¿Cómo funciona la música? David Byrne The forest, David Byrne

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Antes de concluir su vida creativa con Talking heads, David Byrne ya estaba mirando hacia afuera en busca de nuevas vetas que explorar de sus intereses creativos, cuando se le presentó la oportunidad de dirigir True stories (1986).

Ese es un falso documental sobre Virgil, un pueblecito de Texas a punto de celebrar sus 150 años de existencia; Byrne participó en el filme como un vaquero de sombrero vistoso que además conduce la narración y presenta a los personajes.

No obstante, la cinta tiene por característica principal que cuando Byrne articula sus explicaciones inverosímiles sobre la razón de ser de Virgil, aunque se trata de argumentos que se perciben falsos y sin fundamento, tienen una simpatía y un encanto que los vuelve carismáticos hasta el punto de ser hipnóticos.

En esa ocasión especial, Byrne se destacó como un narrador extraordinario, desconocido y en una faceta profesional que prácticamente nunca había salido a la luz hasta True stories. Con ese don sobrenatural para narrar está escrito Cómo funciona la música.

Sin importar que se trate de uno de los principales creadores tras algunas de las canciones ochenteras más gringas de la música anglosajona, Cómo funciona la música es un despliegue impresionante de sencillez y erudición que compite contra las obras y autores más reconocidos en la historia sobre la teoría musical.

Leer la misma lucidez con que explica esos fragmentos de la película dirigida por él, pero aplicados a la realidad histórica de la música, son de un asombro que pocas veces llegan a encontrarse en autores de quienes se confía pueden acercarnos a una versión clara y racional de lo que representan las abstracciones de la música, pero Byrne logra la tarea con creces, además de rebasar el objetivo con un margen enorme.

La primera parte del libro, donde explica ya no en qué se cifran las características de la música de cámara, sino la extracción social y arquitectura como aspectos que determinaron los estilos más importantes de la música moderna, además de algunos pormenores que se atribuyeron y siguen considerándose factores determinantes, aunque erróneamente, aparecen exorcizados en unas cuantas líneas.

Con una seriedad que no requiere tomar a pecho una postura pedante, Cómo funciona la música precisamente se vale de la falta de soltura que abunda en la producción intelectual que se hace sobre la música para aportar información incorporando aquellos datos que se verían representados en listas de curiosidades, pero enlazados en forma cuidadosa con razones y fundamentos, que resultan en un cuerpo de información que el solo hecho de leerlo se agradece como un regalo.

Hasta la publicación del texto, aunque Byrne ya era considerado un autor versátil sin lugar a dudas, se transformó en uno de los intelectuales más importantes de la música moderna, además como creador de una fuente de información no solo confiable, sino aplaudida por los especialistas, como otro acierto en solitario que ya había logrado mucho tiempo atrás.

Después de salir de Talking Heads, Rei momo (1989) fue el primer álbum de David Byrne en el que dio rienda suelta a sus intereses con la música afrolatina; pese a su enorme capacidad para experimentar, no fue un álbum que gozara de gran interés y tampoco dejó una huella más relevante, excepto el mérito de representar el cierre de una época con el grupo.

No obstante, el siguiente disco que aparece entre las referencias mencionadas de su trayectoria individual, para asombro de todos, es Uh-oh (1992), un regreso a la estructura que lo dio a conocer y su segundo título a solas, pero lo que realmente desconcierta es la forma en que se hizo a un lado The forest (1991).

Aunque la clasificación del disco se hace con soberbia pereza como “banda sonora”, The forest sí funciona de esa forma, pero para una adaptación semidesconocida sobre “La epopeya de Gilgamesh”. Bellísima, sin la articulación explícita de los episodios de la obra original ni la grandilocuencia de un trabajo pensado para una versión cinematográfica, The forest es una obra esencialmente instrumental, semiolvidada, que describe sin dificultad la permanente ambición de David Byrne como uno de los músicos más dotados de la actualidad.

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