Pachuca.- Es una tarde fría de diciembre, faltan tres días para Navidad y todo mundo lo sabe, por lo que con todo y el mal clima los tumultos en los pasillos forman parte de la escena en el mercado Primero de Mayo, uno de los más concurridos en la capital.

“Todo para el ponche, jefa”, grita un joven detrás del puesto en donde los tejocotes, guayabas, manzanas, pasas y cañas pintan una bella postal, propia de la temporada decembrina. Los compradores buscan entre los pasillos todo lo necesario para preparar la cena.

Las piñatas también son protagonistas de la escena: de barro o de cartón, adornan los tejados de los locales; rojo, verde y azul son los colores que inundan el lugar.

Camarón seco, bacalao, piloncillo, chiles secos, cacahuates, colación y dulces son los productos que acaparan las miradas, puesto que son ingredientes básicos para preparar muchos de los platillos que las familias disfrutarán en Nochebuena.

Aunque está prohibida, la pirotecnia también está a la venta en esa plaza comercial, a la vista de todos, aunque comerciantes y transeúntes parecen ignorarlo. Los rollos de cuetes blancos, pequeñas palomas, luces de bengala y los populares “ratones” son expuestos en canastas de unicel a disposición de los interesados.

La pasarela de chamarras, gorros y bufandas toman las calles, mientras las personas desfilan de un lado a otro con las manos ocupadas con bolsas con comida, regalos, dulces y piñatas. El festejo está cerca y los más previsores acuden al mercado con anticipación para evitar las compras de pánico.

La Cámara Nacional de Comercio en Pequeño (Canacope) estimó que, durante esta temporada, las ventas repuntarán 30 por ciento para el comercio tradicional. Prevén que la buena racha se prolongue durante los primeros días del año, por lo menos hasta el Día de Reyes, antes de que la “cuesta de enero” deje atrás la emoción de los festejos.

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