En el artículo pasado hablamos sobre el surgimiento del movimiento Dogma 95, iniciado por de Lars Von Trier y Thomas Vinterberg, como una rebelión contra la industria hollywoodense. Pese a la corta vida del movimiento, mucha producción cinematográfica se realizó bajo ese concepto, diversas películas dejaron huella en la historia del cine y numerosos actores fueron impulsados al trabajar con esos directores. Para ejemplificar la relevancia de ese movimiento de vanguardia hablaré sobre la trilogía Corazón de oro integrada por Rompiendo las olas, Los idiotas y Bailando en la oscuridad, dirigidas por Lars Von Trier. Esas películas hablan sobre el sacrificio que realiza una mujer por amor y la incapacidad del mundo por comprenderla.

Lars Von Trier en su trilogía, además de ofrecer una serie de anécdotas crudas y dolorosas, transgrede las reglas del Dogma para replantear su lenguaje cinematográfico y abrir posibilidades de narración.

Rompiendo las olas, la primera película de Dogma 95, filmada en 1996, trata de la historia de Bess, una mujer joven, recién casada y muy religiosa, que pide a Dios estar siempre con su marido, y se lo concede por medio de un accidente que deja al esposo parapléjico; así comienza el sacrificio de esa mujer que accede a tener relaciones sexuales con desconocidos para mantener la intimidad sexual con su marido. Las acciones de Bess, realizadas con inocencia, son juzgadas por una sociedad incapaz de comprender el acto de amor puro que caracteriza a esa heroína.

La cámara en mano del director, la luz natural y la música que introduce a los episodios del personaje femenino se convirtieron en una certeza para los cineastas sobre la posibilidad de generar en el espectador emociones vivas, estimuladas por la actoralidad y la fortaleza anecdótica, sin la necesidad de utilizar grandes efectos especiales.

Los idiotas, de 1998, tiene la particularidad de cumplir con todas las reglas del Dogma, recordando al espectador que lo que está viendo es una película; por lo tanto, no permite ningún pensamiento ilusorio con el objetivo de promover una constante discusión filosófica sobre los ideales de libertad, igualdad y el bien común. El héroe de la película, quien encabeza la postura ideológica de la comuna de los idiotas, aparece solo en los recuerdos de los traidores de su idiota causa; mientras que la heroína de esa historia se caracteriza por mostrar a su familia el nacimiento de su “idiota interior”, por esa razón será juzgada y castigada, sin embargo, gracias a ella se puede demostrar que los ideales de la comuna de los idiotas tuvo un pequeño sentido.

Bailando en la oscuridad, del 2000, narra la historia de una madre originaria de un país socialista que llega a Estados Unidos para realizar una operación que salvará la vista de su hijo. Para solventar los gastos de la operación se somete a arduas jornadas laborales, y ante el cansancio, su único refugio consiste en la creación fantástica de vivir en un musical.

Lars Von Trier utiliza como heroína de su historia a la cantante Björk para realizar una transgresión espectacular del Dogma. Ese polémico director se permite golpear a la cultura hollywoodense utilizando la expresión artística más significativa de Estados Unidos, el musical. Dogma y el musical resulta ser una combinación extrañísima que expone la espectacularidad y orgullo con los que los vecinos del norte realizan el acto de justicia que más los caracteriza, “la pena de muerte”. Bailando en la oscuridad es un doloroso musical que narra la crueldad humana y la ceguera de la justicia.

Así termina la trilogía que realizó Lars Von Trier dentro de su movimiento Dogma 95, con esas películas se consagró como uno de los directores más importantes de nuestro tiempo por su cinismo y su capacidad transgresora para reescribir la historia del cine.

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