El día cero llegó para la designación de los concejos municipales. Como dictan nuestras malas costumbres nacionales, en el último día en que es posible hacerlo el Congreso local sesionará para que, en asamblea maratónica, sean designados los 84 órganos que se encargarán de administrar los ayuntamientos hasta en tanto se lleven a cabo las elecciones el 15 de octubre y tomen protesta los nuevos gobiernos el 15 de diciembre. El proceso de selección de los concejales se ha llevado a cabo de manera hermética, pues no hubo ninguna convocatoria abierta ni tampoco se ha hecho de manera transparente. Anclados en que la Constitución de Hidalgo les da esa facultad, la de designar, los legisladores involucrados en ese proceso han preferido auscultar a los próximos concejeros en las penumbras, lejos de la mirada de la ciudadanía. Esa falta de transparencia ya ha sido denunciada por activistas que estuvieron interesados en participar, e incluso por el presidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) Ricardo Rivera Barquín, quien recientemente dijo que frente a la opacidad es de suponer que prevaleció el interés de partidos y grupos. Lo que nos debe llamar la atención como ciudadanía es que las inconformidades frente a la elección de los 84 concejos municipales provocará en la entidad inestabilidad política durante el periodo de campañas que iniciará mañana, justo cuando es necesario que reine la paz y tranquilidad. Ojalá que los legisladores realmente hayan hecho un trabajo quirúrgico, pues de ello dependerá que la transición municipal sea lo más ordenada posible. De filón. Las víctimas silenciosas del Covid-19 siguen siendo quienes trabajan en el sector salud. Hidalgo aparece en la tabla en la escala nacional con 94 casos activos en áreas de medicina y enfermería. Y en ese universo, las mujeres son las más afectadas.

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