Y sigo de necia, espiando a las mujeres compositoras mexicanas para recuperar su perspectiva de género en cada inspiración, en cada letra, en cada una de sus canciones. Me encanta advertir que construyen el amor de una manera tan variada, desde lo tradicional hasta lo atrevido, desde las bajas pasiones hasta la sensualidad gozosa. Les invito a un recorrido donde destaco algunos nombres y la forma en que el amor forma parte de su vida y nos identificamos, convirtiendo muchas veces su discurso en el nuestro.
María Grever. Cada canción destila poesía por la sensibilidad, calidez y emotividad latentes en cada palabra, en cada frase y en toda la composición. Su discurso parece excavar su propia alma y obligarla a confesar lo que quiere y lo que no se atreve a decir. En su discurso hay goce y euforia por el amor, por la ilusión del amor y por la certeza de que ella merece ser amada:
“Si yo encontrara un alma como la mía cuántas cosas secretas le contaría, un alma que al mirarme sin decir nada me lo dijese todo con su mirada. Un alma que embriagase con suave aliento, que al besarle sintiera lo que yo siento. Y a veces me pregunto qué pasaría si yo encontrara un alma como la mía.”
Lolita de la Colina. En el festival de la canción OTI de 1978 llegó la propuesta musical de esta compositora a través de “Como tú”, interpretada por Lupita D’Alessio. La canción era totalmente diferente a todas las que habían ganado ese concurso. La compositora optó por una pieza de amor intensa, apasionada, con destellos de sensualidad, de tormento amoroso y de confianza en la posibilidad de enamorarse siempre otra vez. En las primeras estrofas reconoce la posibilidad de que el otro/la otra se enamoren siempre otra vez y otra vez, pese a un fracaso anterior. La apuesta al amor ideal es latente:
“Yo también estuve enamorada como tú/ Yo también lloré desesperada como tú/ Por alguien que no se merecía/ Mi amor ni por un solo día/ Yo también busqué quién me escuchara como tú/ Yo también hallé quien me cuidara como tú/ Sintiendo ese miedo escondido que da un ser desconocido.”
Ely Guerra. Además de hacer suyos los temas del deseo, del amor ideal y de la pasión, esta compositora explora y escribe sobre otras cuestiones que también forman parte de su inspiración. Es así como se autodefine, se autodescribe y hasta se autodelata. Da pistas para aceptarla y delata detalles para atisbarla enamorada del amor.
“Yo quiero ser del Buda/ Lo gordo y lo feliz/ Yo quiero de la duda/ Crecer y persistir/ Yo quiero de otros labios comerme la verdad/ Y ser fruta madura que cae/ Yo quiero ser del gato/ El ronroneo sutil/ Yo quiero de los días lo bueno para mí/ Yo quiero de mis poros la purificación/ Y ser la bienvenida del Sol cuando viaje por otros mundos… Yo quiero de la noche, toda sexualidad/ Yo quiero del instante, saber bien explotar.”

No votes yet.
Please wait...

Comentarios

SHARE
Artículo anteriorLos marchantes de EPN; su “oso” dominical
Artículo siguienteClausuran El Sinaloense por no emitir facturas electrónicas
Profesora investigadora en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo. Doctora en ciencias políticas y sociales por la UNAM. Especialista en estudios de la mujer por El Colegio de México. Ha publicado una gran variedad de libros y artículos académicos. Es columnista tanto en medios impresos como digitales. Ha recibido diferentes reconocimientos por su trayectoria feminista y periodística.