La Copa Confederaciones inició, pero hoy los reflectores del mundo deportivo y el mercado de estufa se posan sobre el astro portugués Cristiano Ronaldo. En tan solo una semana, CR7 ha sido acusado de desviar 14 millones de euros en impuestos y ha desatado las alarmas en todo el orbe con un nuevo amago de abandonar la capital española en señal de hartazgo. Y digo nuevo porque no es la primera vez que el Sargento se muestra descontento con el trato recibido en la institución blanca. Pero será el tiempo el que nos dirá si se materializa o no este hecho. Por lo pronto, analicemos las posibilidades.
Cristiano Ronaldo dos Santos Aveiro llegó al Real Madrid en 2009 para vestir el número nueve, aunque después heredaría el mítico siete de su compatriota Raúl en un acto casi profético de aprendiz superando –con creces– al maestro. A pesar de haber conquistado 12 campeonatos como merengue, aún no se ha posicionado como el máximo ídolo en la historia del club. Por ejemplo, una encuesta realizada por ESPN lo catalogó dentro del top cinco de jugadores históricos del Real Madrid, pero no en la cima. Ese puesto lo ha disputado, desde su llegada, con leyendas de la talla de Alfredo Di Stefano, Hugo Sánchez y Zinedine Zidane.
El portugués no es el más querido, y ello le ha costado severas críticas una y otra vez a lo largo de su carrera. Cuatro Balones de Oro, cuatro Botas de Oro y cuatro Champions League no son suficiente para apaciguar las aguas. Ronaldo siempre quiere más, y por ende, la afición siempre espera más de él. Ha sido abucheado en varias ocasiones por el Santiago Bernabéu, destrozando su concepto de hogar en momentos de impotencia individual y colectiva. También es bien sabido que ha influido en varias decisiones importantes dentro del club, como el despido de Rafa Benítez y la llegada y salida de jugadores de la institución.
Ahora, con este presunto desplante, las relaciones entre Real Madrid y el fenómeno del balompié tienden de un hilo. Con una figura tan polémica y temperamental en la presidencia del club madrileño como es Florentino Pérez nada es seguro. Las teorías amplían sus horizontes desde una campaña para reducir la sentencia –como ocurrió con Lionel Messi– hasta una posible migración a China. Por lo pronto, no queda más que observar los efectos psicológicos que tendrá en el futbolista más disciplinado del mundo durante la Copa Confederaciones.

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