convocatoria a personas creativas que quisieran vivir durante un año en departamentos repartidos a lo largo de tres calles sin pagar renta. La selección final incluyó a 78 artistas, músicos y diseñadores. Según Claire Doherty, este proyecto es un periodo de activación del vecindario gracias a la llegada de nuevos residentes, los cuales, al ser previamente seleccionados, transformaron el ambiente de este espacio por 12 meses. Es una obra de autoría colectiva y al mismo tiempo un experimento social (Doherty, 2015, pp. 172-173).

Aunque hubo algunas actividades programadas para el público en general, el experimento se centraba principalmente en la transformación de las relaciones entre vecinos, alejándose de la noción popular del arte como espectáculo de masas. La obra sucedía en el espacio cotidiano y en la convivencia.

En el contexto de los países latinoamericanos marcados por dictaduras, abuso del poder, violencia, pobreza y delincuencia organizada, Iria Candela analiza la obra ¿Quién puede borrar las huellas?, de la artista guatemalteca Regina José Galindo, quien en respuesta a la candidatura a la presidencia del exdictador José Ríos Mont caminó varias calles con los pies descalzos sosteniendo una vasija con sangre humana, que previamente había adquirido en un banco de sangre. La acción consistió en meter los pies a la vasija y dejar huellas de sangre hasta llegar a la entrada del Palacio Nacional de Guatemala para encarar a los soldados que lo resguardaban, dejar la vasija en el piso y posteriormente alejarse del lugar. Esta acción poética es un memorial dedicado a todas las personas asesinadas y desaparecidas por el Ejército guatemalteco (Candela, 2012, pp. 159).

El arte público que no es pintura mural ni es escultura monumental también es practicado en México, de hecho existen ejemplos notables para los que ya no hay espacio en esta columna el día de hoy, sin embargo, si usted quiere ser parte de una pieza de este tipo asista este martes 27 de agosto a las 19 horas al parque Hidalgo, en Pachuca, en donde la artista Rocío Cerón ejecutará la pieza Burbujas sónicas para el Museo de Arte Contemporáneo de Hidalgo.

Referencias
Candela, I. (2012). Arte contemporáneo en Latinoamérica 1990-2010. Madrid: Alianza
Doherty, C. (2015). Out of time, out of place (public art now). Londres: Art/Books

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