Rafael Márquez Álvarez dice adiós. Algunos de nosotros nos acostumbramos a la idea de que el Káiser sería eterno, pero todo ciclo debe concluir en algún punto. El del capitán mexicano tendrá su punto final en el estadio Hidalgo, cuando Atlas visite nuestra ciudad: los Tuzos serán el último club al que se enfrentará el central de 38 años.
No obstante, los esfuerzos por brindarle un epílogo a tan brillante carrera ya han rendido frutos. Recientemente, se avaló un permiso mediante el cual Rafa estaría disponible para ser incluido en la lista final rumbo a Rusia 2018. La decisión de llevarlo o no está, por tanto, en manos de Osorio.

El pasado viernes, el estadio Jalisco festejó por doble partida. Atlas derrotó a su acérrimo rival, las Chivas, en una noche en la que todo se trató del michoacano. Homenajes, reconocimientos, ovaciones de pie y el dulce sabor de la última victoria en casa, frente a tu gente: todo le salió bien al cuatro rojinegro en su adiós.
¿Qué hizo a Rafa lo que es hoy? En sus propias palabras, el esfuerzo y constancia para consagrar objetivos, uno a la vez. Debutando con el Atlas en 1996 y vistiendo el dorsal 27, inmediatamente se consolidó en la retaguardia tapatía. El resto, como dicen, es historia. Vistió los colores de siete instituciones y consiguió levantar títulos con cinco de ellas, siendo los más destacados el doblete con Mónaco en el año 2000, el bicampeonato con León entre 2013 y 2014, y el mítico sextete con Barcelona en 2009.

Con la selección la historia es igual de admirable. Disputó 143 juegos vistiendo la verde, acumulando cuatro mundiales –y la posibilidad de un quinto– y 18 anotaciones. Las cuatro instancias mundialistas que disputó lo hizo en condición de capitán, al igual que vistió el distintivo brazalete con Atlas, León, Hellas Verona, NY Red Bulls y Barcelona. En otras palabras, el multicitado jugador fue líder allá donde se plantase.
Se dice fácil disputar 612 partidos oficiales y anotar 26 goles siendo defensa central y medio de contención. Parece sencillo sumar 24 títulos nacionales e internacionales en 22 años de carrera. Pero lo que resulta verdaderamente impresionante es que toda una nación se rinda ante ti y te pida una última pincelada de arte en Rusia 2018. Porque piernas tienen todos, pero corazón, como el tuyo, muy pocos.
¡Gracias Rafa por ser, con el perdón de Hugo, el mejor futbolista mexicano de todos!

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