El trabajo ha sido por generaciones eje vertebrador de la vida de las personas, la ordenación del tiempo y las actividades en torno a él son un fenómeno natural en nuestras sociedades occidentales modernas, en ese sentido, incluso la planeación urbana está al servicio de las actividades económicas, basta con observar los horarios en los que las rutas de transporte público comienzan su funcionamiento, muchas de ellas lo hacen para responder a los horarios de trabajo “estándar” que tiene la población en determinadas ciudades. El trabajo tiene además implicaciones psicosociales, es decir, es el lugar que permite establecer relaciones sociales, como en su momento hará la escuela y permitirá la incursión de las personas en el sistema económico con el objetivo de alcanzar la independencia financiera.

Las experiencias psicológicas del trabajo se relacionarán con la percepción de la importancia del trabajo y el puesto, es decir, el estatus que se obtiene del puesto que se ocupa en determinada organización. En cuanto a la experiencia del desempleo, tenemos que la población desocupada tiende a presentar síntomas depresivos y de insatisfacción con la vida por no incluirse en las dinámicas antes mencionadas.

Una de las generaciones que más revuelo causa en las redes sociales es la generación millenial; esas personas que vivieron la infancia y la adolescencia durante las décadas de 1980 y 1990, son las “nativas digitales” y las que están profundamente relacionadas con fenómenos populares como Britney Spears, los memes, las redes sociales y la nueva moda de lo eco.

En cuanto al trabajo, en esa generación tenemos que, en palabras de Héctor Villarreal, director del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria, la situación económica de esa generación se caracteriza por “… trabajos muy volátiles para un porcentaje considerable de los millenials, bajos sueldos, bajas tasas de ahorro y una seguridad social que como generación les va a tocar muy frágil”. Al respecto, el periódico Expansión reportó que el mundo laboral actual para esas personas es incierto y frágil, además de que se enfrentan a la ausencia de prestaciones sociales, que juntas son dos de las amenazas más grandes que se le presentan a la generación nacida entre 1980 y 1999, a pesar de que las tasas de educación superior están por encima de las anteriores, nos ha tocado vivir en consecuencia de las políticas neoliberales que se instauraron en el país hace más de 30 años, que han olvidado la idea de Estado de Bienestar y han entregado un país en donde compartir vivienda con múltiples personas y omitir el uso de un automóvil privado poco tienen que ver con elecciones arbitrarias, si no que están profundamente relacionadas con la situación económica actual.

El trabajo y la economía son también grandes diferencias entre la Generación X, que antecede a la millenial y esta última; la situación económico-política de la primera permitía un mayor acceso a la construcción de patrimonio y ahorro para el futuro, que les permitía además hacerse cargo económicamente de la generación que les antecedía. En el caso de los millenials, la situación de ahorro para el retiro y tener personas dependientes económicamente ha representado todo un reto, especialmente si tomamos en cuenta su bajo acceso a las prestaciones de ley como el Infonavit o la seguridad social; incluso, las personas millenials esperan que otras generaciones y familiares les apoyen económicamente durante y después de la etapa productiva. En ese sentido, las crisis económicas que han azotado a esa generación han tenido efectos en el tipo de trabajos que han decidido desempeñar.

La popularización de la imagen de “El Emprendedor” está profundamente relacionada con los cambios en el mercado global.

En el caso de las mujeres, como suele ser común, la situación es aún más complicada: además de enfrentarse a los nuevos retos de la oferta y demanda laboral, deben insertarse en las dinámicas de cuidado, en donde muchas de ellas deben abandonar estudios o actividades productivas para dedicar su tiempo al servicio de otros. Aunado a lo anterior, nos encontramos con que los trabajos ocupados por mujeres suelen percibirse como menos valiosos, por lo tanto, la remuneración económica suele ser menor que aquella que le corresponde a sus pares varones.

Las mujeres millenials no solo nos enfrentamos al mercado como millenials, sino también como mujeres, ¿qué tipo de giro hará falta para que nuestra generación y la que viene después de nosotras tenga acceso al trabajo y al desarrollo pleno de actividades?, la respuesta sin duda tendrá que ver con la caída del patriarcado y el capitalismo, alianza criminal.

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