Como siempre, al investigar sobre alguna de las mujeres que han sobresalido en la historia no importando su nacionalidad, me encuentro con el detalle extremo de que no fue posible que se les permitiera estudiar en alguna institución educativa porque eran “cosas exclusivas de hombres” o bien por parte de los padres; la educación era únicamente para los hombres. Increíblemente, el machismo ha existido a través de la historia de cualquier país y existe aún en este siglo XXI.

En épocas pasadas, lo único que podía aspirar una mujer en el estudio era asistir a los colegios propios para señoritas y recibir educación para comportarse en sociedad y los quehaceres como ama y esposa, junto con la atención para el cuidado de los hijos.

La vida de Concepción es una historia más; para estudiar tenía que usar ropa que la pudieran identificar como hombre: cortarse el pelo, capa y sombrero de copa. Nació en Ferrol, provincia de la Coruña, en 1820 y murió en 1893; su padre fue el sargento mayor Ángel Arenal Cuesta, mientras que su madre María Concepción Ponte Mandiá Tenreiro fue periodista, escritora y activista social española de ideología de la derecha liberal católica.

En 1829, al morir su padre, Concepción Arenal Ponte se trasladó con sus dos hermanas y madre a Armaño, en el valle de Liébana, lugar donde trascurrió su adolescencia. En 1830 falleció su hermana menor, por lo que cinco años más tarde se trasladaron a Madrid.

Contando con 15 años, se entusiasma por estudiar y más aún por la literatura, sin embargo, su frenesí terminó porque su madre no estaba de acuerdo, ya que los estudios eran únicamente para los hombres y lo único que podía estudiar era asistir a los colegios para aprender a comportarse como dama en una sociedad. En 1840 regresó a su natal Liébana con la finalidad de cuidar a su abuela y quien al fallecer le heredó todos los bienes de la familia y para no terminar con sus males, un año después murió su madre de forma repentina, quedando de esa forma huérfana.

Para ese momento, ella contaba con 21 años y tomó la decisión de estudiar y asistir a la Universidad de Madrid, en la Facultad de Derecho, en 1841, pero como un alumno. De esa forma, Concepción Arenal Ponte acudía puntualmente a sus clases pero únicamente como oyente, porque no estaba matriculada, ella estaba consciente del riesgo que corría y lo enfrentó, uso como vestimenta una copa, pelo corto para usar un sombrero de copa y de esa forma no llamar la atención de sus compañeros, maestros y del rector mismo.

Desafortunadamente fue descubierta y llamada por el rector con quien sostuvo una pesada discusión, pero llegaron a un acuerdo: tenía que presentar un examen para demostrar que contaba con conocimientos; pero aun así, las leyes del momento no le permitieron asistir a la universidad porque ninguna mujer podía hacerlo.

Arenal Ponte nunca contó con un título que avalara sus estudios, nunca le pudieron autorizar matricularse y durante asistencia en la universidad, que fue de cuatro años, nunca se le permitió interactuar con ninguno de sus compañeros de la facultad. En la universidad conoció a su esposo Fernando García Carrasco, quien tenía 15 años más que ella, con quien procreó dos hijos. Concepción tenía que seguir sufriendo con el uso de ropa de hombre para poder asistir a los eventos políticos y literarios en Madrid.

Sus obras datan desde 1855 en un periódico influyente en la época denominado La Iberia, que era de corte liberal propiedad de su esposo, pero este falleció en 1857, motivo por el que ella se hizo editorialista. En mayo del mismo año, el gobierno de Nocedal promulgó una ley que obligaba a firmar todos los artículos en prensa y de esa forma Arenal se quedó sin trabajo.

Contando con 37 años, Concepción conoció a Jesús Monasterio, con quien entabló una estrecha relación y la convenció de fundar una sección femenina de la sociedad. Para 1860, publicó el ensayo La beneficencia, la filantropía y la caridad, con el que obtuvo el premio de la Academia de Ciencias Morales y Políticas, pero, para la publicación de ese libro ocultó su identidad y utilizó el nombre de su hijo Fernando, quien tenía 10 años. Cuando la Academia descubrió la verdad, suspendió la premiación por la falta de antecedentes y replantearse si podía premiarse a una mujer. Los conocimientos que tenía Arenal, aunado con los méritos de la obra, los obligaba a crearlos y no tuvieron otra alternativa que otorgarle el premio.

En 1863, Concepción se convirtió en la primera mujer en ocupar el cargo de visitadora de las cárceles femeninas, puesto que era exclusivo para los hombres; sin embargo, al publicar el ensayo Cartas a los delincuentes, (donde defendía la reforma del Sistema Penal desde la posición del Krausismo), fue destituida del cargo.

Por los años laborados en el sistema penitenciario, sirvieron para analizarlo y lo expresó en los ensayos: El reo, el pueblo y el verdugo o la ejecución de la pena de muerte y su Oda a la esclavitud de 1866, por los que fue premiada por la Sociedad Abolicionista de Madrid. En 1861, escribió la obra La mujer del porvenir, pero fue hasta ocho años después, en 1869, cuando se consideró propicia su publicación. (Libro feminista que defiende el libre acceso a la educación de las mujeres y enfrenta las teorías que promueven la superioridad de los hombres por su condición biológica)

En 1868, se interesó más por el krausismo y el derecho a la educación de la mujer y se relacionó con varios autores; en ese mismo año dictó las “Conferencias dominicales para la mujer” en el paraninfo de la Universidad Central de Madrid y participó en la creación de la asociación para la Enseñanza de la Mujer y la Escuela de Institutos. Tras su muerte, la revolución puesta en marcha fue acogida por otras mujeres que continuaron con el legado de la “madre del feminismo español”.

Me pregunto ¿por qué tanta discriminación a través de la historia hacia la mujer?

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