El artículo 115 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos (CPEUM) señala que cada municipio será gobernado por un ayuntamiento de elección popular directa, integrado por un presidente o presidenta municipal y el número de regidurías y sindicaturas que la ley determine, de conformidad con el principio de paridad.

El estado de Hidalgo celebrará el 18 de octubre de 2020 elecciones para renovar autoridades municipales, por ello es necesario que los que aspiran a cualquier cargo del ayuntamiento conozcan las leyes y reglamentos que determinan sus competencias y las sanciones a las que son acredores. Se dice muy sencillo, pero es aquí donde reside el éxito o el fracaso de las administraciones municipales, que por falta de conocimiento a veces se piensan que son virreyes o vedettes pagadas con cargo al erario público.

La ciudadanía debe saber que se eligen planillas para ocupar cargos específicos y que existe un marco jurídico para regular sus responsabilidades. Conocer lo que cada aspirante debe de realizar evitará que en campaña se venda mentiras y sueños guajiros al electorado: leer la ley evitará desilusionados. Pero, sobre todo, la ciudadanía debe reflexionar su voto y darlo al que le asegure mayores beneficios a la administración municipal, sin embargo, al votar por una fórmula es imposible decantar a posibles malos miembros del ayuntamiento, sin embargo, si se puede demandar en lo individual frente a un posible incumplimiento ya estando en funciones.

Los candidatos a presidente municipal, síndicos y regidores tienen la obligación de comprender lo que plantea el verdadero municipalismo mexicano, de lo contrario serán figuras de adorno, parte del tumor maligno que carcome la salud de las presidencias, un gasto o una carga para el presupuesto público.

Por fortuna, el marco jurídico de los municipios permite sancionar a cualquier improvisado del ayuntamiento nombrado por imposición de un partido, seleccionado mediante tómbola o asignado por nepotismo o compadrazgo; la ciudadanía tiene la posibilidad de ser un contrapeso real y decantar a los falsos políticos.

El presidente municipal es el responsable de ejecutar las decisiones tomadas por el ayuntamiento y de la buena salud de toda la administración pública. Tiene en sus facultades cumplir y hacer cumplir leyes, reglamentos y resoluciones del ayuntamiento, informar a la población de la situación que guarda la administración en todos sus componentes, obras, acciones y del ejercicio del presupuesto público. De igual forma, controlar la aplicación y ejercicio de la ley de ingresos y del presupuesto de egresos con el fin de dar cumplimiento a los planes estatales y municipales de desarrollo. En la misma ruta de responsabilidad, tiene la facultad de renovar empleados y funcionarios de la presidencia. En suma, es responsable de vigilar que la administración y prestación de servicios se lleve a cabo de la mejor manera y en cumplimiento con la ley.

Por su parte, el síndico es responsable de representar jurídicamente al ayuntamiento y supervisar la gestión de la hacienda y finanzas públicas del municipio, en el marco de las leyes municipales, estales y federales establecidas. Asimismo, es responsable de la observancia de las finanzas, inventarios, muebles e inmuebles propiedad del municipio. Al mismo tiempo, revisar, firmar y supervisar los estados de cuenta de a tesorería municipal y su correcto envío al Congreso del Estado para su validación.

Por su parte, los regidores son responsables de proponer medidas para fortalecer los asuntos municipales. Presidir las comisiones que le sean encomendadas e informar de los resultados. En el mismo sentido, los regidores proponen mejoras en los ramos de la administración y los servicios públicos municipales, presentando para ello un programa anual de trabajo del que deberán informar al ayuntamiento su grado de cumplimiento. En suma, es responsable de vigilar el buen funcionamiento de las áreas de la presidencia y atender asuntos de su competencia establecidos en las leyes.

Por su parte, los ciudadanos tenemos en nuestras manos la posibilidad de establecer demandas contra cualquier miembro del ayuntamiento frente algún incumplimiento que tengan, de hecho, esa es la filosofía que da origen al sistema de pesos y contrapesos en una república federada y de agenda municipalista. Por ello, cada que se acerquen los candidatos y sus promotores, deberíamos de preguntarles sí conocen el artículo 115 y las obligaciones que de este emanan. Si tartamudea, seguro es que no tiene ni la más remota idea de lo que significa el municipalismo y en caso de que queden electos seguro se avecinan tiempos turbios para nuestros pueblos porque son ignorantes de las leyes.

Por el contrario, sí sabe el contenido de sus facultades enmarcadas en la ley, es buen presagio para que pueda ser un buen gobernante. Si pasa esa prueba, el siguiente paso es elegir la mejor opción respaldada en la calidad de su proyecto municipal, su probada experiencia en la función pública, pero, sobre todo, su congruencia ética y moral. Porque si no respeta ni a su familia, mucho menos respetará a su pueblo.

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