Cómo matar una cucaracha

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cucaracha

Carlos Alberto Córdova Mata
Shih Chien University, Taiwán

Cuando decides realizar una movilidad lo último que te viene a la mente son aquellos problemas de la vida cotidiana, y no me refiero a lo obvio de llegar a un país nuevo como: dónde vivir o conseguir una línea para tener Internet, más bien me refiero a aquellos que para un foráneo primerizo son completamente imperceptibles; este ensayo es acerca de ellos.

El viaje no es más que una manera de ir madurando, de prepararse para la vida adulta. Entender que la sal no está ahí por antonomasia, sino que hay que comprarla; como la pimienta, el ajo, la paprika y todo lo que puedas necesitar para cocinar una simple carne asada. Y es que por más que comas fuera, en algún momento dirás: “Esta es mi casa ahora y en mi casa debe de haber huevo o leche”, y así comienza todo, necesitas aceite, sartenes, cubiertos, cereal…

Después viene la vida. Alarmas para levantarte a la hora, no hay nadie que te lleve ni tienes carro a tu disposición. El transporte es algo completamente nuevo, no porque nunca te hayas subido al Metro, sino por los caracteres chinos que nombran las estaciones. Te equivocas una vez, otra más, una más… te desesperas y tomas un Uber o un taxi. Vas a llegar tarde. Bienvenido.

Las clases son fascinantes por el simple hecho de ser nuevas, porque puedes sentir la emoción de lo desconocido: profesores, personas e instalaciones. La manera de enseñar es también distinta. Todo es nuevo y eso es lo más fascinante que podría pasar.

Pero también es nuevo el idioma, y en mi caso no lo estudié antes; es cierto que algunos hablan inglés, pero… “algunos”; para los demás te sientes como un bebé que llora, señala o gime para pedir las cosas, y también vas creciendo y aprendiendo a pedir las cosas. Hasta que un bendito día es posible pedir en el parque de la manera más básica un helado y sientes la victoria más grande del día.

Lo más difícil es el principio, después vendrá lo bueno, y sí, parte de madurar es aprender a matar una cucaracha, porque –lamentablemente– allá no habrá a quien pedir auxilio, entonces: aquí va mi manera de cómo matar una cucaracha: al momento de prender la luz y la veas, no grites ni te apresures a correr, quédate quieto, la cucaracha también lo hará, dará unos pequeños pasos, tú, por tu parte tendrás que quitarte el calzado y rápidamente apuntar, solo tienes una oportunidad –como para la mayoría de las cosas–, si no, correrá o en el peor de los casos: volará, así que apunta bien y con todas tus fuerzas arroja el zapato.

Cuando decides realizar una movilidad lo último que te viene a la mente son aquellos problemas de la vida cotidiana

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