Hay un periodo de la vida universitaria que aterra a estudiantes y profesores por igual: la semana de evaluaciones. Y es que apenas nos aclimatamos a las clases, agarramos la onda respecto a los contenidos, nos acostumbramos de nueva cuenta a la escuela y los compañeros, y ¡sopas!, resulta que debemos medir qué tanto hemos aprendido en tan poco tiempo. Así las cosas, y las torturas que implica; aquí unos breves consejos para que la época de exámenes y proyectos escolares no resulte infernal.

1. Hidrátate bien. Suena muy obvio, pero ante la presión que provoca la temporada de exámenes es común que uno olvide tomar agua. Y no estar hidratado te merma paulatinamente: te sientes más cansado, es difícil concentrarte, la memoria puede fallar y, en casos más graves, puedes sufrir infecciones en vías urinarias. Así que no hay que olvidar la cantimplora llena de H2O. Y por favor, no suplas el agua con alcohol o bebidas con taurina.

2. Organízate antes del calvario. Persona prevenida vale por dos, y no hay nada mejor que organizarse para recibir las evaluaciones de la mejor manera. Si la o el profe te deja un ensayo, trabájalo desde un par de semanas antes; si se viene una evaluación sumamente difícil, trata de repasar la materia unos 15 minutos diarios. Si lo tuyo no es el orden, consigue un pizarrón donde apuntes todos tus pendientes y establece horarios para atenderlos. Incluso puedes usar tu celular para ello, así que deja los memes por un rato.

3. No todo son penurias. La universidad se trata de aprender… pero siempre hay tiempo para divertirse. Ojo, no estamos diciendo que te vayas de pulques entresemana y previo a esa prueba de cálculo diferencial que tanto te estresa, pero considera un tiempo para ti. Ya sea un poco de ejercicio, ver a tu pareja, salir con los amigos, leer esa novela o cómic que tenías pendiente o jugar videojuegos, también es bueno descansar un poco. Quién sabe, en una de esas logras tu próxima gran idea para sacar 10.

4. Duerme bien. Recuerdo bien la época de exámenes cuando estudiaba la licenciatura: me dormía entre las dos y tres de la madrugada, me levantaba a las 11 del día, me duchaba e iba de vuelta al campo de batalla. Grave error. Pensé que las futuras generaciones superarían nuestro pésimo comportamiento, pero resulta que ahora lo exacerban: los estudiantes llegan sin haber dormido, cansadísimos, más estresados que el director técnico de la selección nacional y con los ánimos por el piso. Chicos, chicas, no hay nada como dormir bien, así que traten de cubrir sus ocho horas de sueño.

5. Estudia y trabaja, estudia y trabaja. Ningún periodo de exámenes se resuelve por sí solo, ni en tus sueños. Así que la mejor manera de finiquitar el asunto es poniéndote a estudiar y trabajar. Sí, puede ser engorroso, estresante y hasta cierto punto frustrante, pero velo de este modo: en un país donde la educación no es prioridad, cursar una licenciatura es un acto revolucionario. Así que a chambearle.

Bueno, ten un excelente periodo de evaluaciones y ojalá esta serie de consejos te sirvan para aminorar la carga de trabajo. Y recuerda: no engañas a nadie con un trabajo hecho de un día para otro, así que ponle galleta.

@Lucasvselmundo
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